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domingo, 20 de febrero de 2011

LA MALARIA.

La malaria o paludismo es transmitida por un mosquito que actúa como vector, denominado anópheles (Anófeles). Este contiene en su organismo diminutos parásitos protozoarios del género plasmodium. El mosquito al picar al ser humano le transmite la enfermedad, quien se convierte en lo que se denomina como huésped. El huésped le infecta a otro mosquito anófeles y éste otra vez infecta a otro ser humano, en una cadena cerrada de miles de años.





La enfermedad, como decimos es antigua, de hecho en las zonas pantanosas de Roma ya existía esta enfermedad hace milenios. El nombre de la enfermedad se deriva de la palabra mal-aria, o "mal aire", nombre con el que los romanos denominaban a la enfermedad, conocida también como fiebre romana.


Del latín viene el término paludismo, (palus) o pantano.


Se encuentran referencias de las peculiares fiebres periódicas de la malaria a lo largo de la historia, comenzando desde 2700 a. C. en China.


Los antiguos egipcios ya luchaban contra esta enfermedad. Tanto es así que hasta los Faraones no se libraban de padecerla.


Personajes importantes con malaria fueron: Lord Byron, Alejandro Magno, San Agustín, Genghis Khan, Vespasiano, Dante, Cristóbal Colon, Vasco de Gama, George Washington.


Cosme de Médici y Leonor de Toledo (1522-1562), por ejemplo, tuvieron once hijos, asegurando en teoría la sucesión y la posibilidad de combinar matrimonios con otras importantes casas reinantes, aunque el único que les sobrevivió en forma duradera fue Fernando. Leonor murió en 1562, a los 40 años, como también sus hijos Giovanni y Garzia, los tres víctimas de malaria, contraída durante un viaje a Pisa, donde esperaban curarse de la tuberculosis que proliferaba por las condiciones de insalubridad, de la que Leonor quiso refugiarse en el Palazzo Pitti de Oltrarno. 


 En la actualidad, unos 500 millones de personas están expuestas a la malaria endémica en África, India, Asia Sur-Oriental y América del Sur y se estima que anualmente causa dos y medio millónes de muertes, un millón de estas en niños.


DISTRIBUCIÓN DE LA MALARIA EN EL MUNDO



Aunque se conocía que el Anófeles mosquito jugaba un papel importante en la transmisión de la malaria no fue si no hasta 1948 cuando se identificaron todas las etapas de su ciclo vital.  El parásito pasa una etapa de crecimiento en el mosquito y la hembra de la especie requiere una chupada de sangre para madurar sus huevos.  Al picar a un ser humano y antes de alimentarse la hembra inyecta el material de sus glándulas salivales que contiene los parásitos de malaria primitivos, llamados esporozoitos.  Los esporozoitos circulan en la sangre brevemente y luego se fijan en el hígado incorporandose en las células parenquimatosas y se multiplican.  Esta etapa se conoce como esquizogenia pre-eritrocítica.  Después de unos 12 días un hepatocito puede tener varios millares de parásitos jóvenes llamados merozoitos.  Luego la célula se rompe y los merozoitos libres entran en los eritrocitos.  Las etapas en sangre de las cuatro especies de la malaria se pueden ver en la sección diagnostico.  En el caso del P. vivax y del P. ovale el ciclo hepatico persiste y requiere de un curso de primaquina para eliminarlo.  Por otra parte, el P.falciparum no persiste en el hígado.
En los globulos rojos los parásitos crecen en dos formas, en un ciclo sexual y en un ciclo asexual.  El ciclo sexual produce los gametocitos masculinos y femeninos, que circulan en la sangre y son tomados por un mosquito femenino al chupar la sangre.  Luego, los gametocitos varón y hembra se funden en el estómago del mosquito y forman ooquistos en la pared del estómago.  Los ooquistos se desarrollan durante días y llegan a tener una gran cantidad de esporozoitos, que luego llegan a las glándulas salivales listos para ser inyectados la proxima ves que el mosquito pique al hombre.  En el ciclo asexual los parásitos crecen y forman esquizontes con merozoitos dentro de los globulos rojos.  Los eritrocitos infectados con parasitos jovenes se rompen y sueltan un lote de merozoites que vuelven a infectar otros globulos rojos.  En el P.vivax, el P.ovale y probablemente el P.malariae se pueden observar todas las etapas de desarrollo posteriores al ciclo hepatico en la sangre periférica.  Mientras, en el caso de el P. falciparum generalmente solo se observan formas de anillo y gametocitos en sangre periférica.  Las formas en desarrollo aparentemente se pegan de los vasos sanguíneos de órganos grandes, como el cerebro, y restringen el flujo sanguineo con consecuencias graves.
Aunque las cuatro especies tienen un componente hemolítico, cada ves que una nueva cría de parásitos explota el globulo rojo esto generalmente es de poca consecuencia.  La excepcion es la falciparum malaria donde los parásitos se multiplican rápidamente y pueden infectar mas del 30% de los eritrocitos causando un nivel muy significativo de hemolisis.  Una posible razón es el hecho de que el P.falciparum invade las células rojas de todas las edades, mientras que el P.vivax y el P.ovale prefieren células rojas jóvenes y el P.malariae busca células rojas maduras.


Ciclo de vida del parásito de la malaria



Ciclo de vida del parásito de la malaria


Estudios científicos sobre malaria hicieron su primer avance de importancia en 1880, cuando el médico militar francés Charles Louis Alphonse Laveran, trabajando en Argelia, observó parásitos dentro de los glóbulos rojos de personas con malaria.



Charles Louis Alphonse Laveran.




TRATAMIENTO:



La primera vacuna fue desarrollada por el doctor Manuel Elkin Patarroyo, médico colombiano, y tiene un efectividad de entre un 40% y un 60% en adultos, y en niños un 77%.

Quinina

La quinina se ha utilizado por más de tres siglos.  Hasta los años 30 fue el único agente eficaz para el tratamiento de la malaria.  Es uno de los cuatro alcaloides principales encontrados en la corteza del árbol del quino y es la única droga que a lo largo del tiempo mantiene su efectiva para tratar la enfermedad.  Ahora se utiliza solamente para el tratamiento de la malaria severa por falciparum en parte debido a sus efectos secundarios indeseables.  En África en los años 30 y los años 40 se sabia que la gente tomaba quinina cuando pensaba que tenía "un toque de malaria".  La asociación de infecciones repetidas de falciparum malaria mas el tratamiento inadecuado con quinina, resultaba en que algunos pacientes desarrollasen una hemolisis intravascular masiva con hemoglobinuria, por ende fiebre de agua negra o "black water fever".

Atebrina (mepacrina)

Esta droga es un 9-amino-acridina desarrollada en los años 30.  Fue utilizada como profiláctico a gran escala durante la segunda guerra mundial (1939-45).  Entonces se consideraba como una droga segura.  Jugó un papel importante en la reducción de la incidencia de la malaria en las tropas estacionadas en Asia Sur-Oriental.  Ahora, se considera que tiene muchos efectos secundarios indeseables y no se utiliza más.

Cloroquina

Un 4-amino-quinolina es muy eficaz para el tratamiento y la profilaxis.  Se uso por primera vez en los años 40 poco después de la segunda guerra mundial.  Resulto ser efectiva para curar todas las formas de la malaria.  Tenía pocos efectos secundarios cuando se tomaba a la dosis indicada y ademas era de bajo costo.  Desafortunadamente, la mayoría de las cepas de falciparum malaria se han vuelto resistentes a la cloroquina y mas recientemente también se han reportado casos de vivax malaria resistentes a la cloroquina.

Proguanil

Esta droga cae en la clase de antimaláricos tipo biguanida.  Fue sintetizada por primera ves en 1946.  Tiene una cadena de biguanide ligada en un extremo a un anillo de clorofenilo.  Se asemeja mucho a la estructura de pirimetamina.  La droga es un antagonista de folato y destruye el parásito palúdico ligandose a la enzima reductasa de dihidrofolato en una forma muy similar a la pirimetamina.  Todavía se utiliza como profiláctico en algunos países.

Malarone

En 1998 se lanzo una nueva combinación de droga en Australia llamada Malarone.  Ésta es una combinación de proguanil y de atovaquona.  Atovaquona se hizo disponible en 1992 y fue utilizada con éxito en el tratamiento de la Pneumocystis carrinii.  Cuando se combina con proguanil surge un efecto sinérgico y la combinación resulta en un tratamiento antimalarico muy efectivo.  Esta combinación de droga se ha utilizado en varios ensayos clínicos grandes y se ha determinado que es 95% eficaz contra falciparum malaria resistente a droga.  Cuánto tiempo pasara antes de que surjan cepas de malaria resistentes está por verse.  Se promulga como medicina practicamente sin efectos secundarios indeseables.  Sin embargo, hay que tener en cuenta que el proguanil es un antifolato.  Esto seguramente no resulta problema cuando se utiliza en un solo curso de tratamiento.  Pero hay que tener cierta precaución si se va a tomar como profilaxia.  Actualmente, es una droga muy costosa.

Maloprim

Es una combinación de dapsona y de pirimetamina.  Existe ahora una resistencia generalizada a esta droga y su uso ya no se recomienda.

Fansidar

Esta es una droga de combinación.  Cada tableta contiene sulfadoxina 500mg. y pirimetamina 25mg.  Actúa interfiriendo con el metabolismo de folato.  La resistencia a Fansidar es ahora extensa y se han reportado efectos secundarios serios.  Ya no se recomienda más su uso.

Mefloquine (Lariam)

Se introdujo por primera ves en 1971.  Es un derivado de metanol de quinolina que se asemeja estructuralmente a la quinina.  Cuando se introdujo, el compuesto resultó ser eficaz contra malaria, resistente a otras formas de tratamiento.  Debido a su vida media larga resulto ser un buen profiláctico.  Ahora se ha desarrollado extensa resistencia que sumada a efectos secundarios indeseables han causado una disminución en su uso.
Debido a su parecido a la quinina no se deben tomar las dos drogas juntas.  Ha habido informes de varios efectos secundarios indeseables incluyendo varios casos del síndrome agudo del cerebro, que se estima que ocurre una vez en 1 en 10.000 a 1 en 20.000 casos que toman esta droga.  Por lo general el síndrome se desarrolla despues de dos semanas de haber comenzado la mefloquina y generalmente se resuelve en unos días.

Halofantrina (Halfan)

Esta pertenece a una clase de compuestos llamados metanoles de fenantreno que no tienen relacion con la quinina.  Es un antimalarico efectivo introducido en los años 80, pero debido a su vida media corta de 1 a 2 días no resulto conveniente como profiláctico.  Desafortunadamente, se estan reportando cepas resistentes cada vez más y existe una cierta preocupación por sus efectos secundarios.  Halofantrina ha sido asociada a trastornos neuropsiquiátricos; está contraindicada durante el embarazo y no se aconseja en mujeres que amamantan.  Ademas, se han reportado dolor abdominal, diarrea, prurito, y erupcion de piel.

Artemisininas

Estas se derivan de un remedio herbario chino y cubre un grupo de productos.  Los dos usados más extensamente usados son artesunato y artemeter.  A pesar de que se utilizan extensamente en Asia Sur Oriental, todavia no tienen licencia en muchas partes del "mundo occidental" incluyendo Australia.  Se han reportado un alto índice de fracasos al tratamiento y ahora se usa en combinacion con mefloquine en el tratamiento de falciparum malaria.
Para la última información sobre el tratamiento de malaria y profilaxia, haga clic en los botones abajo.


Fuentes:

  • http://www.rph.wa.gov.au/malaria/spanish/historia.html.
  • Wikipedia.
  • http://www.medicinam.com/index.php?option=com_content&view=article&id=345:historia-de-la-malaria-o-el-paludismo&catid=18:historia-de-la-medicina&Itemid=7
  • http://webcache.googleusercontent.com/search?q=cache:xB_vlnSijU4J:www.elhistoriador.es/fammedici_cosI.htm+personajes+antiguos+que+murieron+de+Malaria&cd=3&hl=es&ct=clnk&gl=py&source=www.google.com.py


lunes, 3 de enero de 2011

UN CASO INSÓLITO DE CUIDADO ANTIGUO A UNA NIÑA CON UNA ENFERMEDAD.

Hace algunos miles de años, un padre y una madre esperaban un hermoso hijo. Sabían que las posibilidades de que naciera vivo eran muy pocas, pero aún así, ella no podía impedir que su hombre tuviera relaciones sexuales con ella, y era cuestión del azar, quedarse o no, embarazada. Todavía no había métodos anticonceptivos, así que lo hecho ya estaba hecho. Ahora a tener a la criatura. Para ella era un privilegio producir un hombre o una mujer para la tribu. Estaba orgullosa de tener un hijo o hija, pues no sabía lo que iba a ser. Lamentablemente pronto se dio cuenta de que había algún problema. A su hiuja le sucedía algo. Los otros miembros de la tribu, ¿qué dirían? ¿qué harían? Esto sucedió en lo que hoy se denomina la sierra de Atapuerca, Burgos, España, vivió una niña discapacitada a la que los arqueólogos han dado el nombre de Benjamina. Según lo han revelado los fragmentos de su calavera, la muchachita padeció craneosinóstosis, un cierre prematuro (antes del año de vida) de las suturas craneales que, como se sabe, vienen sueltas de nacimiento. Tal condición provoca malformaciones del cráneo y, derivadas de éstas, deficiencias psicomotoras en diversos grados. De hecho, “es el caso documentado más antiguo de craneosinóstosis con deformidades neurocraneales, cerebrales y, muy posiblemente, asimetrías en el esqueleto facial”, indica el reporte publicado en la revista estadounidense Proceedings por Ana Gracia Téllez y Juan Luis Arsuaga.







Benjamina murió a una edad temprana, cerca de los diez años, y lo más probable es que no haya sido capaz de valerse por sí misma. Para llegar a una década de vida hubo de ser asistida de alguna manera por los miembros de su tribu, un grupo desconocido de cazadores recolectores. “A pesar de sus desventajas, el individuo sobrevivió más de cinco años, lo que sugiere que su condición patológica no fue un impedimento para recibir la misma atención que cualquier otro niño del género Homo del Pleistoceno Medio”, concluyen los estudiosos. 





Su grupo, su familia, le tuvo que haber prestado cuidados especiales. De lo contrario, no habría sobrevivido.
Encuentran en Atapuerca el cráneo de un niño discapacitado
Así pues,  su cráneo asimétrico y, probablemente, su cara irregular no engañaron a nadie, porque además, cabe pensar que tuvo capacidades psicomotoras deficientes. Hoy los científicos saben que ese individuo, esa homínido preadolescente, tenía craneosinostosis, una enfermedad rara que afecta a menos de seis personas por 200.000 habitantes en la población actual.

El cráneo pertenece a un niño o una niña de entre cinco y doce años, según el estudio que se publica en la revista científica PNAS, en el que, además, se señala que éste padecía un tipo de craniosinostosis, unafusión prematura de los huesos de la cabeza.
Esta enfermedad, y en concreto la unilateral lambdoidea, afecta, en la actualidad, a menos de 6 individuos cada 200.000 nacimientos.
Ana Gracia, Juan Luis Arsuaga e Ignacio Martínez, del centro mixto UCM-ISCIII (Universidad Complutense de Madrid e Instituto de Salud Carlos III) de Evolución y Comportamiento Humanos, son algunos de los firmantes de este artículo, según ha informado hoy el Ministerio de Ciencia e Innovación y el citado instituto.
Éstos, junto a otros colegas del equipo de investigación de Atapuerca, han excavado, recuperado y reconstruido, a partir de numerosos fragmentos, un cráneo de más de 530.000 años que presenta esta alteración, procedente de la Sima de los Huesos, situado en la sierra burgalesa de Atapuerca.
El cráneo, identificado como ‘Cráneo 14′ perteneció a una niña o un niño que murió entre los 5 y los 12 años de edad y presenta la fusión prematura de la sutura lambdoidea izquierda, por lo que el cráneomuestra un aspecto deformado y torsionado.
El cráneo, identificado como ‘Cráneo 14′ perteneció a una niña o un niño que murió entre los 5 y los 12 años de edad y presenta la fusión prematura de la sutura lambdoidea izquierda, por lo que el cráneomuestra un aspecto deformado y torsionado.
En opinión de los autores, esta circunstancia se produjo porque el feto sufrió algún tipo de traumatismo en el útero, durante el tercer trimestre de gestación.
En los humanos actuales y sus antepasados, los huesos no se sueldan de forma permanente hasta que el cerebro alcanza su tamaño definitivo.
En los casos de esta anomalía lo que se produce es una fusión temprana de estas uniones, las suturas, sometiendo al cerebro a una presión anómala y haciéndole crecer, para compensarlo, en la dirección permitida.
Este hecho puede producir retraso psico-motor en el desarrollo del individuo.
Casi todas las piezas del cráneo deforme fueron descubiertas en 2001. Al año siguiente encontraron más. “Tenemos más de 30 fragmentos de este cráneo, el número 14 de la colección de la Sima”, dice Ana Gracia Téllez (Centro de Evolución y Comportamiento Humanos), líder del estudio. “Al reconstruirlo vimos que era raro, asimétrico”, continúa.
La cuestión que se plantearon Ana Gracia, Juan Luis Arsuaga y el resto del equipo fue si un individuo así se valdría por sí mismo en un grupo de cazadores recolectores, si habría sobrevivido varios años sin la ayuda de otros individuos de esta /familia/. El primer apodo del cráneo 14 en el laboratorio fue Benjamín/,/ “el niño querido”, comenta Gracia. “Pero ahora, como creemos que es niña [por la gracilidad de las estructruas óseas], sería Benjamina”.
La craneosinostosis es una patología que se caracteriza porque los huesos del cráneo se fusionan prematuramente. “Hoy en día, cuando se presenta en un niño, se le opera normalmente en sus primeros meses de vida para evitar tanto la deformación estética como las posibles alteraciones en el encéfalo”, comenta Gracia. “En cuanto a nuestra niña, no sabemos exactamente qué deficiencias psicomotoras tendría, pero hemos descubierto indicios de que podría tener presión intracraneal elevada”.
La fusión prematura de los huesos craneales se debe, en algunos casos, a mutaciones cromosómicas. Pero también puede tener un origen traumático o metabólico del feto. En el caso de Benjamina, los científicos se inclinan por el origen traumático. “La madre se dio un golpe, o el feto estaba mal colocado… Descartamos que el problema fuera en el parto”, dice Gracia.
Existen en el registro fósil algunos homínidos con alguna carencia que sugiere que serían dependientes de sus congéneres para sobrevivir, pero son indicios controvertidos. Sin embargo, lo de Benjamina parece claro. “El cráneo 14 es el caso documentado más antiguo de craneosinostosis con deformidades neurocraneales, cerebrales y, muy posiblemente, asimetrías en el esqueleto facial”, concluyen los científicos de Atapuerca. “A pesar de estas desventajas, el individuo sobrevivió más de cinco años, lo que sugiere que su condición patológica no fue un impedimento para recibir la misma atención que cualquier otro niño del género /Homo/ del Pleistoceno Medio”.
Otra de las conclusiones del hallazgo, según los autores, es que la supervivencia de este individuo hasta el final de la niñez constituye una evidencia de que estos homínidos no discriminaban a los bebés nacidos con patologías congénitas.
Esta prematura y anormal unión de los huesos del cráneo ocurre, en la mayoría de los casos, esporádicamente aunque se han descrito algunos casos por mutaciones genéticas.
El Centro Mixto UCM-ISCIII de Evolución y Comportamientos Humanos es fruto del convenio entre la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Salud Carlos III y en él se custodian los fósiles recuperados en la Sima de los Huesos, donde permanecen mientras se realizan los estudios sobre ellos.
Éstos se desarrollan en torno a diversas líneas técnicas y de investigación: área de paleontología y evolución humana, área de ADN antiguo y área de neurociencia.
Además, se llevan a cabo aquellos trabajos de restauración y conservación del patrimonio fósilrecuperado en la Sima de los Huesos durante las sucesivas campañas de excavación.
Además de Gracia, Arsuaga, quien es director del centro mixto de Evolución y Comportamiento Humanos, firman este trabajo Carlos Lorenzo (Universidad Rovira i Virgili de Tarragona), José Miguel Carretero (Universidad de Burgos), José María Bermúdez de Castro (Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana) y Eudald Carbonell (Universidad Rovira i Virgili de Tarragona).


Posibles causas
La microcefalia puede ser provocada por la exposición a sustancias nocivas durante el desarrollo fetal o quizás puede estar asociada con problemas o síndromes genéticos hereditarios.
Las teorías sugieren que los siguientes factores pueden predisponer al feto a padecer los problemas que afectan el desarrollo normal de la cabeza durante el embarazo:
· Exposición a químicos o substancias peligrosas.
· Exposición a la radiación.
· Falta de vitaminas y nutrientes adecuados en la alimentación.
· Infecciones.
· Consumo de alcohol o de medicamentos recetados o ilegales.
· Diabetes materna.
La microcefalia puede presentarse como una única anomalía o en asociación con otros problemas desalud y puede ser la consecuencia de la herencia de un gen autosómico recesivo, o en muy raras ocasiones, un gen autosómico dominante. El trastorno puede producirse luego del nacimiento debido a diferentes lesiones cerebrales.
Autosómico recesivo y autosómico dominante son dos patrones en los cuales los genes se heredan en una familia. Los genes determinan nuestros rasgos como por ejemplo, el color de ojos y el grupo sanguíneo, y también pueden provocar una enfermedad. Autosómico significa que afecta a hombres y a mujeres por igual, mientras que recesivo significa que, para padecer la enfermedad (en este caso, la microcefalia), son necesarias dos copias del gen, una heredada de la madre y otra del padre. Luego de tener un hijo con microcefalia autosómica recesiva, los padres tienen un 25 por ciento de posibilidades (una en cuatro) de tener otro niño con el mismo trastorno.



Fuente: 
http://www.bloganavazquez.com/2009/04/14/atapuerca-cuido-de-benjamina/



Esta, a su vez, de:

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Atapuerca/cuido/Benjamina/elpepusoc/20090331elpepisoc_7/Tes





sábado, 4 de diciembre de 2010

La Momia de la Mujer-Faraón Hatshepsut.



Dibujo: Reynaldo Hernández. http://www.in2itinternational.com/Artist/Hernandez_Reynaldo/Reynaldo_Hernandez.htm



Hatshepsut, reina-faraón de la dinastía XVIII de Egipto. Quinto gobernante de dicha dinastía, reinó de ca. 1479 a. C. a 1457 a. C. Gobernó con el nombre de Maatkara Hatshepsut, y llegó a ser la mujer que más tiempo estuvo en el trono de las "Dos Tierras".
El nombre de Hatshepsut con el que se la reconoce hoy en día en principio era un título con el significado de "La primera de las nobles damas", que también se presentaba en su forma completa de Hatshepsut Jenemetamón, esto es, "La primera de las nobles damas, unida a Amón".






Primeros pasos


Familia


Familia de Hatshepsut: Tutmosis I su padre, su madre Ahmose, y su hermana menor Neferubity.
Karl Richard Lepsius (1810–1884).
Ignoramos el momento exacto del nacimiento de Hatshepsut, aunque es de suponer que sucediese en la por entonces capital del estado,Tebas, a finales del reinado de Tutmosis I. Ante la falta de descendencia del faraón, el sucesor designado era el padre de Hatshepsut, el futuroThutmose I (Tutmosis I), quien para poder legitimar su inminente acceso al trono se había tenido que casar con la princesa Ahmose.
Este matrimonio trajo al mundo, aparte de a Hatshepsut, al menos a otros tres niños, de nombres Amenmose, Uadymose y Neferubity. Desgraciadamente, y debido a la alta tasa de mortalidad infantil, sólo Hatshepsut y su hermana menor, Neferubity (y ésta sólo por un corto espacio de tiempo) llegarían a edad adulta.
Además de sus hermanos de padre y madre, Hatshepsut tuvo que tener otros medio-hermanos, fruto de las relaciones de su padre con esposas secundarias y concubinas. Del único del que nos han llegado datos es de quien más tarde reinaría como Tutmosis II, un hijo de Tutmosis I y de una esposa secundaria, de nombre Mutnefert.

Dos faraones en un mismo trono

Cuando se vio lo suficientemente fuerte, la hasta entonces gran esposa real y esposa del dios, Hatshepsut, en presencia del faraón Tutmosis III, se autoproclamó también faraón de las Dos Tierras y primogénita de Amón, con el beneplácito de los sacerdotes, encabezados por Hapuseneb. El golpe de efecto fue magistral, y el inexperto Tutmosis III no pudo hacer otra cosa más que admitir la superioridad de su tía y madrastra. Hatshepsut se había convertido en la tercera reina-faraón conocida en la historia egipcia.
Hatshepsut asumió todos los atributos masculinos de su cargo (excepto el título de "Toro poderoso"), haciéndose representar a partir de entonces como un hombre y tocándose de barba postiza. Estableció una insólita corregencia con su sobrino, aunque hubo un clarísimo predominio de la primera sobre el segundo, hasta tal extremo de colocarlo en un segundo plano impropio del papel futuro que tendría Tutmosis III en la historia. Tal era el carisma y la personalidad de esta mujer.
Aun así, no se puede ver de ninguna forma a Hatshepsut como una usurpadora, visión que han trasladado a nuestra época algunos autores. Al menos no se vio así en su tiempo, pues de haber sido el caso, Hatshepsut habría eliminado con total facilidad a sus adversarios o se habría producido una guerra civil. Tutmosis III no estuvo encerrado en palacio, como se ha llegado a pensar, ni tampoco Hatshepsut evitó hacer mención alguna a su existencia. La sociedad de entonces asumió sin problemas la nueva situación, y Hatshepsut gozó de uno de los reinados más prósperos de toda la historia egipcia, gracias también al apoyo recibido por Hapuseneb y Senenmut, auténticos gobernantes en la sombra.
Hatshepsut no hubiera podido ni soñar siquiera acceder al trono de no contar con los apoyos que consiguió entre el clero del dios Amón en Tebas mientras era la esposa de Tutmosis II. Las cuantiosas donaciones y los privilegios que concedió a los sacerdotes, encabezados por la eminencia gris del régimen, el visir Hapuseneb, fueron una forma de pago por los servicios prestados, pues de no ser por el inmenso regalo que recibió Hatshepsut de ellos, su legitimidad habría sido menor. Y este valioso obsequio de la casta sacerdotal a la reina-faraón fue la célebre Teogamia.
En la Teogamia, Hatshepsut declara al pueblo egipcio que su verdadero padre no es Tutmosis I, sino el propio dios Amón, que con su sabia previsión visitó una noche a la gran esposa real Ahmose y la permitió concebir a la mujer que estaba sentada ahora en el trono de las Dos Tierras con el beneplácito del panteón entero. Hatshepsut se declaraba por ende primogénita de Amón, y su sustituta y fiel delegada en la tierra, con lo que su figura se trocaba en completamente sagrada.

Es necesario destacar que muy pocos faraones recurrieron a la Teogamia para validar su derecho al trono, y su estatus pasaba a ser poco menos que el de un dios vivo. El ardid de Hatshepsut y el alto precio que tuvo que pagar a los sacerdotes por él, le asegurarían un reinado tranquilo y sin disidencias, aunque acabaría pasándole factura a la dinastía por el, desde entonces, imparable crecimiento de los sacerdotes de Amón.

Actividad constructora

"El" faraón Hatshepsut dedicó la mayor parte de su reinado a embellecer el país y a restaurar los templos, con el beneplácito de sus aliados los sacerdotes. Egipto había sufrido hacía dos generaciones la última de sus guerras, cuando el abuelo de la reina, el rey Ahmose, expulsó a los hicsos, un pueblo semita que había conseguido dominar el país durante cien años. Como habían hecho sus antecesores, Hatshepsut invirtió mucho en borrar todos los daños ocasionados por la guerra de liberación que había elevado a su dinastía a lo más alto.
Sin embargo, el centro de acción principal de la reina fue su ciudad, la pujante Tebas. Edificó la llamada Capilla Roja del enorme templo de Amón en Karnak y de las canteras de Asuán mandó hacer los obeliscos más grandes que se habían erigido en Egipto hasta entonces, y los llevó a Karnak decorados con electrum, aleación de oro y plata. Se cree que el obelisco inacabado que aún hoy se puede ver en Asuán data del reinado de Hatshepsut, y de haberse acabado habría sido el mayor de toda la historia del país.

Dyeser-Dyeseru, el templo de Hatshepsut en Deir el-Bahari.
Aunque no fue en Karnak donde Hatshepsut desplegó toda su imaginería, sino en la orilla oeste de Tebas, la necrópolis de entonces. Como era costumbre por entonces, los faraones hacían construirse, además de su tumba, un templo funerario algo alejado de ésta, que sirviera a un mismo tiempo para proteger y recordar al difunto. Hatshepsut escogió el paraje de Deir el-Bahari para edificar su templo, y encargó la tarea a su arquitecto favorito, Senenmut.
El resultado final fue envidiable: construido al lado del templo de Mentuhotep II, el de Hatshepsut es una de las joyas del Antiguo Egipto y uno de los destinos más visitados por los turistas. Conocido por aquel entonces como el Dyeser-Dyeseru (el sublime de los sublimes), su estructura en forma de largas terrazas y de rampas con suave inclinación, de estilo similar al de Mentuhotep II, le hacen fundirse a la perfección con la roca y el entorno. Uno de los misterios en dicho templo radica en un sector sellado como una caja en la pared en que se puede observar a Hatshepsut por un lado en actitud amatoria y a Senenmut en la otra cara, como receptor de la pose amatoria de la reina, lo que deduce un íntimo vínculo (prohibido por su linaje) entre el arquitecto y la reina-Faraón.


Campañas militares

Hatshepsut ha pasado a la historia como una gobernante pacífica y que prefirió gastar parte de su tesoro en construir templos en vez de conquistar territorios, pero lo cierto es que hubo al menos seis campañas durante sus 22 años de reinado. Hay que destacar que la mayoría de éstas no pasaron de ser meras escaramuzas o actividades disuasorias cuya única finalidad era disuadir a los siempre belicosos pueblos fronterizos de atacar a las Dos Tierras.

Obelisco de Hatshepsut en el templo deAmón en Karnak.
  • Primera campaña. Era casi costumbre que al morir un faraón, los pueblos nubios atacasen las fronteras meridionales y quemasen algunas de las fortalezas del lugar, a modo de tanteo de cómo reaccionaría el nuevo monarca. Hatshepsut no se dejó avasallar y, pese a que aún era sólo reina regente, fue a Nubia y dirigió los ataques.
  • Segunda campaña. En este caso los enemigos fueron tribus de Siria-Palestina, cuyos continuos ataques a los puestos fronterizos hicieron responder a Egipto. Ignoramos la fecha exacta de esta acción bélica, aunque es muy posible que acaeciese cuando Hatshepsut ya había sido coronada. Una cosa que parece segura es que la reina no viajó al frente en esta ocasión.
  • Tercera y cuarta campañas. El motivo vuelve a ser Nubia. Ignoramos por qué los nubios se revolvieron tanto en época de Hatshepsut, pero las tropas egipcias fueron implacables. La tercera campaña fue en el año 12º y la cuarta en el 20º, y ambas se solucionaron sin ningún problema. Se cree que en ésta última participó Tutmosis III.
  • Quinta campaña. Contra el país de Mau, al sur de Nubia. Fue inmediatamente después de la cuarta campaña, tal vez debido a una coalición de estos dos pueblos. Existen menciones a una caza de rinocerontes, y también es probable que Tutmosis III estuviese al frente del ejército.
  • Sexta campaña. Una vez más, Tutmosis III -anticipando su papel de rey guerrero que en su reinado en soliatrio acabaría por desarrollar con excelentes resultados- marchó a Palestina y conquistó la ciudad de Gaza, que se había rebelado recientemente. Las fechas sobre esta campaña datan de finales del reinado de Hatshepsut, quizás inmediatamente antes de morir la reina. Como se puede ver, su papel era ya meramente representativo, y Tutmosis III se había convertido en el monarca dominante del curioso tándem real.


El viaje a Punt

Otro hecho relevante del reinado de Hatshepsut fue la doble misión a Punt, el país legendario de donde procedían los mejores árboles de incienso y mirra, que probablemente estaba en una región de la actual Somalia, aproximadamente en el año 15º de su reinado. Comandada por Nehesi, portador del sello real, la expedición fue tanto por tierra como por mar, y durante ella no sólo se dedicó la delegación egipcia a comerciar, sino que también hizo un minucioso estudio de la fauna y la flora de Punt, así como de la organización política y social del lugar.
Tuvo que ser tan importante esta acción para la posición de Hatshepsut, que no dudó en decorar gran parte de las paredes del Dyeser-Dyeseru con escenas de aquel mágico periplo por el que sería recordada durante mucho tiempo por la población llana. No sólo fue un éxito al conseguir importar la preciosa mirra a Egipto, sino que trajo extrañas especies animales antes nunca vistas y generosos cargamentos de oro, marfil, ébano y otras maderas preciosas que enriquecieron considerablemente las arcas reales y las de los templos.
Aun así, es extraño que Hatshepsut pusiera tanto empeño en promocionar el viaje a Punt, un país que se conocía ya desde la época de las pirámides, y sólo puede explicarse como una parte más de la intensa propaganda que distribuyó por el Dyeser-Dyeseru y por otros lugares del país con el único fin de legitimar su posición. Sin lugar a dudas, en aquel momento de su reinado, con la inauguración de su hermoso templo y el regreso de los viajeros del Punt, Hatshepsut había llegado al cenit de su gobierno.

Decoración del templo de Hatshepsut en Deir el-Bahari.


Descendencia

Lo único que se sabe a ciencia cierta es que Hatshepsut fue madre de una hija, a la que puso de nombre Neferura y cuyo cuidado encargó a su arquitecto favorito, Senenmut. Se ignora el verdadero papel de este hombre en la trama; no son pocas las voces que dicen que fue él el padre de Neferura y no Tutmosis II, y que hubo una tórrida historia de amor entre el arquitecto y canciller real y la reina, una historia que pese a ser muy interesante desde el punto de vista novelesco, sigue sin estar demostrada. A favor de todo esto hay algunas pruebas, como que aparezcan en actitud ciertamente cariñosa Senenmut y Neferura, o un ostracón hallado en las cercanías del templo de Deir el-Bahari donde se ve a un faraón femenino teniendo relaciones sexuales con un hombre. Aun así, aunque cada vez más voces se alzan a favor de un romance de Hatshepsut con Senenmut, se sigue pensando que Neferura era hija de Tutmosis II.
También se ha divagado mucho acerca de la posible maternidad de Meritra Hatshepsut, quien sería más tarde gran esposa real de Tutmosis III. Debido a su nombre, siempre se pensó que era la segunda hija de Hatshepsut, pero era realmente extraño que nunca se la mencionase en vida de su presunta madre, mientras que Neferura apareciese tan a menudo. Actualmente parece haber quedado claro que, pese a llevar su nombre, Meritra Hatshepsut era en realidad hija de la dama Huy, una mujer muy influyente en la corte de entonces, y quizás aquel apelativo tuviese como destino halagar a la reina-faraón. Así podría entenderse por qué cuando Tutmosis III comenzó a perseguir la memoria de su madrastra, su gran esposa real optase por llamarse simplemente Meritra.
Según los estudios del Museo de El Cairo, patrocinados por Discovery Channel y liderados por el egiptólogo Zahi Hawass, la descendencia de Tutmosis padecía de una variedad de viruela hereditaria, a la que no escapó ningún descendiente.


Desaparición


Muerte de Hatshepsut

Sin embargo, fue a raíz de la finalización del templo de Deir el-Bahari, sobre el año 15-16 de reinado, cuando la estrella de Hatshepsut comenzó a menguar a favor de la de Tutmosis III. El rey era un joven que cada vez ansiaba más el poder, y a cualquier precio. Así, no es de extrañar que en apenas un año murieran los dos principales sustentos de la reina y sus más grandes apoyos, Hapuseneb y Senenmut. Y por si no fuera poco, poco después murió la gran esperanza, el arma secreta de la reina, la princesa Neferura.
Los golpes que sufrió Hatshepsut en torno al año 16 de su reinado fueron tan grandes que a partir de entonces la reina se retiró parcialmente del cargo y el otro rey, Tutmosis III, comenzó a tomar las riendas del gobierno. Al parecer, la ambición de Hatshepsut era aún más grande y no estaba satisfecha con ser ella sola "faraón", sino que se proponía inaugurar una auténtica dinastía femenina de reyes, y por esa razón declaró "Heredera" a su amada hija Neferura. La muerte de la princesa fue tan repentina y favorable a Tutmosis III que hay quien piensa que fue intencionada, y que consiguió su objetivo: derrumbar a la reina-faraón.

Tutmosis III, corregente y sucesor de Hatshepsut
Hatshepsut murió en su palacio de Tebas tras un largo reinado de 22 años, abandonada por todos. Se ignora la edad de su muerte, pero se estima que debería oscilar entre los cuarenta y los cincuenta años. Años atrás no se sabía cómo murió exactamente, si fue muerte natural o durante un golpe de estado liderado por su hijastro, Tutmosis III, que en esa época era virtualmente el único rey, pues Hatshepsut se había retirado de la lucha.
Según el National Geographic y el arqueólogo Zahi Hawass, la momia fue escaneada y se encontró que la reina había padecido en vida, de una avanzada osteoporosis en las caderas; además había contraído un abceso séptico en su cavidad bucal que bien pudo provocar un shock septicémico como causa más probable de su muerte que un atentado a su vida.
Su tumba se encuentra en el Valle de los Reyes y está catalogada como KV20. Existen indicios de que mandó ampliar la tumba de su padre para ser utilizada también para ella. El amor y la lealtad que la hija profesó al padre tuvo que ser tan grande que quiso permanecer junto a él eternamente.
A su muerte, Tutmosis III se convertiría en un gran faraón que, emulando a su abuelo Tutmosis I, realizó numerosas campañas y ascendió a Egipto al rango de gran potencia mundial. Pero jamás lo habría logrado sin la preparación a la que lo sometió su tía-madrastra.
El nombre de Hatshepsut y el de su fiel colaborador Senenmut fueron borrados sistemáticamente de los anales y edificios egipcios. Durante mucho tiempo se creyó que el postergado Tutmosis III había sido quien ordenó el virtual "olvido" de esta enérgica reina, pero cada vez más egiptólogos apoyan la teoría que su nombre fue borrado por cuestiones más bien de conveniencia que de venganza. Existía en Egipto una conjunto de familias identificadas con Hatshepsut, su familia antes de desposarse con Tutmosis II. Al morir la reina, Tutmosis III pudo haber borrado el nombre de su madrastra a fin de legitimar su ascendencia al trono, como heredero real de Tutmosis II, y así frenar las pretensiones de la poderosa familia de Hatshepsut. Esta postura está adquiriendo cada vez más fuerza, por las evidencias arqueológicas encontradas en Deir el-Bahari. Si hubiera habido una venganza, su legado artístico y arqueológico hubiera sido borrado de Egipto. Sin embargo, la reina fue hallada en un excelente estado de conservación con parte de su ajuar.


La momia de la reina

La momia de Hatshepsut fue presentada al público en junio de 2007, después de un largo periodo de incertidumbre acerca de su correcta identificación. Zahi Hawass, Secretario General del Consejo Supremo de Antigüedades en Egipto, aseguró que se trataba del descubrimiento arqueológico más importante desde el hallazgo de la tumba de Tutankamón, en 1922. La momia pudo identificarse mediante el análisis de una muela de la reina. Así se confirmaba la teoría de Zahi Hawass, quien había afirmado previamente que la momia era de la reina faraón, cuando en un principió se confundió con la momia de su nodriza, enterrada junto a ella.
Ambas momias fueron descubiertas en la tumba KV60 del Valle de los Reyes. Este sepulcro fue mandado construir por la propia Hatshepsut destinado a su nodriza, a la que profesaba un gran cariño, la dama Sitra. En él se hallaron los cuerpos de una mujer de unos cuarenta o cincuenta años y de una anciana obesa de más de sesenta años, que presentaba la peculiaridad de tener el brazo izquierdo doblado en la posición típica de las reinas difuntas. El descubrimiento de la momia fue motivo de varios interrogantes: ¿Cómo llegó allí, quien era la dama del sarcófago, y porqué la momia "real" estaba en el suelo?
Se sabe que la momia fue encontrada en medio de gran cantidad de lienzos de lino, desnuda, calva, obesa, y con signos de haber sido trasladada de su ubicación original. En un principio se consideró que la momia obesa era alguien poco importante que no merecía una gran sepultura. Cuando fue hallada, sus descubridores no prestaron atención a la postura del brazo, limitándose a escribir de ella que "tenía pechos enormes que caían como péndulos". Después, los descubridores de la KV60 se limitaron a ordenar la muy desordenada tumba (según ellos, había muchísimos objetos diseminados por todo el suelo) y a depositar la momia en un ataúd nuevo de madera fabricado en El Cairo.
Mucho tiempo después, se comenzó a estudiar la identidad de cinco momias femeninas no identificadas. Se presumía que una de esas momias sería la de Hatshepsut. Zahi Hawass ordenó traer un escáner TAC (donado por Siemmens) hasta el Valle de los Reyes, donde se tomaron imágenes de alta resolución de las momias guardadas en KV60.
Antes de verificar la identidad de la momia ya se había descubierto el hígado momificado que, con toda certeza, pertenecía a Hatshepsut. Junto al hígado estaban los intestinos y un molar con una sola raíz: esta pieza fue la clave para su correcta identificación. La caja de vasos canopos fue hallada en el escondrijo de momias reales DB320, lo cual hizo pensar inicialmente que el cuerpo de Hatshepsut sería alguno de los no identificados en DB320.

El escáner de la mandíbula de la momia obesa mostró la ausencia de una pieza molar, de la que solo quedaba una raíz. Inmediatamente se llamó a un odontólogo forense quien determinó que la raíz y la pieza dental hallada en los vasos canopos de Hatshepsut eran partes de la misma muela: ambas piezas coincidían perfectamente. Basándose en este hallazgo, se determinó que la momia obesa era el cuerpo de Hatshepsut. 











Que la momia de Hatshepsut es una de las dos halladas en 1903 por el arqueólogo Howard Carter, descubridor de la tumba de Tutankhamon en 1922, en la tumba 60 del Valle de los Reyes, y que más tarde fue trasladada al museo.
En esa tumba, los arqueólogos encontraron una momia en un sarcófago identificada como los restos de Sitra, la mujer que amamantó a Hatshepsut.
Junto a Sitra, había una momia en el suelo, que nadie pudo identificar, aunque "tenía el brazo izquierdo doblado sobre el pecho, indicativo de que pertenecía a la realeza", explicó Hawass.








Dicen que estaba obesa, la verdad no parece que sea demasiado obesa en la foto. Quizás era así, y para ellos es obesa. ¿A qué se referirán con obesa?




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¿O quizás era así?...







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Lo que Hawass no contó hoy es que la difunta arqueóloga alemana Elizabeth Thomas ya sostuvo hace años que la misteriosa momia era de Hatshepsut, pero se encontró con la incomprensión de los arqueólogos egipcios y del mismo Hawass.
No lo dijo con estas palabras, pero Hawass comenzó a creerse esa teoría y ordenó pruebas que revelaron que los restos no identificados de la tumba 60 correspondían a los de una mujer, de unos 50 años, con sobrepeso y que posiblemente hubiera muerto de cáncer. Al parecer de cáncer de huesos. En 2007, una momia fue identificado positivamente como Hatshepsut, utilizando material genético de los miembros de la familia conocida. Uso de una máquina de resonancia magnética, los historiadores descubrieron que tenía un diente de Hatshepsut retirado poco antes de su muerte, y la evidencia sugiere que probablemente murió a causa de una infección que comenzó con el absceso dental. La momia había otros problemas médicos, incluyendo el cáncer de hueso, y ella puede haber tenido la suerte de morir de forma relativamente rápida de una infección, en vez de la miseria prolongada de cáncer.
Otro detalle importante que se descubrió fue que a esa momia le faltaba un diente.


La última pieza del rompecabezas es una caja de madera con el nombre del trono de Hatshepsut, hallada en la tumba Deir El Bahari con vísceras ─un estómago y un hígado─ y una muela.
Los arqueólogos egipcios decidieron hacer pruebas a la caja y concluyeron que los restos eran de la faraona.
Así, comenzó la búsqueda de la dueña de la muela.
Como si del zapato de Cenicienta se tratará, el equipo científico fue probando en cada una de las cuatro momias sometidas a pruebas y descubrió que Hatshepsut era la momia desconocida de la tumba 60.



Hatshepsut, la monarca que se hacía llamar faraona, se vestía como varón y usaba una barba falsa, gobernó durante el siglo XV A.C. y ejerció más poder que otras dos famosas del antiguo Egipto, Cleopatra y Nefertiti. Cuando concluyó su mandato, durante la Dinastía 18, desaparecieron misteriosamente todos sus rastros, incluyendo su momia.













Dibujo: http://www.egiptologia.com/arte/34-reconstrucciones/2316-hatshepsut.html





Fuentes: http://silenceandmadness.blogspot.com/2007/06/hatshepsut-01.html; Wikipedia.