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miércoles, 13 de marzo de 2019

LOS BURGUNDIOS.

Los burgundios fueron una tribu germánica oriental originaria de Escandinavia.

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Alrededor del 1200 a.C. A la derecha Bornholm, supuestamente origen del pueblo burgundio.


Entre el 500 y el 50 a.C.


Expansión de los pueblos germánicos o protogermánicos:      Hasta el 750 a. C      Hasta el 500 a. C      Hasta el 250 a. C      Hasta el 1 d. C


Distribución de los pueblos germánicos o protogermánicos (entre 750 a. C. y 1 d. C.)

Grupos germánicos en torno al año 1 (germánico septentrional, germánico del Mar del Norte, germánico del Elba, germánico del Wesser-Rin, germánico oriental).


Distribución y expansión de las tribus germánicas o protogermánicas (entre 50 a. C., 100 d. C. y 300 d. C., etapas anteriores a la época de las migraciones o invasiones). Extensión del Imperio romano (en 68 a. C. y 117 d. C.).


Localización de los burgundios a mitad del siglo I d. C.


Tribus germánicas y asentamientos romanos hacia 50-100 d. C.

Invasiones bárbaras. Todos los pueblos señalados, excepto los hunos, son germánicos.


Regiones que ocuparon los alamanes y que posteriormente, al desplazarse al este, fueron ocupadas por los burgundios. (Las fechas señalan los enfrentamientos contra los romanos y la línea negra gruesa, el limes (frontera).


Situación hacia el año 460: el Imperio huno de Atila domina el centro y el este de Europa. Dentro de las fronteras del Imperio romano de Occidente, ya se han asentado varios pueblos germánicos: vándalos en el norte de África, suevos en el noroeste de Hispania, visigodos entre Hispania y el suroeste de la Galia, burgundios en la zona alpina, francos al noreste de las Galias y sajones al sureste de Britania. Anglos, jutos, alanos, ostrogodos y lombardos aparecen marcados en otras zonas.


A partir del año 200 inició una migración masiva hacia Europa central, seguida por los vándalos, hacia Pomerania (actuales Polonia y noreste de Alemania). Luego se instaló en la Galia, entre los francos y los alamanes, a orillas del Rin. La tribu estableció su capital en «Borbetomagus» (actual Worms) y arrebató «Mogontiacum» (Maguncia) a los romanos.

A principios del siglo V, los burgundios se asentaron pacíficamente en la zona del valle del Ródano, en un área entre las actuales Suiza, Francia e Italia, que por ellos acabaría tomando el nombre de Burgundia (y más adelante evolucionaría a la actual Borgoña). En el año 534, los francos derrotaron a Gundemaro, el último de los reyes burgundios, y se anexionaron su territorio tras la batalla de Tolbiac.

Sus leyendas y sagas, base del Cantar de los nibelungos, editado por vez primera en la Edad Media en el Sacro Imperio Romano Germánico, les dieron trascendencia mitológica. Como muchas tribus germánicas, se convirtieron al arrianismo, aunque los católicos dominaron tras la conversión del rey Gundebaldo en 500.

IDIOMA BURGUNDIO.

El idioma burgundio fue una lengua germánica oriental, hablado por el pueblo burgundio desde su supuesto origen en Bornholm, pasando por su migración a Pomerania (actuales Polonia y noreste de Alemania), hasta su establecimiento definitivo en las regiones galas de Burgundia y Sapaudia (aproximadamente los territorios de las actuales regiones de Renania, Borgoña y parte de Saboya).


Poco se sabe de esta lengua. Se conservan algunos nombres propios de los burgundios, y algunas palabras de dialectos actuales de la zona parecen derivar de la antigua lengua burgundia, pero a menudo es difícil distinguir éstas de las palabras de otro origen germánico; no obstante, de la forma moderna de estas palabras raras veces es apropiado deducir mucho sobre este antiguo idioma. Existen muchas especulaciones sobre la influencia germánica que tuvo el burgundio sobre los modernos dialectos franco-provenzales tras la incorporación al reino de Francia de su área de influencia.

POBLACIÓN.
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En tiempos del emperador Graciano, cuando se establecieron en las orillas del Rin, los burgundios eran 80.000 según la crónica de San Jerónimo pero no especifica si contaba sólo guerreros o también a los no combatientes. La primera opción la toma Albert Jahn en su Die Geschichte der Burgundionen und Burgundiens (1874), donde estima que en total debían ser 300.000 personas (80.000 hombres en el Rin, 20.000 hombres quedaron en sus hogares, 50.000 mujeres casadas y 150.000 solteras, ancianos y niños).​ Dominique Jamet en 1996 sostiene que la cifra se refiere al total de personas, fijando en 20.000 en número de combatientes, aunque el se refiere al año 406. Otros cronistas dicen que eran 40.000 a 50.000 guerreros al conquistar los territorios galos donde formaron su reino. Por último, el calculo más bajo lo da Jean Décarreux, quien dice que eran apenas 25.000, de los que sólo unos pocos miles eran guerreros.

Orígenes tribales.

El primero que los cita es Plinio el Viejo, que los veía como una tribu integrante del pueblo vándalos, y luego Ptolomeo, en su obra Geographia, en la segunda mitad del siglo II, los cita como vecinos de los semnones. La primera referencia romana a su procedencia es simplemente el Rin (entre otros, Amiano Marcelino, XVIII, 2, 15), ya que para ellos los burgundios no eran sino otra tribu germánica oriental.

Actualmente se cree que los los burgundios procederían de la isla de Bornholm, ya que, hacia el año 300, la población había desaparecido en gran parte de la isla. La mayoría de sus cementerios habían dejado de utilizarse, y los que aún se usaban tenían pocos enterramientos. El nombre de la isla, en noruego antiguo, es «Burgundarholmr» («isla de los burgundios»), lo que corrobora tal procedencia.

Nicolás Maquiavelo, en su Historia de Florencia, reseña que los pueblos nórdicos tenían la tradición de que cuando la región donde vivían no daba suficiente para mantener a toda la población que había ido aumentando, un tercio de ellos, hombres, mujeres, niños y ganados, junto con sus autoridades, se ponían en marcha buscando nuevas tierras donde asentarse. En el caso de los habitantes de la isla de Bornholm, no tenían otra opción que emigrar hacia el sur.

Las excavaciones arqueológicas en Alemania en los últimos cincuenta años han puesto de manifiesto la existencia de dos emplazamientos burgundios en Germania anteriores a su contacto con el Imperio romano. Se han dado dos explicaciones sobre su existencia:


  • Nuevamente, que los cronistas romanos de las campañas militares no distinguieran a los burgundios de otro de los pueblos germánicos, los alamanes, al escribir sus anales.
  • Que tal contacto no se produjese porque los burgundios se separasen de la liga de los alamanes en el momento en que el Imperio romano estaba debilitándose y en desintegración y ocupasen territorios de las actuales Suiza, Austria, el Franco Condado y los Alpes.

Primeras relaciones con los romanos.


Las primeras migraciones burgundias los llevaron a establecerse en la margen izquierda del curso medio del Óder, aunque algunas tribus llegaron hasta las costas del lejano mar Negro. Más tarde se trasladaron a la cuenca del Vístula, según Jordanes, el historiador de los godos de mediados del siglo VI. A mediados del siglo iii, los burgundios habían estado a punto de desaparecer, derrotados por otro pueblo que habitaba la misma zona, los gépidos, que, encabezados por su rey Fastida, casi los aniquilaron.

Hacia la década de 270 d. C., los burgundios comenzaron nuevamente a emigrar y entraron por primera vez en contacto con los romanos; hacia el final del siglo III, una población bastante numerosa de burgundios había ocupado las antiguas tierras abandonadas de los alamanes a orillas del Rin y el Meno. El pueblo alamán había empezado a desplazarse hacia el este, hasta la frontera del imperio (limes germánico), que atravesaban con cierta frecuencia para hacer incursiones en gran parte de la Galia (hacia el 259/260), hasta que fueron derrotados y se retiraron al otro lado de la frontera del Rin. Durante casi un siglo, no ocasionaron más problemas a Roma, pero hacia el año 352 retomaron las incursiones. Al final del año 367, cruzaron por sorpresa el Rin y saquearon «Moguntiacum » (Maguncia).

En el año 369, el emperador Valentiniano I solicitó la ayuda de los burgundios en su guerra contra los alamanes (Amiano Marcelino, XXVIII, 5, 8-15), pero al final la campaña no se llevó a cabo, ya que los romanos empezaban a ver en la llegada masiva de los guerreros burgundios una amenaza incluso mayor que la que suponían los alamanes. Valentiniano contraatacó en «Solicinium» y, con ayuda de otros pueblos, los derrotó pírricamente, pues las bajas del ejército romano fueron tan numerosas que tuvo que abandonar la idea de continuar su campaña contra ellos. En 374 los romanos firmaron la paz con Macriano, rey de los alamanes, que desde entonces fue un fiel aliado suyo. Los siguientes tres años Valentiniano reorganizó las defensas de la frontera del Rin, supervisando personalmente la construcción de numerosos fuertes.

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Al final del siglo IV, los burgundios expulsaron a los alamanes de la región entre el Taunus y el Neckar y alcanzaron el Rin. Aproximadamente cuatro décadas más tarde, los burgundios aparecen de nuevo en las fuentes. Tras la caída en desgracia y posterior cautiverio y ejecución en Rávena del general y magister militum romano Estilicón, las tropas visigodas de Alarico I volvieron a luchar (406-408) contra Roma, acompañadas esta vez por las tribus del norte, que cruzaron el Rin y penetraron en el Imperio. Entre estas tribus se encontraban los alanos, los vándalos, los suevos y, posiblemente, los burgundios, que se supone habían emigrado hacia el oeste y se habían establecido en el valle del Rin, en la zona próxima a «Borbetomagus» (Worms).

En 436 fueron derrotados por los hunos, perdiendo a 20.000 guerreros y su rey Gundahario.

Cuando el Imperio romano se debilitó, autorizó a los pueblos germánicos a asentarse en su territorio como «federados» (fœderati). Estos pueblos recibían tierras y una parte del impuesto sobre la renta a cambio de garantizar la seguridad del territorio. Entre ellos estaban los burgundios que, a pesar de su condición de foederati, parecen haber tenido una relación tormentosa con los romanos, pues irrumpieron en las regiones fronterizas y extendieron su influencia todo lo posible.

Al parecer hubo a veces una relación amigable entre los hunos y los burgundios. Una costumbre huna para las mujeres les llevaba a alargar artificialmente el cráneo de las niñas mediante fuertes vendajes cuando eran tan solo bebés. En algunas tumbas germánicas, se han encontrado adornos hunos y también cráneos femeninos tratados de esa manera; al oeste del Rin, solo las tumbas burgundias contienen un gran número de esos cráneos.

Los siguientes años vieron el nacimiento del primero de los reinos burgundios en torno a Worms y su posterior destrucción en el año 436. Luego, ya dentro de los límites del imperio, en el año 443 recibieron una región llamada Sapaudia (la Saboya actual y gran parte de la meseta de Suiza) y se expandieron luego a la Burgundia, donde lograron crear un segundo reino que fue el más duradero y el que abarcó más territorio. Este desapareció en el año 534 tras su definitiva conquista por los francos.


















martes, 12 de marzo de 2019

LOS FRANCOS.

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Origen de los francos.

Los francos (del latín Franci o gens Francorum) fueron una comunidad de pueblos procedentes de Baja Renania y de los territorios situados inmediatamente al este del Rin (Westfalia), que al igual que muchas otras tribus germánicas occidentales entró a formar parte del Imperio romano en su última etapa en calidad de foederati, asentándose en el Limes (Bélgica y norte de Francia actuales). Las poderosas y duraderas dinastías establecidas por los francos reinaron en una zona que abarca la mayor parte de los actuales países de Francia, Bélgica y Países Bajos, así como la región de Franconia en Alemania.

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La palabra franco (Frank o Francus) significa «libre» en la lengua de los francos, ya que los francos no estaban dominados por el Imperio romano ni por ningún otro pueblo.​ Dado que la raíz frank- no es una raíz germánica conocida, se piensa también que podría derivar de frei-rancken (libere vacantes) que significa libres viajeros.

Ferdinand Lot en Les Invasions germaniques dice que solo los salios eran 100.000 a 150.000.3​4​ Dominique Jamet en 1996 dice que los ripuarios eran cerca de 100.000, de los que un cuarto eran combatientes.


Algunos calculan que pudieron ser en total entre ciento cincuenta y doscientas mil personas las que conquistaron un territorio poblado por seis o siete millones.​ Posiblemente solo 30.000 fueran guerreros.​ Según Jean Décarreux ambos grupos francos sumaban 100.000 a 150.000 gentes, con un total de 30.000 guerreros, posiblemente muchos menos.


Migraciones de los francos entre el 400 y el 440.

ORÍGENES. 

Los estudiosos modernos dedicados al período de las migraciones han sugerido que el pueblo franco podría haber surgido de la unificación de grupos germánicos anteriores más pequeños (usípetes, téncteros, sicambrios y brúcteros), que habitaban el valle del Rin y los territorios situados inmediatamente al este. Esta unión podría estar relacionada con el aumento del caos y las insurrecciones acontecidas en la zona como resultado de la guerra entre Roma y los marcomanos, que había comenzado en el año 166, así como de los conflictos derivados de ésta durante la segunda mitad del siglo II y el siglo III.

La primera vez que los autores clásicos de la antigüedad nombran al territorio de los francos es en la recolección de relatos laudatorios de emperadores romanos Panegyrici Latini (Panegíricos Latinos), a principios del siglo IV EC. En esa época tal territorio se correspondía con el área situada al norte y al este del Rin (la Renania actual), con unos límites difusos encerrados en el triángulo entre las ciudades de Utrecht, Bielefeld y Bonn de hoy día. En el citado territorio se situaban las tierras de la confederación de pueblos francos de los sicambrios, los salios, téncteros, usípetes, vindélicos, brúcteros, ampsivaros, camavos y catos. Algunas de estas tribus, como los sicambros y los francos salios suministraban tropas a las fuerzas romanas que protegían el limes (las fronteras del imperio).

En un principio, se dividían en dos grupos, cuyos nombres derivarían, según algunas interpretaciones, de sus asentamientos en torno a dos ríos:

los francos salios habitarían, a mediados del siglo III d. C., el valle inferior del río Rin, en los actuales Países Bajos y noroeste de Alemania. Su nombre estaría vinculado, según unos, al río Ijssel (forma antigua Isala, como otros cursos de agua: Isère, Yser, Isar); según otros, al vocablo germánico «see» (mar), o también al germánico «i sala» (aguas oscuras).
los francos ripuarios habitarían el curso medio del río Rin, y su nombre derivaría del vocablo latino «ripa» (río), en el sentido de la gente del Rin.
Ya en el siglo IX la división entre ambos era prácticamente inexistente, pero durante algún tiempo continuó siendo aplicada en el sistema legal que definía el origen de las personas.

Por su parte, Gregorio afirma que los francos vivieron originalmente en Panonia, pero que más tarde se asentaron a las orillas del Rin. Existe una región al noreste de la actual Holanda (al norte de lo que una vez fue la frontera romana) que lleva el nombre de Salland, y podría haber recibido ese nombre de los salios.


Hacia el año 250, un grupo de francos, aprovechándose de la debilidad del Imperio romano, llegó hasta Tarragona (en la actual España), ocupando esta región durante una década antes de que las fuerzas romanas los doblegaran y expulsaran de territorio romano. Unos cuarenta años después, los francos tomaron el control de la región del río Escalda (actual Bélgica), interfiriendo en las rutas marítimas de Bretaña. Los romanos pacificaron la región, pero no expulsaron a los francos.

Entre los años 355 y 358, el emperador Juliano intentó dominar las vías fluviales del Rin bajo el control de los francos, y una vez más volvió a pacificarlos. Roma les concedió una parte considerable de la Gallia Belgica, momento a partir del cual pasaron a ser foederati del Imperio romano, aunque el emperador forzó el retorno de los camavos a Hamaland (un distrito ahora holandés en la actual Güeldres). De este modo, los francos se convirtieron en el primer pueblo germánico que se asentó de manera permanente dentro de territorio romano.9​ El holandés hablado en Flandes (Bélgica) y Holanda tiene su origen en las lenguas de origen germánico habladas por los francos (ver fráncico antiguo), también el limburgués tendría el mismo origen.

Algunos francos prosperaban en suelo romano, como Flavio Bauto y Arbogastes, militares que apoyaban la causa de los romanos, mientras que otros reyes francos, como Malobaudes se oponían a los romanos dentro del Imperio. Después de que la caída de Arbogastes tras su suicidio en la Batalla del Frígido, su hijo Arigio logró establecer un condado hereditario en Tréveris, y después de la caída del usurpador Constantino III, algunos francos apoyaron al usurpador Jovino (411).

A pesar de ser aliados de Roma —de hecho contribuyeron a defender las fronteras tras el paso de las tribus germánicas por el Rin en el 406— desde la década de 420, los francos aprovecharon la decadencia de la autoridad romana sobre la Galia, para extenderse al sur, de manera que fueron conquistando gradualmente la mayor parte de la Galia romana al norte del río Loira y al este de la Aquitania visigoda.


La invasión de los francos presionó hacia al suroeste, más o menos entre el Somme y la ciudad de Münster (en la Renania del Norte-Westfalia actual), y avanzó por la región parisina, donde terminaron con el control romano que ejercía Siagrio en el 486, y prosiguió hacia los territorios al sur del río Loira, de donde se expulsó a los visigodos a partir del 507.




Gregorio menciona a Clodión (Chlodio) como el primer rey que inició la conquista de la Galia al tomar «Camaracum» (actual Cambrai) y expandir la frontera hasta el río Somme, esto es, su territorio incluiría la región de la Toxandria (en el Brabante actual, entre las desembocaduras de los ríos Mosa y Escalda) y tendría como centro la ciudad y obispado de Tongeren (civitatus Tungrorum), desde donde se ampliaría hasta Cambrai (Camaracum) y el río Somme. Sidonio Apolinar relata como Aecio tomó a los francos por sorpresa, haciéndoles retroceder (probablemente alrededor de 431). Este período marca el inicio de una situación que se prolongaría durante siglos: los francos germánicos se convirtieron en soberanos de un número cada vez mayor de súbditos galorromanos.

En 451, Aecio pidió ayuda a sus aliados germánicos en suelo romano para repeler una invasión de los hunos. Mientras que los francos salios le apoyaron, los renanos lucharon en ambos bandos, dado que muchos de ellos vivían fuera del Imperio. A su vez, los francos se vieron obligados a invadir Galia ante el avance huno de Atila, donde lucharon con Aecio en la batalla de los Campos Cataláunicos. Cuando Atila se marchó, a los francos que se hallaron en posesión de la zona nororiental se les conoció como salios, por vivir a lo largo del llamado río Sala, que es en realidad una de las corrientes del delta del Rin.


Los sucesores de Clodión son figuras poco conocidas. Las fuentes de Gregorio identifican sin demasiada seguridad a Meroveo (Merovech o Merovaeus en latín) como el rey de los francos, epónimo de la dinastía y posible hijo de Clodión. Meroveo fue sucedido en el trono por Childerico I, en cuya tumba, descubierta en 1653, se encontró un anillo que lo identificaba como rey de los francos. Este gobernó un reino de francos salios en Tournai,​ en la moderna Bélgica, como foederatus del Imperio romano.