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sábado, 15 de enero de 2011

Descifran dieta vegetal de los llamados "neardentales".


Extraído de NeoFronteras.com



Descifran la dieta vegetal de los neandertales de dos 

localizaciones analizando el sarro de sus dientes.
Foto
Fotos en las que se señala los cálculos de sarro. Fuente: PNAS.
Las noticias de Paleoantropología despiertan siempre mucha expectación. Probablemente la razón principal sea que esas noticias están muy relacionadas con nosotros mismos, con nuestro origen. Tanto es así que incluso las personas de “letras” o “humanidades” también se interesan por estos temas. De entre todas esas noticias las que despiertan una especial fascinación son las que tratan de los neandertales. Quizás sea porque coincidieron cronológicamente con nuestra especie y luego desaparecieron misteriosamente.

Últimamente se ha avanzado mucho en la comprensión de los neandertales, sobre todo debido a los análisis genéticos que tarde o temprano nos permitirán tener el genoma de este “pariente” nuestro. Hace unos días se anunciaba el descubrimiento de la versión asiática de los neandertales, pero no vamos a hablar de esa noticia que, por otra parte, ya ha sido cubierta por otros medios, sino de otra noticia menor, pero quizás más interesante desde el punto de vista de la metodología científica.

El registro fósil que tenemos de nuestra especie y otros Homo es incompleto, pero también lo es el registro de los objetos que los rodeaban. De este modo, una tela o piel usada a modo de vestimenta se conservará peor que un hacha de piedra, y un abalorio confeccionado con conchas marinas se conservará mejor que otro hecho de madera. Pero son precisamente esos objetos los que nos hablan, no ya de la fisiología de esos seres, sino de su cultura, sus costumbres o estilo de vida.

Se conservan más o menos bien los huesos de los animales que cazaban, pero no los restos de los vegetales que comían. Hasta hace unos días podríamos llegar a pensar que los neandertales eran unos carnívoros acérrimos que no comían vegetales. La ausencia de restos vegetales o de molinos de grano en las excavaciones no permitían pensar en otra cosa, y la posible dieta vegetariana de estos seres era poco más o menos que una mera especulación.

La situación ha cambiado gracias a un estudio de Amanda G. Henry, Alison S. Brooks y Dolores R. Piperno. El procedimiento que han empleado es un ejemplo del ingenio que se puede usar a la hora de saber cosas del pasado y recuerda un poco a los episodios de CSI. Es un ejemplo más de que si a un fósil se le hacen las preguntas oportunas entonces puede que nos dé información novedosa. Estas investigadoras han analizado los microfósiles vegetales conservados en el sarro fosilizado de los dientes de varios neandertales y han podido reconstruir su dieta vegetal. Esto es algo que a nadie antes se le había ocurrido investigar.
Los dientes, de unos 40.000 años de antigüedad, fueron recuperados de distintos yacimientos, unos proceden de lo que es ahora Irak y otros de lo que es hoy Bélgica. Los primeros vivían en un clima cálido y los segundos en medio de una glaciación, así que la disponibilidad de plantas era muy distinta en los dos grupos.

La clave en esta investigación es el sarro que se acumula en los dientes, sarro que puede mineralizarse creando cálculos que se conservan en el tiempo. Lo maravilloso en este caso es que el sarro puede llegar a atrapar pequeñas partículas en el proceso. Analizando esos cálculos dentales pudieron descubrir partículas vegetales, en concreto granos de almidón y fitolitos. El almidón es una molécula energética que las plantas usan como sistema de reserva y que forma pequeños granitos. Los fitolitos son minerales en forma de pequeños cristales que se forman en las plantas. Lo interesante es que la forma, tamaño y características de esos granos y cristales son específicos de cada especie vegetal y pueden ser diferenciados fácilmente. Por tanto, analizando con un microscopio esos objetos se puede saber no solamente que los neandertales comían también vegetales, sino qué vegetales específicamente consumían.
De este modo se ha averiguado que los neandertales de Irak comían semillas de gramíneas silvestres, algunas legumbres silvestres y también dátiles. Esto significa que los neandertales dedicaban parte de su tiempo (bastante) a la recolección de este tipo de alimentos. ¿Subían también a las palmeras? Además, debido a que la maduración de estas semillas y frutos se dan en distintas épocas del año esta actividad exigía una planificación por parte de estos seres.

Los neandertales de Bélgica no disponían de esas plantas, pero disponían de otras. De este modo aprovechaban los tubérculos, raíces y rizomas. Es decir, los órganos subterráneos (a salvo de herbívoros) de almacenamiento de reservas de energía que tienen muchas plantas. Un tipo de plantas de este tipo que consumían estaban emparentadas con la familia de los nenúfares, así que estos seres tenían que chapotear por los pantanos para obtener estos alimentos.
Algunos granos de almidón, además, muestras los efectos de haber sido cocinados (ver foto), cocidos en agua u horneados de alguna manera. Por tanto, los neandertales controlaban el fuego y cocinaban vegetales.
Foto
Granos de almidón encontrados en los dientes 
neandertales comparados con granos cocinados de almidón
de distintas especies vegetales actuales. Cada cuadrado mide 
50 micras de lado. Fuente: PNAS.
Todo esto muestra una imagen de los neandertales que es mucho más sofisticada de lo que solíamos imaginar hasta ahora. Una de las hipótesis que se propusieron en el pasado para la sustitución de neandertales por los humanos modernos era que los segundos explotaban mejor los recursos energéticos de su medio y, además de cazar grandes animales, cazaban pequeños animales y recolectaban frutas y semillas. Este descubrimiento va en contra de esta hipótesis, pues demuestra que los neandertales no solamente cazaban grandes presas, sino que también eran capaces de hacer eso mismo.
Otro prejuicio que había era que los neandertales tenían mucha menos complejidad mental que los humanos modernos. Esta buena explotación de los recursos disponibles a través de una estrategia sistemática y planificada nos demuestra que los neandertales no eran tan inferiores.

Como ya hemos dicho en otras partes de este bog, lo de la evolución es una patraña. No es científico creer en la evolución. Es un película de 500 horas en la que solo se ven 3 segundos y se arma todo el argumento de la película, sin pruebas ni nada. Los primeros hombres, eran como tú y yo, quizás más bajos más altos o de otra forma pero si resucitaran hoy día y se les vistiera como nosotros no se les podría diferenciar de nosotros. Este artículo es una prueba que dirige sus flechas a esto mismo. Ellos no eran gorilas-humanos que no sabían leer ni escribir, ni hablar. Por supuesto que hablaban, pronto empezaron a escribir y a leer. Dominaron muchas técnicas, y progresaron de tal forma que si no hubiese venido el diluvio, en el 2370 a. C. hubieran progresado de formas sorprendentes y hoy día nosotros, estaríamos más adelantados todavía.

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