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viernes, 7 de agosto de 2020

DOÑA BEATRIZ DE SUABIA.

REINA CONSORTE DE CASTILLA  (Núremberg, Alemania ¿1198? - Toro, Zamora, 1235).

Beatriz de Suabia (Nuremberg 1205-1235 Toro). Reina consorte de ...

Escultura del siglo XIII, muy cercana a la vida de la Reina.

Nació en Núremberg, Alemania y fue reina consorte de Castilla y León por su matrimonio con Fernando III de Castilla.

Fue la cuarta hija de Felipe, duque de Suabia y rey de Romanos, y de Irene Ángelo, bizantina, nacida esta de Isaac II Ángelo, emperador de Constantinopla.

Beatriz descendía por su padre y por su madre de los dos grandes imperios del medievo: del Sacro Imperio Germánico y del imperio bizantino.

La adolescencia de Beatriz en Alemania había sido muy agitada, pues su padre, el emperador Felipe, había tenido que luchar todo el tiempo de su imperio con otro emperador rival, Otón IV, para morir finalmente asesinado en 1208. Muerto Felipe, su rival tomó bajo su protección a Beatriz, e incluso prometió casarse con ella, pero fue derrotado y expulsado del trono en 1214 por Federico II, hijo del emperador Enrique VI y sobrino de Felipe de Suabia, quedando así Beatriz bajo la guarda de su primo el emperador Federico II, un hombre excepcional, muy amante y protector de la cultura y muy culto él mismo, que le inculcó ese mismo amor que trasmitiría a sus hijos; este dio su autorización para su matrimonio con Fernando III, en esos momentos rey de Castilla y años más tarde también rey de León.

Resuelta la elección de esposa a favor de Beatriz, la reina Berenguela envió una primera embajada al imperio alemán para proponer el matrimonio; logrado el asentimiento, a mediados de 1219 partía en busca de la novia otra embajada más solemne presidida por el obispo de Burgos, Mauricio, e integrada por los abades de San Pedro de Arlanza y Santa María de Rioseco, por el camerario de San Zoilo de Carrión, por el maestre de la Orden de Santiago y por el prior de la Orden de San Juan en España, cuya misión era negociar los detalles del acuerdo matrimonial.

Tras casi cuatro meses de estancia en la corte de Suabia, comenzado el otoño, Federico II, ya electo emperador, hizo entrega de la novia a los embajadores, que pasando por París, donde visitaron a la hermana de Berenguela, la reina Blanca. Cuando llegaron al reino de Castilla, salió la reina Berenguela hasta Vitoria al encuentro de Beatriz. En Burgos estaba esperando Fernando con los magnates, los obispos y los procuradores de las ciudades del reino, que acogieron a la novia con muestras de júbilo. La impresión que causó la joven con sus veintiún años entre los burgaleses es descrita por los cronistas como la de una doncella nobilísima, muy sabia, pudorosa, de honestas costumbres, prudente y dulcísima, primera impresión que se confirmaría y acrecentaría durante los dieciséis años de su reinado

La boda se celebró el 30 de noviembre de 1219 en la Catedral de Burgos, cuando ella tenía 21 años y él, 18 . 

El cronista Rodrigo Ximénez de Rada, nada proclive a los epítetos, la describe como optima, pulchra, sapiens et pudica («buenísima, bella, sabia y modesta»). Su hijo Alfonso X el Sabio le dedicó un elogio en una de sus Cantigas (la 256, en la que es curada milagrosamente por la Virgen) y en la catedral de Burgos se conserva una escultura del siglo XIII que la representa.

Fue bautizada como Isabel, sin embargo, en Castilla adoptó el nombre de su hermana mayor, Beatriz, la emperatriz del Sacro Imperio Romano, que murió en 1212. Beatriz fue reina consorte a su vez de ambos reinos hasta su muerte. 

Con ocasión de sus bodas y para rodear a éstas de la máxima solemnidad, el rey Fernando, quiso celebrar en Burgos una reunión extraordinaria de la curia regia o asamblea del reino compuesta por los magnates, los caballeros principales, los prelados y los abades más importantes y los procuradores de las ciudades; es decir, lo más granado del reino de Castilla, con una concurrencia tan numerosa que jamás se había visto otra igual en la ciudad de Burgos. Los contrayentes celebraron su luna de miel en Burgos durante todo el mes de diciembre, y hasta el día de Reyes de 1220 no se les localiza ya en Valladolid.

A partir del día de su boda, la reina Beatriz acompañará casi continuamente a su marido, salvo en las campañas militares. Lo mismo que Berenguela venía haciendo ya, ahora las dos juntas solían salir a recibir al hijo y esposo al regreso de esas campañas; sus lugares de residencia preferidos eran Burgos, Valladolid y Toledo; su lugar favorito fue el mismo que el de Berenguela: las Huelgas Reales de Burgos, en el camino de Santiago por donde llegaban todas las novedades culturales de Europa. Por lo que se sabe de sus estancias y desplazamientos siempre se encuentra a Beatriz al lado de Berenguela. El entendimiento entre ambas parece que fue algo no habitual; en las pocas actuaciones políticas que se conocen siempre actuaron las dos de acuerdo cerca de su hijo y marido, logrando con su valimiento la concordia y el perdón entre el rey y algún noble levantisco, como fueron los casos de Lope Díaz de Haro y Álvar Pérez de Castro.

Beatriz coincidía con su esposo y con Berenguela en una profunda religiosidad y en una especial devoción a la Virgen; según cuenta su hijo Alfonso X en una de las Cántigas en honor de Santa María, habiendo enfermado la reina Beatriz en Cuenca (1226) y una vez que los médicos habían desesperado de curarla, se hizo traer una imagen de Santa María, poniendo en ella todas sus esperanzas de salud.

El matrimonio de Fernando y Beatriz aparece en la historia como una unión feliz, no manchada por ninguna infidelidad; fruto de esos dieciséis años de vida conyugal fueron, según Rodrigo Jiménez de Rada, un total de nueve hijos: siete varones y dos mujeres; Lucas de Tuy añade una tercera hija a la que asigna el nombre de María y de la que dice que murió puellula, esto es, niñita, pocos días antes que su madre, y fue enterrada en San Isidoro de León; pero, al ser ignorada por el arzobispo de Toledo, se supone que falleció poco después de nacer ese mismo año 1235, el de la muerte de su madre.

De dicha unión nacieron:

  • Alfonso X el Sabio (1221-1284), rey de Castilla y León tras la muerte de su padre Fernando III. Contrajo matrimonio con Violante de Aragón, hija de Jaime I de Aragón.

  • Fadrique de Castilla (1224-1277). Fue ejecutado en 1277 por orden de su hermano el rey Alfonso.

  • Fernando de Castilla (1225-1248). Falleció durante la conquista de Sevilla, en 1248, a los 23 años.

  • Leonor de Castilla (n. 1226), falleció en su juventud.

  • Berenguela (1228-1279). Fue monja en el monasterio de Santa María la Real de las Huelgas en Burgos donde recibió sepultura a los 51 años.

  • Enrique de Castilla el Senador (1230-1303). Después de su estancia en Túnez, fue nombrado Senador de Roma por el papa Clemente IV.

  • Felipe de Castilla (1231-1274). Arzobispo de Sevilla.

  • Sancho de Castilla (1233-1261). Arzobispo de Toledo y Sevilla.

  • Manuel de Castilla (1234-1283), señor de Villena, Escalona, Peñafiel, Elche, Santa Olalla, Agreda, Roa, Cuéllar, Chinchilla, Aspe y Beas.

  • María (1235-1235), sepultada en la Colegiata de San Isidoro de León.

Es posible que una maternidad tan reiterada hubiera debilitado la naturaleza de la reina Beatriz; el caso es que, sin una enfermedad prolongada que preludiase un fatal desenlace, pues sólo contaba con treinta y seiso treinta y siete años de edad, el 5 de noviembre 1235 vino a fallecer en Toro, cuando viajaba acompañando a su marido, como era habitual en ella. El itinerario regio nos muestra a Fernando III del 24 al 28 de octubre en Ponferrada; el 3 de noviembre el rey se encontraba en Villalobos, a tan sólo cincuenta kilómetros de Toro. Era el viaje de la muerte para la reina, que probablemente llegó a Toro el día 4 de noviembre, víspera de su óbito.

A su muerte, tan solo con 36 o 37 años, el cadáver de la reina Beatriz de Suabia recibió sepultura en el monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas en Burgos, en un sepulcro colocado junto al del rey Enrique I de Castilla. Su hijo, Alfonso X el Sabio, ordenó que sus restos mortales fueran trasladados a la Catedral de Sevilla en 1279, donde reposaban los restos mortales de Fernando III.

La reina Beatriz dejaba tras de sí ocho huérfanos entre los catorce y un año de edad; la falta de una madre en tan tierna edad no dejaría de influir desfavorablemente en la educación de los huérfanos y posiblemente se reflejó en las posteriores disensiones fraternas.

En 1948, con motivo del séptimo centenario de la conquista de la ciudad de Sevilla por Fernando III, que capituló en 1248, se construyó el sepulcro actual de la reina Beatriz de Suabia, que se encuentra situado en el lado de la Epístola de la Capilla Real de la Catedral de Sevilla.

La estatua orante de la reina Beatriz de Suabia, realizada en piedra y alabastro, representa a la reina en su juventud, llevando toca y corona. En su manto aparecen esculpidos castillos y leones. El resto del mausoleo de la reina es idéntico al de su hijo Alfonso X el Sabio, situado enfrente de él. El mausoleo está formado por dos cuerpos superpuestos, que se encuentran flanqueados por columnas en los extremos. El primer cuerpo contiene la urna donde reposan los restos mortales de la reina Beatriz de Suabia, en cuyo frontal hay una cartela donde se lee "Beatriz de Suabia". El segundo cuerpo del mausoleo, rematado por un frontón, lo ocupa un medallón circular en el que aparece colocado el escudo del reino de Castilla y León.

En la primitiva Capilla Real de la Catedral de Sevilla había una estatua que representaba a la reina en posición sedente, que se hallaba situada ante la imagen de la Virgen de los Reyes, y a su lado izquierdo. También se hallaban presentes en la capilla las imágenes sedentes de Fernando III, rey de Castilla, y de Alfonso X, sepultados allí. En 1356, Pedro I de Castilla, tataranieto de Alfonso X el Sabio, despojó las imágenes de Alfonso X y de su madre, la reina Beatriz de Suabia, de todos los metales preciosos y piedras preciosas que las adornaban.


Escultura de Beatriz de Suabia.JPG

En las aperturas que se llevaron a cabo en los años 1579 y 1677, la información que se nos ofrece sobre el ajuar hallado en el sarcófago de Beatriz alude a la existencia de una pulsera de cuentas sobre trencilla negra, añadiendo en el último de los casos el hallazgo de unos guantes de seda morada y oro muy deteriorados.

El cuerpo de la reina, que se hallaba en muy buen estado, estaba cubierto por ropas muy ricas. Llevaba camisa de lienzo fino, túnica muy larga de seda blanca árabe, con hilos rojos y dorados. Los temas decorativos son espirales conteniendo flores, y una franja en el borde de escritura cúfica con la palabra alyemen, que significa la felicidad. La pulsera mencionada en los relatos anteriores ya no se conservaba, aunque fueron halladas algunas cuentas sueltas en el interior de la caja. Del adorno del pelo solamente se conservaban algunos retazos de tela fina y alfileres de cobre. Fueron hallados también los restos de una flor y un pájaro. 

Ella, sería una de mis antepasadas. De hecho, me separan 23 antepasados. 

Fuentes:
  • Real Academia de la Historia.
  • Wikipedia.
  • El ajuar funerario de Beatriz de Suabia: elementos para una propuesta iconográfica del simulacro de la reina en la Capilla de los Reyes de la Catedral de Sevilla Laura Molina López Universidad Complutense de Madrid Departamento de Historia del Arte I (Medieval)DOI: https://doi.org/10.5209/rev_ANHA.2014.48283

lunes, 25 de junio de 2012

Aspecto de algunas romanas de hace más de 1600 años en España.

¿CÓMO ERAN ALGUNAS DE LA CORUÑESAS HISPANO-ROMANAS EN LOS SIGLOS IV Y V DE LA HISPANIA TARDORROMANA?


    

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Berlusconi, las chicas y sus fiestas escandalosas  


 Hermosísimas jóvenes italianas de rasgos parecidos a nuestras
                                                        protagonistas.




Mujer del norte de äfrica.



Rostros de las tres mujeres encontradas en Brigantium, antigua ciudad romana en La Coruña, España, entre los siglos IV y V d. C.












Fue descubierta en 1949 por José María Luengo en la zona comprendida entre la calle Real nº 9 y Riego de Agua nº 60. 

En las dos fotografías de arriba aparece la más joven.Tenía entre 18 a 20 años cuando murió. ¿Cómo fue su vida? Pues no muy agraciada pues tuvo anemia en su infancia quizás por malnutrición o por parasitosis o ambas. Lo que da a entender que era de clase social baja. También tenía osteonecrosis en el pubis. Esto podría haber sido de alguna lesión por caída cuando era pequeña, lo que le produciría mucho dolor y más cuando dio a luz. No era muy alta, medía 1´53. Las romanas ya con 12 años se casaban. No sabemos cuántos partos tuvo ni si estaba casada, quizás fue el primero, la cuestión final es que tuvo un parto difícil pues tuvo hemorragia y posteriormente una infección que es la que la llevó a la tumba. Al parecer era de aspecto latina.




Se descubrió en 2004 en el número 34 de la calle Real por el arqueólogo Víctor Tomás Botella.

Esta joven de arriba era la más mayor de las encontradas en Brigantium. Tendría entre 30-35 años. Vivió al igual que las otras entre los siglos IV y V, en la época tardorromana de esta antigua ciudad. No era mucha la edad de ésta joven al morir, pues en aquella época pues el pueblo romano era un pueblo sano que su expectativa de vida superaba esa edad. Tenía una grave inflamación en el maxilar (o lo que es lo mismo, un foco importante de osteítis maxilar) Además ya lo tenía con sinusitis crónica y fistulización a través del paladar. Esto sería una grave infección en la zona maxilar que le producía un olor terrible y un dolor que la acompañaba bastantes horas de su día. Por lo tanto podríamos decir que no pertenecía al patriciado sino muy probablemente al pueblo plebeyo, quizás de clase social media. Su origen era mediterráneo o africano. La causa de su muerte se desconoce.



Otra joven hispano-romana pero de origen mediterráneo o africano. Al morir tenía entre 20 a 25 años. Se ignora la causa de muerte. Lo que sí se sabe es que tenía lesiones  que pudieran asemejarse a cáncer de tibia. Tenía el hueso ya "comido" por decirlo así, lo que le produciría dolor y grandes molestias al caminar. Para colmo tenía hernia discal producida por sobreesfuerzos. De igual modo estamos hablando de una joven de clase media o baja de la plebe hispano-romana.

Fue descubierta en 1949 por José María Luengo en la zona comprendida entre la calle Real nº 9 y Riego de Agua nº 60. 


En resumen, el estudio de los cráneos, mandíbulas y esqueletos de estas tres mujeres indican que estos primeros habitantes de la ciudad, en plena época romana, eran mujeres bajitas, de entre 1,45 y 1,60 metros, solían sufrir muchos problemas dentales y dolores de espalda. Eran muy trabajadoras y morían jóvenes, normalmente por una infección. Además tenían antepasados africanos, que aparecen en rasgos de dos de los tres cráneos reconstruidos. Quizás vinieron junto a su familia de Cartago a Hispania o quizás eran de Cartago pero posteriormente vinieron de Roma con los romanos.





Actual mujer de Túnez.





La mayor parte del pasado romano de la ciudad permanece oculto en el subsuelo, pero más de treinta excavaciones arqueológicas realizadas entre 1945 y hoy han permitido desvelar parte de ese tiempo pretérito. Algunos de los hallazgos se exponen en el castillo de San Antón, donde una placa informa de la conclusión que han sacado los expertos tras el análisis de estos restos. Es que la ciudad fue un «importante núcleo romano del I a.C. al V. d.C.». Tanto, que en Brigantium vivían incluso vernae , «esclavos liberados para cumplir funciones fiscalizadoras, posiblemente relacionadas con el puerto».
La publicación reciente más significativa sobre la etapa romana de A Coruña es Entre a cidade e a aldea , volumen trece de Brigantium , el boletín del museo arqueológico local. Firma ese completo trabajo editado en el 2002 Fermín Pérez Solís, que servirá de guía en este viaje por Brigantium. El espectro social de la ciudad estaba formado «por inmigrantes de fuera de Gallaecia, funcionarios celosos de su romanidad frente al ambiente indígena de la región». No se descarta que antes hubiese pobladores autóctonos, pero si existieron fueron rápidamente romanizados.
Según Pérez Solís, la primera excavación arqueológica «propiamente dicha» la realizó Luis Monteagudo en 1945 en la torre de Hércules, cuya construcción se suele datar en el siglo II d.C. Se encontraron tégulas, cerámica campaniense, castreña y romana de cocina, vidrios, bronces, hierros y piedras industriales con cazoletas, todo de los siglos I y II d.C. En enero de 1949, durante unas obras de pavimentación de la calle Real, Monteagudo halló ladrillos y tégulas. En abril de ese mismo año, José María Luengo exhumó por primera vez en la ciudad estructuras in situ de la ciudad romana y medieval. Aparecieron urnas de incineración y sepulturas realizadas con tégulas y piedras. Los esqueletos de algunos de aquellos pobladores de Brigantium se muestran en una recogida sala del castillo de San Antón, junto a las sobras de comida ofrecidas en las tumbas, como ostras y jabalí.
Una nueva fase, la de la excavación arqueológica moderna, arrancó en la plaza de María Pita en 1985, cuando se construyó el párking. Juan Naveiro López dirigió unos trabajos en los que se hallaron estructuras constructivas domésticas.
Desde entonces se han realizado numerosas excavaciones, pero, a excepción de la torre de Hércules, no se ha encontrado todavía en la ciudad ningún indicio directo de edificación pública importante.

Fuentes:



  • http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S1135-76062008000300010&script=sci_arttext
  • http://antiguaymedieval.blogspot.com/2008/11/la-exposicin-rostros-brigantium-asume.html
  • http://www.lavozdegalicia.es/coruna/2007/09/02/0003_6106331.htm