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martes, 8 de enero de 2019

INDIO AMERICANO HABITANTE EN KENNEWICK, ESTADOS UNIDOS, HACE UNOS 3500 AÑOS.

portada: Busto del hombre de Kennewick esculpido por StudioEIS basándose en la reconstrucción facial forense realizada por la escultora Amanda Danning


Sus singulares características llevaron a muchos a conjeturar todo tipo de teorías sobre su identidad, desde Nativo Americano a Polinesio, Europeo o incluso Ainu del Japón. Sin embargo, un reciente análisis de ADN ha acabado resolviendo el misterio. 

Durante el análisis del esqueleto del hombre de Kennewick, el arqueólogo James Chatters se sorprendió al descubrir que sus rasgos anatómicos eran bastante diferentes de los de los modernos Nativos Americanos. En particular su rostro alargado y estrecho, mentón prominente y elevada estatura no encajaba con los restos de otros Paleo-Indios. De hecho, las mediciones faciales muestran más similitudes con los Ainu japoneses. Los Ainu son una minoría caucásica que en el pasado dominaba la totalidad de las islas japonesas. Un pueblo estrechamente emparentado con los Ainu también habitó la Polinesia y muchos polinesios de piel clara (habitualmente de la élite dominante) presentan rasgos faciales similares a los del hombre de Kennewick.

Hombre Ainu del Japón (Wikimedia Commons)

Hombre Ainu del Japón ( Wikimedia Commons )


En el año 2005, un examen del esqueleto que se prolongó durante 10 días dirigido por el antropólogo forense Douglas Owsley acabó por confirmar que los rasgos del cráneo son semejantes a los de los Ainu y sugirió que los antepasados del individuo pudieron haber quedado rezagados respecto a otros pueblos de Asia Central en su avance y haber viajado por mar durante generaciones a lo largo de la costa asiática, hacia el norte y el este, en dirección a Norteamérica.

No obstante, un nuevo estudio publicado en la revista Nature pone ahora esta conclusión en tela de juicio. La investigación incluyó un análisis de ADN realizado a partir de una muestra obtenida del hueso de la mano del hombre de Kennewick, que fue comparada a continuación con el ADN de modernos Nativos Americanos, Ainu y Polinesios.


“El equipo también volvió a analizar el cráneo y llegó a la conclusión de que, al tratarse solamente de un individuo, bien puede incluirse dentro del rango de variaciones que se podrían encontrar entre las poblaciones ancestrales Nativas Americanas,” informa Live Science .

Los resultados demostraron que el ADN del hombre de Kennewick era en su mayor parte similar al del ADN de los actuales Nativos Americanos.

“No tiene vuelta de hoja, el hombre de Kennewick es un Nativo Americano,” declara a Live Science el coautor del estudio y antropólogo de la Universidad Metodista del Sur, en Dallas, David Meltzer.


“El nuevo ADN también arroja luz sobre las antiguas migraciones de las culturas que poblaron las Américas,” informa Live Science. “En el último año, Willerslev y sus colegas analizaron el ADN de un esqueleto de hace 12.600 años, conocido como el niño de Anzick, desenterrado en Montana. Este ADN reveló que los primeros Americanos se dividieron en dos grupos antes de que viviera el niño de Anzick. Uno de ellos emigró hacia el sur para poblar Sudamérica y Centroamérica, mientras que el otro se dirigió al norte a lo largo de la costa noroccidental norteamericana y se adentró en Canadá. Los nuevos datos sugieren que el grupo del hombre de Kennewick formaría parte de una tercera rama que derivó del linaje del sur, pero emigró de vuelta al norte. Este grupo incluiría pueblos Nativos Americanos modernos como los Colville y otras tribus del  Noroeste del Pacífico.”

Fuente:

  • Autor: April Holloway Traducción: Rafa García://www.ancient-origins.es/noticias-historia-arqueologia/el-misterio-hombre-kennewick-finalmente-resuelto-%E2%80%93-su-adn-es-nativo-americano-002676



UNA ANCIANA ASIÁTICA POBLADORA DEL MEXICO ANTIGUO.



De acuer­do con la fo­to que di­fun­dió el INAH ha­ce días, se ob­ser­va que el ros­tro de la mu­jer en­tre 44 y 50 años, de 1.52 me­tros de es­ta­tu­ra y un pe­so de 58 ki­los; no co­rres­pon­de con las ca­rac­te­rís­ti­cas de las po­bla­cio­nes in­dí­ge­nas me­xi­ca­nas y tam­po­co a los po­bla­do­res más an­ti­guos de Amé­ri­ca, co­mo los pa­leoa­me­ri­ca­nos y los ame­rin­dios. "Su ros­tro se ase­me­ja más a la gen­te del Su­res­te asiá­ti­co, co­mo de In­do­ne­sia", se­gún se in­for­mó.
Lo que no hay du­da, di­jo la di­rec­to­ra del INAH, es que es­tas in­ter­pre­ta­cio­nes nos in­di­can que los pri­me­ros ha­bi­tan­tes de to­do el con­ti­nen­te ame­ri­ca­no, se es­ta­ble­cie­ron en Quin­ta­na Roo.

Terrazas indicó que su rostro se asemeja más a los pobladores de Indonesia, por lo que se puede llegar pensar que migraciones del centro y sur de Asia contribuyeron a poblar el continente.

Aunque la datación de este esqueleto está dada en decenas de miles, sabemos que las pruebas con carbono 14 no pueden ser fiables a un punto de más de 3500 años atrás, además sabemos que el comienzo de la expansión de la humanidad comenzó sobre el año 2000 a. E. C por lo tanto como mucho, será de las primeras migraciones quizás sobre el año 1500 o 1000 antes de la era común o antes de cristo.