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martes, 16 de noviembre de 2010

HISTORIA DE LA HIDALGUÍA ESPAÑOLA.

Hijos-dalgo notorios de Casa y Solar conocido, son los que tienen su nobleza por posesion, antigüedad y origen cierto de linaje, derivado de padres á hijos, conservando la antigua memoria en herencia transferida de la virtud y valor de sus mayores, lo cual se halla introducido desde el principio del mundo por el derecho de las gentes; han tenido libertad y franqueza hasta el presente reinado desde el tiempo del Rey Don Sancho de Leon, llamado el Gordo, año 955. Dícese de Casa y Solar conocido, por la certidumbre del origen de su nobleza, manifestada en la memoria ó tradicion inmemorial do laraiz ó cimiento del linaje de donde procede, que por mas conocido tuvo solar y casa señalada en que habitaron susmas antiguos; y la palabra notorios, denota ser cosa recibida de todos por tradicion sin contrariedad, ó por juicio de Juez competente: se dice tambien de devengar 500 sueldos á fuero de España, porque el Rey D. Ramiro, cuando ganó á los Moros la insigne batalla de Clavijo, hizo esta merced á los hijosdalgo, que le ayudaron a defender el Pecho y tributo de las doncellas y 500 sueldos de oro porcada una anualmente (llamado el pecho del Burdel). De esto procedió el fuero, que el que matase á hijo-dalgo pagaso 500 sueldos por el homicidio, lo mismo que el que le hiriese ó deshonrase, ley 65 y 131. Apellidanse con otros nombres como el de Infanzones, Gentiles-hombres y Escuderos, que es un mismo significado sin alterar su esencia, porque Noble absolumente lo es aquel á quien el Rey ennobleció y sus descendientes.

En la restauracion de España, los Españoles, que se habian recogido á las montañas de Vizcaya, Burgos, Asturias, Galicia Navarra, Cataluña, Aragon y montes Pirineos, adonde con la aspereza de la tierra, y con algunos fuertes que se edificaron, se defendieron valerosamente de los Arabes, y visto que habia muerto el Rey D. Rodrigo, alzaron por su Rey y Señor natural al Infante D. Pelayo para que los acaudillase, año 714; en los Pirineos á D. Carcia Gimenez y en Cataluña en la Cueva de Pavon á D. Garcia Iñiguez, Caballeros principales de los Godos; cada uno, por su parte, comenzóla restauracion, haciendo Casas fuertes, adonde se recogían, y de donde podian hacer daño á sus enemigos; las cuales son los verdaderos y antiguos solares de la Nobleza de España, y á los caudillos de ellas los llamaron Infanzones, y éstos y sus descendientes eran los Nobles. Desde ellas ganaban tierras y despojos, con que se hicieron ricos y poderosos, pero se hacían de estimar, tanto el primogénito, que heredaba el cargo y casa, como los segundos y demas descendientes; aunque fueren pobres se llamaban Infanzones; igual que sucedió en tiempo del Conde Fernan Gonzalez, y que tienen en Vizcaya, Aragon y Cataluña; pero siendo pobres les llamaban Escuderos, porque servían á los Ricoshombres llevándoles las armas y el Escudo; y lo mismo es Gentil-hombre porque asi se nombran en la Casa Real y en las de los Señores los criados de estimacion. No solo se tienen por casas solariegas aquellas primitivas, sino las fundadas despues en otras partes por haberse trasplantado en ellas ramasdeaquellas, ó dádolesorigen hechos famosos, ó serlo sus fundadores ú otras causas. En Navarra se intitulan Palacios, en Aragon casales y en otras partes otros nombres.
A principios del siglo VIII, por los años de 710 á 715, por causas bien conocidas y espresadas ya en el curso de esta obra *, hicieron los moros irrupcion en España, sin que pudiera contrarestarlos el animoso rey Don Rodrigo, que puesto al frente de un ejército esforzado é imponente, pero numéricamente muy inferior á las hordas moriscas, voló á su encuentro y les libró batalla en las orillas del rio Guadalete.
Vencido y fugitivo Don Rodrigo, ó tal vez muerto en la pelea, pues jamás se ha sabido con fijeza cuál fué su desventurada suerte, internáronse los invasores en la Península, abalanzándose cual densa nube de voraces langostas sobre todos sus reinos, comarcas y provincias.
Solamente las montañas de Cantabria y de los Pirineos, en toda su estension desde el mar Océano hasta el mar Mediterráneo , se vieron libres de tan desastrosa plaga por el poco atractivo que ofrecian á los africanos sus áridas y nevadas sierras, y mas aun por la desesperada resistencia que opusieron un puñado de españoles guarecidos en sus cavernas y atrincherados en sus escarpados riscos é inaccesibles peñascos.
Fueron pues aquellas montañas como una inmensa muralla ó un incontrastable baluarte, opuesto á los agarenos 2 por próvida naturaleza y ofrecido á los españoles como áncora de salvacion, por no estar decretada en los altos é inescrutables designios del cielo la ruina completa y total pérdida de España.

Pelayo con unos mil aguerridos montañeses de Galicia, Leon y Cantabria, reunidos en la sierra de Covadonga, y despues Garci-Gimenez con unos 300 no menos aguerridos montañeses de Aragon, Cataluña y Navarra, reunidos en las montañas de Sobrarbe, tomaron la heróica resolucion de resistir á los africanos y aun de reconquistar la patria , disputándoles palmo á palmo el territorio dela Península.
Y desde entonces empezó una lucha que duró 700 años, la mas encarnizada , tenaz y heróica que han presenciado y admirado los siglos, logrando al fin los españoles por premio de su valor, constancia y heroismo, salvar y libertar á España, dando muerte en reñidos combates y sangrientas batallas á millares de sarracenos y arrojando á los demás mas allá de los mares, en las costas y desiertos de Africa, de donde por su desventura y la nuestra habían hecho irrupcion en España.
De modo que, si bien todos los pueblos del Norte de la Península rivalizaron en arrojo, intrepidez y valentía para rechazar á los moros, sin embargo, á Galicia y Aragon cupo la gloria de ser los dos primeros y principales centros de resistencia.
Y entre las mas famosas y decisivas batallas libradas y ganadas contra los moros, descuella la de Alcoraz, cerca de Huesca, ganada por el rey Don Pedro I de Aragon con sus leales y valientes aragoneses, cuya señalada victoria se atribuyó en gran parte al poderoso ausilio y visible proteccion del ínclito y glorioso San Jorge; por lo cual, penetrado el rey del mas vivo agradecimiento y conforme con las ardientes aspiraciones de su pueblo, le reconoció y proclamó por patron del reino de Aragon, cuyos esforzados hijos han procurado en todos tiempos desde aquella remota época, obsequiarle y moslrarle su acendrado amor y piedad, edificando templos, levantando altares y formando asociaciones para tributarle culto y pelear en su santo nombre contra los mahometanos y demás enemigos.
En una de estas asociaciones ó cofradías, á la vez piadosas y guerreras, tuvo su origen la de los ricos-homes y caballeros de San Jorge, que al través de tantos siglos, de tantas guerras, trastornos, disturbios y vicisitudes, se ha conservado hasta nuestros dias, sin amenguarse en lo mas mínimo las prendas guerreras y preclaras virtudes de sus ilustres individuos, á quienes han colmado de gracias, mercedes y privilegios nuestros reyes por los grandes é importantes servicios que han prestado en todos tiempos á la patria y á la religion.


Fuente:

  • Nobiliario de los reinos y señorios de España 

(revisado por A. Rujula y Busel).
Antonio Rújula y Busel
1859

ORIGEN DE LA NOBLEZA.

Para establecer el origen de la nobleza hispana, cuya posterioridad ha llegado hasta nuestros días, y entender el papel jugado por ella desde entonces, es obligo remontarse al siglo XI. En aquél tiempo, la corte era itinerante, constituyéndose allí donde el rey se encontraba, y se formaba por los caballeros que le acompañaban y que compartían un idéntico sistema de valores. Y todos, por igual, participaban de privilegios jurídicos y sociales, salvando las especificidades propias de cada uno de los territorios sobre los que se irían consolidando los incipientes condados y reinos cristianos peninsulares. Situar en el siglo XI el origen de la nobleza titulada actual no significa que se desdeñe el papel desempeñado, en los siglos anteriores, por los équites (ciudadano romano perteneciente a una clase intermedia entre los patricios y los plebeyos y que servía en el ejército a caballo), los pretores, los cuestores, los tribunos de la plebe o militares y los patricios (clase social romana privilegiada) de la provincia romana de Hispania, muchos de ellos nacidos en la península y que ejercieron su poder, dominio y propiedad sobre sus tierras; tampoco, que se ignore el trascendental papel que representaron los nobles visigodos, de sangre o de gobierno, que convirtieron la provincia romana en un estado independiente y que eligieron la monarquía como su forma de gobierno. Ellos, los romanos y los visigodos, son los precursores de dicha nobleza.

Con el inicio de la Reconquista, comenzaron a constituirse, por agregación sucesiva de las tierras conquistadas, los primeros núcleos de los reinos peninsulares, feudos que fueron regidos por los primeros vasallos de las coronas hispanas, hombres poderosos, caballeros que con el tiempo se les empezó a conocer bajo la denominación genérica de ricohombres. Esta alta nobleza peninsular siempre estuvo formada por un escaso número de caballeros, cuyas descendencias acabarían consolidando las grandes estirpes de la plenitud medieval.

Desde antiguo los ricohombres, tuvieron las mercedes de pendón y caldera. La primera de esas mercedes, constituía el privilegio a partir del cual les estaba permitido a estos caballeros agrupar a los vasallos sobre los que ejercían potestad jurisdiccional y alistar levas guerreras para formar sus propios ejércitos y conducirles a la guerra. La segunda, probaba las riquezas suficientes para proveer al sostenimiento de los que estaban bajo el pendón levantado por el señor mesnadero. Ambas mercedes constituyen la concreción del caudillaje, necesario y emergente en las situaciones belicosas y el patriarcado, como imprescindible para asumir la responsabilidad de resolver las contiendas en una sociedad en tiempos de paz.

Esos señores, conocidos y considerados, no sólo por su poderío particular, sino por el de los reinos de los que eran vasallos directos, constituyendo su primera nobleza, fueron la clase rectora y dominante de los mismos, al monopolizar los cargos relevantes de la administración, en la corte del reino peninsular al que pertenecían. A cambio, se les exigía

1. nobleza de linaje.

2. calidad en sus actos y comportamientos.

3. lealtad al rey.

4. energía para comportarse como esforzados paladines cristianos.

Los ricohombres, tendieron siempre a ampliar el ámbito de su influencia con el fin de fortalecer sus patrimonios y consolidar mejor sus posiciones, constituyendo el grupo social dominante en los reinos de Castilla y de León. Así, entre sus linajes más destacados, se encontraron Lara, Castro, Haro, Guzmán y Villamayor, como los más destacados; estos se consideraban, desde los tiempos más remotos, los primeros linajes del reino, y estaban estrechamente enlazados entre sí por múltiples lazos familiares, por lo que sus estirpes se preciaban de tener un origen, a veces, más noble y antiguo que el de las propias dinastías que ocupaban la cabeza de los reinos hispánicos. En muchos casos, establecían entre ellos, los llamados pactos de homenaje, mediante los cuales definían mutuos amigos y enemigos mutuos. Un ejemplo de esto último, acaecido en el siglo XIII, conocido como confederación de los Meneses, fue realizado por dos Alfonso Téllez, hermanos de sangre, al ser ambos hijos de Alfonso Téllez, en sus dos matrimonios, primero con Elvira Girón y luego, viudo, con Teresa Sánchez; ambos confederados eran nietos de Tello Pérez, I señor del castillo de Malagón, I señor de Meneses. El compromiso de su confederación decía: Pleyro omenage de ayudarse el uno al otro contra todos los hombres del mundo: fuera [...] de su señor y sus hermanos y sus primos cormanos don Gutierre y don Suero, hijos de don Suer Téllez su tío: so pena de traydores como quien trae Castillo o mata señor.

Muy pronto empezaron a consolidarse los grandes linajes nobiliarios, que por mucho que se reputaban como muy antiguos, en su mayoría, tenían su origen no más allá del siglo XIII. Todos los poseedores de título nobiliario disponían, en diverso grado, de un gran poder territorial, como titulares de grandes señoríos, y de una posición social preeminente. Se trataba, obviamente, de un sector muy minoritario, en posesión de grandes medios de fortuna.

Junto a la alta nobleza, y dada la necesidad de estructurarse que tiene la sociedad en clases, que asumieran en ella diferentes responsabilidades, hasta llegar al pueblo llano, se fue consolidando otra nobleza de rango inferior, que fue consolidando una nobleza mediana y otra baja, constituidas a su vez en diferentes categorías, que en términos generales puede clasificarse de menor a mayor en:

1. Caballeros en situaciones pre-nobiliarias próximos a alcanzar el reconocimiento como nobles de pleno derecho, aunque su posición era aún intermedia entre el estado noble y el plebeyo,

2. Caballeros ciudadanos, miembros de las oligarquías políticas de las principales ciudades,

3. Caballeros de hábito de órdenes militares, integrantes de estas antiguas instituciones de origen medieval, fundadas con la finalidad de conquistar espacios a los musulmanes y que habían recibido a cambio el señorío sobre amplios territorios, que dividían para el disfrute de sus tierras en encomiendas. Aunque la corona terminó haciéndose con el control de los maestrazgos, de las principales ordenes militares castellanas, Santiago, Calatrava, Alcántara, en la persona de Fernando de Trastámara, II de Aragón, V de Castilla el Católico, subordinándolas económica y políticamente a los intereses de la corona, no hay duda de que estas siguieron manteniendo un gran poder territorial y actuaron como certificadoras de status nobiliario para sus miembros.

4. Hidalgos, nobles sin título que abundaban en el medio rural y que disponían por, lo general de limitados medios de fortuna, aunque disfrutaban por completo de los privilegios del estamento, existía una pléyade de pequeños nobles conocidos como hidalgos, que alcanzaba casi un 10% de la población. Su distribución territorial, no era uniforme, existiendo contrastes regionales. Así, mientras en los incipientes reinos de Asturias y Navarra, en los que algunas villas mantenían el privilegio de la hidalguía para todos sus vecinos, en los nuevos territorios reconquistados en Andalucía, existían menos nobles, aunque estos tenían por lo general más rango y poder. A finales del siglo XVI, se cifraba en 133.000 familias las que gozaban, en el reino de Castilla, del privilegio de hidalguía.


domingo, 14 de noviembre de 2010

NOBLEZA.

La prueba de ser noble

Hay pruebas para demostrar la pertenencia a la nobleza en España que son las siguientes (seguro hasta principios siglo XX):
  • El Título de su concesión.
  • Prueba de posesión local acreditando que el pretendiente y su padre han estado en posesión de hijodalgo por espacio de 20 años y en su virtud se le manda guardar la posesión de hijodalgo en la localidad en donde vive solamente denominado hidalgo de gotera o de canales adentro que significa que saliendo del lugar ya no lo es.
  • Prueba de posesión general en que se ha demostrar de tres personas, el del pretendiente, su padre y su abuelo por igual tiempo de veinte años cumplidos y continuos y al que lo probare se manda amparar en la posesión de la hidalguía que le ha de ser guardada generalmente pero no se le declara hidalgo en propiedad, porque este litigio se conserva al procurador fiscal y al concejo del pueblo para que sigan su derecho y , si estos vencen después, se manda despojar de la posesión al pretendiente.
  • Prueba de propiedad posesoria que se consigue probando la del pretendiente, padre y abuelo y la prueba de la inmemorial y se pide ejecutoria y se declara hijodalgo al pretendiente imponiendo perpetuo silencio a los contradictores.


Clases

Entre esta misma nobleza existían muchas clases y denominaciones que engendraban categorías en ellas misma conocidos con los nombres siguientes:
  • Infanzón, denominación bajo la que se agrupa a las distintal clases de nobles no titulados en el Reino de Aragón. Podían ser hermunios o de privilegio.
  • Hijodalgo o Hidalgo, persona que por su sangre es de una clase noble y distinguida. En el antiguo régimen eran mayoritarios en Cantabria, Asturias, Vizcaya y muy numerosos en Castilla la Vieja y Navarra.
  • Simple.
  • De solar conocido y de devengar 500 sueldos, es decir de casa más antigua y noble perteneciente a una familia.
  • Gentilhombre, noble que servía en casa de los reyes.
  • Escudero, Persona de la nobleza generalmente emparentada con una casa ilustre por la que es reconocido y tratado como tal, hidalgo al servicio de una gran casa.
  • Caballero, hidalgo de calificada nobleza, miembros de las Órdenes Militares, etc.
  • Rico-hombre, el que en lo antiguo pertenecía a la primera nobleza de España.
  • De pendón y caldera, se trata de ricos-hombres de Castilla con privilegios por parte de los reyes en tener como divisa un pendón para movilizar gente y la caldera que los gastos corrían de su cuenta.
  • Conde, título nobiliario que concedían los reyes y en la Edad Media equivalía a gobernador de una comarca.
  • Marqués, título nobiliario que corresponde al magnate que estaba al frente de una marca o frontera de su nación.
  • Duque, título nobiliario que se deriva de los antiguos gobernadores militares (dux).
  • Archiduque, príncipes de Casa de Austria.
  • Infante, los hijos no primogénitos de los reyes de de la Península Ibérica, esto es los hijos de los reyes de Castilla, Aragón, Navarra, Portugal y España.
  • Vizconde, persona que sustituía al conde.
  • Barón, título nobiliario de más o menos dignidad según el país de Europa.
  • Baronet, título hereditario inglés ubicado en la pirámide nobiliaria debajo del Barón pero encima del Caballero.
  • Nobile, título italiano de nobleza equivalente a Baronet.
  • Señor, título nobiliario poseedor de estados y lugares.
  • Príncipe, título que tenía diversas consideraciones según los países:
  • El Príncipe de Gales era el sucesor a la Corona inglesa, y posteriormente a la Británica.
  • El Príncipe de Asturias era el sucesor a la Corona castellana, y posteriormente a la Española.
  • En Francia, Italia y otros países era un título de la alta nobleza.
  • En el Sacro Imperio, y en las posteriores Confederación Germánica e Imperio Germánico, era una categoría de noble que gobernaba un territorio con funciones análogas a las de monarca, y que anteriormente a 1356 tenían el derecho de elegir al Emperador.
  • Algunos monarcas, especialmente los de estados pequeños, toman el título de príncipes.
  • Delfín, título del sucesor de los reyes de Francia desde 1349, y anteriormente del noble señor de la región del Delfinado.
  • Grande de España, individuo de la primera nobleza con importantes rentas y privilegios como poder cubrirse ante el rey o en el caso de las señoras sentarse delante de la reina y ser llamados «primo» por el Rey.
La dignidad de Grande de España que sucediendo a la rica-hombría antigua es la que gozó de mayores consideraciones y más diferentes dignidades ya relativas al servicio interior de palacio y de las personas reales o gobierno de la nación y de sus ejércitos, suprema administración de justicia y otras, es decir ser Grande de España era como un salvoconducto para aspirar a los cargos más importantes de los distintos reinos en España.
Los primeros nobles conocidos durante la Restauración de España fueron conocidos como infanzones, caudillos de las casas fuertes (como fueron Don Pelayo en Asturias, en los Pirineos Don García Jiménez, y en Cataluña Don García Íñiguez). Son son los verdaderos y antiguos solares de la nobleza en España.
Estos primeros nobles conquistaron desde sus fortalezas muchas tierras y despojos con los que se hicieron poderosos.
Heredaban estas posesiones los hijos mayores y los segundos eran pobres llamándose todos infanzones.
Posteriormente este nombre se entendió por hijo-dalgo y pertenece ya al romance castellano.
Don Alfonso en sus leyes el verdadero sentido etimológico de esta palabra con algo que quiere decir en la lengua España como bien, y por eso los llamaron fijos-dalgo que muestra tanto como fijos de bien, es decir como hijo de hombre que tiene lo que ha de menester y que no es pobre ni vive en estado vil.
Así los primeros hijos-dalgo fueron aquellos que cuando la tierra se iba conquistando de los moros, salían con armas y caballos suyos a ayudar al rey.
Posteriormente a los más poderosos ricos-hombres, dignidad que en la misma nobleza eran de mayor valía de la que procedió luego la de nuestros actuales grandes de España.
Andando los tiempos, estas casas nobles llegaron a adquirir tal consideración que se otorgaron no solo a los particulares que se habían distinguido sino a los mismos príncipes de la sangre real (véase el memorial del duque de Arcós).
Este hecho elevó a Felipe V en el que se dice entre otras cosas que el título de grande de España no solo se les dio a los nietos legítimos de los reyes de España sino que siempre que vinieron a Castilla los hijos o nietos legítimos de los reyes españoles o extranjeros o los príncipes soberanos de Europa no obtuvieron más grado ni dignidad que la rica-hombre o grandeza.
Esto se justificó con que en tiempo del rey don Alfonso X el Sabio confirman sus privilegios como ricos-hombres a las siguientes personas:
  • Los duques de Brabante y de Borgoña.
  • El marqués de Monferrato.
  • El conde de Flandes.
  • Los vizcondes de Bearne y de Limoges.
Tenían algún reconocimiento a la Corona.
Por esta misma razón los confirmaban en esos privilegios y con los otros grandes los reyes de Granada, Murcia y Niebla, de Jerusalén, el emperador de Constantinopla y los cuñados del emperador Federico II, etc.
En esta época los nobles y grandes de España no solo alcanzaron una estimación honorífica.
También disfrutaron de estados y señoríos y fueron pequeños soberanos, relacionándose otros con los reyes mismos por su genealogía o contando entre sus ascendientes, nombres ilustres y gloriosos.
En el Memorial del duque de Arcos se dice lo siguiente de algunas casas nobles de España:
  • Que la casa de Lara que procede de los condes de Castilla, tuvo en España la soberanía de Molina y Albarracín y en Francia el ducado de Narbona: que el señorío de Lara recayó por sangre en la casa real de Castilla y que aún se pone en los dictados de V.M. el señorío de Molina que fue de esta casa.
  • Que la casa de Haro obtuvo grandes prerrogativas y de esta casa proceden también las de Mendoza y Ayala, de cuya sangre participaba la casa real.
  • Que la casa de Velasco ilustre entre todas las más antiguas de España, procede de Nuño Nuñez Rasura, uno de los jueces de Castilla y descendiente de los reyes Hermenegildo y Recaredo y las casas de Acuña y Girón que unidas produjeron a los duques de Escalonada y Osuna, descienden del infante de Aznar Fruelas, hijo de Fruelas II, rey de León.
  • Que la casa de Moncada prueba con testimonio de los mismos reyes de Aragón, proceder de los condes soberanos de Barcelona y no solo se ensalzó por matrimonio con los soberanos de Urgel, Ampurias, Provenza y otros, sino que gozó muchos años el principado de Bearne que recayó por sangre en la augusta casa de Francia.
  • Que la casa de Toledo siempre fecunda en líneas y héroes, no solo se cree procedente de los antiguos reyes godos, sino que tuvo la suerte de que perteneciese su sangre con el estado de Casarrubios, al rey católico por su línea materna, y a V.M. otra vez por la serenísima reina María de Médicis, su tercera abuela, que era nieta de doña Leonor de Toledo, gran duquesa de Toscana.
Por tanto los grandes y ricos hombres tuvieron una alta consideración en la monarquía de los siglos medios a la que unieron la influencia que les daba su valor personal, sus riquezas y las grandes fuerzas de que podían disponer, y con las que contribuyeron eficazmente a la restauración de la monarquía y a la expulsión de los sarracenos de España.
Posteriormente fue necesario cortar esta influencia por los perniciosos efectos que se dejaron sentir en los siglos XIII y XIV, ya que dueños los nobles de inmensos estados y acaudillando numerosas huestes que los reconocían por sus señores naturales y les respetaban más que al monarca mismo llegaron a ensorberbecerse hasta el extremo de que la Corona tuvo que entrar en vergonzosas transacciones con ellos.
Los monarcas se vieron obligados por tanto a dar entrada en las Cortes a los plebeyos o sea al estado llano (véase Cortes de Castilla), para hacer causa común contra la nobleza porque el monarca veía cercenada su autoridad por la prepotencia de los nobles.
De esta situación de reinados precarios ante la prepotencia de los nobles hay varios ejemplos algunos de los cuales son los siguientes:
  • Del reinado de Enrique III que fue a cada paso víctima de la ambición y orgullo de los magnates.
  • Del reinado de don Pedro el Justiciero hubo de descargar contra algunos nobles prepotentes todo el peso de su cólera, para purgar al país de muchos males que le asolaban ofreciendo en sus personas terrible y ejemplar castigo a la ambición desenfrenada y licenciosa.
Reconquistada la monarquía los grandes siguieron el impulso que el trono les daba, porque siempre se retrata la influencia del soberano en los magnates y poderosos que rodean el trono.
  • Con los reyes católicos ayudaron en la conquista de Granada e hicieron expediciones al nuevo mundo.
  • Con Carlos V vivieron siempre en campaña participando de sus conquistas y laureles y también de sus desaciertos.
  • Con Felipe II de España ya no fueron más que cortesanos empezando su decadencia.
  • En la época de Felipe IV la mayoría de los nobles en España se emplearon en galantes aventuras y en intrigas palaciegas.
  • Desde esa época en adelante no fueron más que un lujoso adorno del trono y de la monarquía la mayoría de los nobles en España, compuesto de una multitud de títulos nobiliarios que residían y medraban en la Corte para conseguir cargos políticos como el de gobernador de una provincia, virreyes en el Nuevo Mundo, etc., y gastaban en ella las rentas que les producían sus estados muchos de ellos en lastimoso abandono.

Fuente: Wikipedia.