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viernes, 7 de enero de 2011

El Pueblo de los Vascones.

  


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El territorio de los vascones y pueblos vecinos hacia mediados del siglo I a. C. Sobre el fondo, se representan las correspondencias con algunas de las divisiones administrativas contemporáneas.



Información
IdiomaProtoeuskera
Principales ciudadesPompaelo, Calagurris, Oiasso
RegiónNavarra, noroeste de Aragón, norte de La Rioja
Correspondencia actualParte de La Rioja, Navarra y noroeste de Aragón
Pueblos relacionados¿Aquitanos?, ¿várdulos?



Ocupaban la actual provincia de Navarra. Ciudades vasconas importantes eran Benkota (Pamplona) y Arsaos.


Baskunes significa en celta “los de la montaña”. Pueblo pastoril, que procedía de las poblaciones autóctonas de las comarcas montañosas del norte de Navarra que habían evolucionado desde el Neolítico. Acuñaron moneda en la segunda mitad del siglo II a.C. Una subetnia, los bentianos, acuñaron moneda desde el mismo taller que los baskunes.

HISTORIA EN RESUMEN:

600 a.C.

Irrupción en el territorio vascón de los suessetanos, seguidos de los iacetanos.


195 a.C.

Desembarco en Hispania de Catón, el cual someterá rápido a los vascones, usando la costa como base de operaciones.


184 a.C.

Cuando el pretor Terencio Varrón destruye la capital suessetana, Corbio, los vascones ocupan el territorio suessetano.


76 a.C. Dieron alimento y refugio al ejército de Pompeyo.


72 a.C.

Esto le permitió imponerse a Sertorio. Pompeyo utilizó a los vascones para colonizar territorios de otras etnias celtíberas vecinas hostiles a Roma.


19 a.C.

Tras las guerras cántabras, y con el beneplácito romano, el territorio iacetano es incorporado al de los vascones.


580 d.C.

Máxima expansión vascona, con la absorción del territorio de los várdulos, caristios y autrigones, así como incursiones en Gascuña.



La descripción del territorio que los vascones ocupaban durante la época antigua nos ha llegado a través de los textos de los autores clásicos, entre el siglo I a. C. y el siglo II, Tito Livio, Estrabón, Plinio y Claudio Ptolomeo que han sido los principalmente estudiados como fuentes de referencia, aunque varios autores han señalado la falta de uniformidad e incluso contradicción de sus informaciones o advertido sobre la interpretación realizada, en particular para con las heredadas de Estrabón.
La reseña historiográfica más antigua corresponde a Livio (59 a. C. - 17) quien, en un breve pasaje del fragmento XCI de su obra sobre la campaña del año76 a. C. de la guerra sertoriana, relata como tras remontar el río Ebro y la civitas de Calagurris Nasica, se atraviesa el territorio llano de los vascones oVasconum agrum hasta los lindes de sus vecinos inmediatos, los berones. De un estudio comparado de otras partes del mismo fragmento, se deduce que ese linde se encontraba al oeste, mientras que hacia el sur los vascones eran vecinos de la ciudad celtíbera de Contrebia Leucade.
Plinio, por su parte, en su Naturalis Historia reprodujo un texto anterior del año 50 a. C. en el que se emplazaba a los vascones en el extremo occidental de los Pirineos, vecinos de los Várdulos, y extendidos hacia los montes de Oiarso y el Cantábrico en un área que denominó Vasconum saltus. El geógrafo griego Estrabón, en la época de Augusto (63 a. C. - 14), al referirse a los vascones (en griego clásico, Ούασκώνων) sitúa su principal Pólis en la ciudad de Pompaelo junto también la ciudad de Callagurris.
"Ambas poblaciones, con Kalágouris, una de las ciudades de los ouáskones,... Esta misma región está cruzada por la vía que parte de Tarrákon y va hasta los ouáskones del borde del Océano, a Pompélon y a Oiáson, ciudad alzada sobre el mismo Océano. Esta calzada mide dos mil cuatrocientos stadios y se termina en la frontera entre Akitanía e Ibería. [...] Después, por encima de la Iakketanía, en dirección al Norte, está la nación de los ouáskones, que tiene por ciudad principal a Pompélon, como quien dice ‘la ciudad de Pompéios’." (Estrabón)


Estos datos se encuentran en la obra de Ptolomeo, que vivió durante el siglo II en la época imperial, Geographikè Úphégesis, en cuyo capítulo 6, 66 de su libro II detalla el nombre de 15 ciudades al interior del territorio de los vascones, además de la costera Oiasso: IturissaPompaeloBiturisAndelos,NemanturissaCurnoniumIaccaGraccurrisCalagurrisCascantumErcavicaTarragaMuscariaSeguia y Alavona.
El territorio de los vascones en la época romana republicana y altoimperial se correspondió entonces con las contemporáneas provincias de Navarra, el extremo nordeste de Guipúzcoa y parte de La Rioja, Zaragoza y Huesca, incluyendo la ciudad y entorno de Calagurris.

Del siglo III a. C. al 29 a. C.: contacto e integración en el mundo romano

Tras el desembarco en Emporion de la fuerzas de la República romana en el 218 a. C. durante la Segunda Guerra Púnica, el interés romano se orientó hacia la anexión y conquista del valle del Ebro, que se desarrollaría entre el 202 a. C. y el 170 a. C. Hacia el 179 a. C.-178 a. C., el general Tiberio Sempronio Graco fundó a proximidad del territorio de los vascones la ciudad con su nombre bautizada de Gracurris (antes llamada Ilurci, según Livio), la moderna Alfaro, circustancia y periodo señalados como antecedentes inmediatos al incremento de las relaciones de colaboración entre vascones y romanos. El testimonio más antiguo de ésta relación se encuentra en el llamado Bronce de Ascoli del 89 a. C., durante la Guerra Social desarrollada en la península italiana entre el 91 a. C. y el 89 a. C. en el que Cneo Pompeyo Estrabón, padre de Cneo Pompeyo Magno fundador de Pompaelo, otorga la ciudadanía virtutis causa en reconocimiento, entre otros, a 9 jinetes vascones de la ciudad de Segia, Ejea de los Caballeros. De fecha posterior del 87 a. C., se conserva también elbronce de Contrebia donde se detalla litigio patrimonial resuelto por el procónsul de la provincia de la Hispania Citerior en favor de la ciudad vascona de Alauona, Alagón.
Entre el 81 a. C. y el 72 a. C. tienen escenario en el valle alto del Ebro las llamadas Guerras Sertorianas, una guerra civil romana que enfrentó victoriosamente a Pompeyo y Metelo, partidarios de Sila, con el partido democrático de Sertorio y durante las cuales ambos bandos se apoyaron en la población vascona, especialmente Cneo Pompeyo Magno quien durante el invierno del 75 a. C.-74 a. C. fundaría sobre un oppidum indígena, en el corazón del territorio vascón y sobre la ruta del trigo de Aquitania, la ciudad de Pompaelos, Pamplona. En el 72 a. C. las fuerzas de Pompeyo y Metelo asediaron la ciudad de Calagurris forzando su resistencia, según el relato de Cayo Salustio hasta provocar prácticas de canibalismo en sus defensores.
En el 56 a. C. el lugarteniente de Julio César, Craso atacó a los aquitanos, vecinos de los vascones, durante la Guerra de las Galias, en la cual estos últimos habían solicitado el apoyo militar de los otros habitantes del otro lado de los Pirineos a quien César identificó como cántabros.
Más tarde, el territorio vascón quedó al margen de lo escenarios de las operaciones militares de las Bellum cantabricum que tuvieron lugar entre los años 29 a. C. y el 19 a. C.reclamando la presencia de emperador Augusto quien en el 27 a. C. crea la provincia de Hispania Citerior Tarraconense con capital en Tarraco a la que quedó adscrita el territorio vascón.

Los vascones durante la crisis del Imperium: la correspondencia de Paulino y Ausonio

Durante el siglo III el debilitamiento del sistema político del Imperium conllevó una crisis económica y social, acentuada por la creciente presión de los pueblos germánicos y eslavos, que se extendería en los siglos posteriores concurriendo junto con fenómenos violentos en Hispania como el de los bagaudas del 441 al 443 relatado por Hidacio, o el de cuestionamiento de las costumbres, en especial las de ámbito religioso, ejemplarizado por el movimiento del priscilianismo desde finales del siglo IV que fueron contemporáneos al proceso de penetración del cristianismo en tierras vasconas.
Tras la constitución del primer Imperio Galo, la península sufrió diferentes invasiones por parte de pueblos germánicos principalmente en el área del Mediterráneo, pero que también afectaron al territorio de los vascones como atestiguan los restos encontrados de un incendio que devastó Pompaelo hacia finales del siglo III o el abandono de Liédena fechado hacia el 270.Otros indicios de los efectos de éstas invasiones han sido arqueológicamente encontrados en poblaciones situadas en las rutas de comunicación vasconas como Sames, Azparren, Mougerre y Bayona donde se han localizado tesoros que, según la costumbre, se ocultaban de los atacantes.
El efecto de ésta crisis también se ha observado por la desaparición de numerosas explotaciones agrícolas y por un retroceso de la población urbana como han señalado varios investigadores y diversos estudios arqueológicos como el de Abauntz en Navarra que han permitido descubrir como por el siglo V se habían rehabilitado cuevas y cavernas para usos de vivienda, un fenómeno que no obstante se dio también en otros rincones del Imperio.
Las razones que explicarían estos hechos y permiten describir la historia de los vascones durante este periodo se han encontrado condicionadas por las escasas fuentes historiográficas que nos han llegado de ese periodo, razón por lo que es conocido como el de los "años oscuros", y así los especialistas han propuesto diferentes interpretaciones si bien, las investigaciones arqueológicas emprendidas desde el último cuarto del siglo XX han aportado elementos de interpretación frecuentemente contrarios a las teorías consideradas durante largo tiempo y que contienen imágenes consideradas tópicas del pueblo vascón.
Una parte de la historiografía, en general con publicaciones hasta los años 1980 aceptó describir a partir de los diversos textos antiguos, en particular las descripciones de Estrabón realizadas en la época de Augusto y la correspondencia entre el senador Paulino de Nola y su mentor, el poeta Décimo Magno Ausonio que vivió entre el 310 y el 395, que mencionan el carácter bandolero (iugis latronum), bárbaro (gens barbara) y feroz (feritate) de los vascones al pueblo vascón desde la perspectiva de un "espíritu independiente" , "indomable" o "violento", nunca o escasamente sometido al poder romano. Las revueltas bagaudas son generalmente inscritas por éstos autores en el territorio vascón al interpretar en su área de influencia el emplazamiento del centro bagaúdico de Aracelli, localidad nombrada por Hidacio pero sin localización precisa, y la explican como la manifestación de la lucha de clases, entre el campesinado y los propietarios, éstos apoyados por la jerarquía obispal lucha paralela al fenómeno descrito por la teoría de la expansión vascona. La ruralización y paganismo tardío son justificados también desde esta perspectiva por la contestación al edicto de imposición religioso de Teodosio del 390 y la resistencia al proceso de cristianización, que es por ello considerado más tardío que en otras regiones. Así estos autores consideran que la presencia de restos de fortificaciones militares en Veleia, en Álava, y Lapurdum, en el Labort, era la respuesta del Imperio a "pueblos considerados peligrosos por la autoridad romana",pero una vez que éste poder se vio debilitado y desplazado por las invasiones, el pueblo vascón habría ocupado el vacío de poder para reafirmarse en su independencia y desarrollar una resistencia frente a cualquier dominio extranjero en épocas posteriores.
Especialistas posteriores que han podido acceder a las investigaciones arqueológicas y al estudio comparativo de las fuentes, proponen una visión que cuestiona algunos de los tópicos reiterados tradicionalmente para describir el ámbito de los vascones durante el periodo "oscuro". Por una parte, el análisis de la visión transmitida de Estrabón, que nunca visitó personalmente Hispania, es explicada por su intención de ilustrar a las élites gobernantes y económicas de Roma de dónde se encontraban las principales fuentes de recursos, transmitiendo una imagen distorsionada para adaptarse a los prejuicios de su audiencia que de manera automática asociaba la idea de las poblaciones dedicadas al pastoreo o habitando montañosas alejadas con el concepto latrones, un estadio atrasado del desarrollo humano en comparación con el romano y en ésta categoría son descritos pueblos como los Lucanos, los Isaurios, los Ligures, los Lusitanos y los pueblos del Norte de la Península Ibérica entre los que se encuentran los vascones. La descripción de Estrabón fue para estos autores, establecida posteriormente como una pauta retórica historiográfica y literaria de manera que los textos Ausonio y Paulino la reprodujeron sin aproximación con la realidad de su tiempo.

Siglo V a siglo VI: invasión del Imperio Romano de Occidente y primeros conflictos con visigodos y francos

Hacia los primeros años del siglo V la presión de los pueblos migratorios alcanzó los territorios de las provincias de los pirineos occidentales y según relata Isidoro de Sevilla, en el año 404 los patricios Dídimio y Veradiano, miembros de la aristocracia vasconaromana y sobrinos del emperador Teodosio el Grande, ejecutados más tarde por Constantino el Usurpador, lograron frenar un primer intento de penetración desde la Galia en un episodio que habría podido acontecer en la parte occidental de los Pirineos, por la vía de comunicación de Roncesvalles.
El 31 de diciembre de 406, reinando el emperador Flavio Honorio, tuvo lugar la travesía masiva del Rin por parte de una alianza de las naciones de los pueblos alanos, suevos y vándalos, estos diferenciados en silingos y en asdingos, que cruzaron el río congelado, a la altura de Maguncia aplastando las líneas defensivas romanas y francas aliadas del Imperio Romano de Occidente y emprendiendo una travesía de 3 años que los llevarían desde Renania avanzando por la fuerza por tierras de las Galias, hasta los Pirineos. Mientras esto tenía lugar, en Britania aconteció la sublevación del general Constantino que, con el apoyo de sus tropas, se proclamó Emperador con el nombre de Constantino III y con el fin de gobernar conjuntamente con el emperador legítimo Honorio ocupó lo que se había denominado como Imperium Galliarum y tras sofocar cierta resistencia, logró asentar su dominación sobre algunas áreas de Hispania. Según relata Osorio, Constantino encomendó a su general Gerontius la defensa de los pasos pirenaicos a sus tropas traídas de Britannia y que consistían en tropas indígenas, a la sazón vasconas para la protección de los pasos occidentales, que por su presencia son un ejemplo de la pervivencia de la tradicional colaboración vascona en el mundo romano tardío.
No obstante, en el otoño de 409 los ejércitos migratorios atravesaron, sin que se les opusiera resistencia esas mismas guarniciones de Constantino el Usurpador, los pasos pirenáicos repartiéndose por la península en áreas de ocupación distintas.
Durante el reinado de Walia entre el 415 y el 419, monarca de los visigodos instalados en Aquitania y el sur de Galia, se acordó una alianza o foederati con Honorio, en nombre de la cual los visigodos se encargarían de combatir al régimen del usurpador general Máximo, proclamado por Gerontius que a su vez, se había rebelado contra Constantino, refugiado en tierras de suevos, alanos y vándalos en Hispania a cambio de aprovisionamientos y de la devolución de la princesa Gala Placidia, hermana de Honorio. Este pacto se revelaría trascendental ya que permitió la aparición por primera vez de los visigodos en tierras de Hispania dando origen al establecimiento posterior del reino hispanovisigodo.
Según el religioso José Moret (1615-1687) que recopiló en su obra los Anales del reino de Navarra un breve relato de Idacio, en el año 448 tuvo lugar un primer enfrentamiento entre suevos, apoyados por visigodos, y vascones, cuando el rey Teodoredo apoyó a Reccicario en su pretensión de conquistar toda Hispania, emprendiendo una expedición por el valle medio del ebro, Zaragoza y Lérida en contra de los romanos con quienes los vascones seguían manteniendo su tradicional alianza. Moret señala que por la presión de los bárbaros, los vascones se habían extendido hacia tierras de Álava y La Bureba.
En el año 507 como consecuencia de su derrota frente a los francos merovingios que dirigidos por el rey Clodoveo I, resultaron vencedores en la batalla de Vouillé, los visigodos tuvieron que abandonar la práctica totalidad de sus posesiones en el sur de Galia, cediendo la antigua provincia aquitana de Novempopulania que los cronistas francos denominaban como Wasconia por la presencia de población vascona que habían ido poblando las tierras más elevadas, según algunos autores, desde la época imperial en el siglo II.
Las crónicas de Venancio citan las luchas mantenidas hacia el 580 con el rey merovingio Chilperico y el comes de Burdeos, Galactorio, mientras que Gregorio de Tours se refirió a las incursiones que tuvo que enfrentar el duque Austrobaldo en el 587 con posteriodidad a la derrota del duque Bladastes en el 574 en Sola.

Reinado de visigodos y francos

Para el periodo de la historia de los vascones contemporáneo a la formación y consolidación del reino Visigodo en Hispania hay escasas fuentes directas disponibles sobre los acontecimientos y la organización interna de los vascones, que con frecuencia resultan contradictorias. Varios reyes hispanogodos tuvieron enfrentamientos con los vascones y hay historiadores que creen que los vascones nunca fueron sometidos por los visigodos. Otros especialistas recuerdan la actitud amistosa de los vascones en el periodo romano y la ausencia de conflictos relevantes durante el bajoimperio, resaltando la dificultad de explicar aquellos enfrentamientos sin apoyarse en el contexto de la afirmación del poder autónomo en Aquitania y las rivalidades entre francos y visigodos.
En el año 632 el rey merovingio Dagoberto I encabezó una expedición a Zaragoza en apoyo de Sisenando que se había sublevado frente a la autorizad de Suintila. Pocos años después, Dagoberto reunió un ejército de burgundios con los que ocupó sin éxito toda la patria de Vasconia en el 635. Sin embargo, en el 636 Dagoberto obtuvo tras una nueva campaña militar, el juramento de lealtad de los vascones al servicio de Aighina, duque sajón de Burdeos. Tras la muerte de Dagoberto, el poder merovingio se fue debilitando para dar paso a un periodo de consolidación de un poder autónomo aquitano-vascón dentro del reino franco pero del que se desconocen fuentes de referencia hasta que es citado la concesión a Félix, patricio de Toulouse, el control de todas las ciudades hasta los pirineos y de los vascones hacia el 672. Para algunos autores, la política de enfretamiento con poder franco por parte de Félix habría sido continuada por su sucesor Lupo, proceso que culminaría en tiempos de Eudes que lograría el reconocimiento de regnum para la parte meriodional de la antigua Galia.
Sobre las teorías que sostienen que los vascones del norte cruzaron los Pirineos, invadiendo Aquitania, dándole el nombre de Gascuña, varios autores han reducido su amplitud al nivel de incursiones puntuales.

Invasión musulmana: Roncesvalles y la formación del reino de Pamplona


Durante el invierno del 713 los ejércitos musulmanes alcanzaron el valle medio del Ebro que se encontraba gobernado por el conde hispanovisigodo Casio quien eligió someterse al califa de Omeya y convertirse al Islam dando origen a la estirpe de los Banu Qasi a cambio de mantener su poder en la región. Pamplona sin embargo fue finalmente ocupada tras oponer resistencia en el 718 y obligada a pagar tributo a los gobernadores musulmanes que establecieron un protectorado. La derrota musulmana en la Batalla de Poitiers en 732 frente a los francos de Carlos Martel debilitaron la posición musulmana pero el valí Uqba recondujo la situación instalando una guarnición militar en la ciudad entre el 734 y el 741.
Más tarde, Carlomagno aprovechando la rebelión del gobernador de Zaragoza para intervenir en la Península, atravesó con un ejército franco el territorio vascón y destruyó las defensas de Pamplona en su avance hacia Zaragoza donde a su llegada el cambio de las alianzas de los sublevados le obligo a retirarse. El 15 de agosto de 778, en su viaje de regreso, la retaguardia del ejército al mando del caballero Roland fue aniquilada en la batalla de Roncesvalles. La constante amenaza que sobre las tierras vasconas se ejercía desde ambas vertientes de los pirineos favoreció el surgimiento de dos facciones líderes entre la aristocracia vascona, los Íñigo y los Velasco que se opusieron entre sí apoyándose en musulmanes, los primeros por el parentesco con los Banu Qasi, y los francos carolíngios. Cuando en el 799 es asesinado por el partido carolingio el gobernador de Pamplona Mutarrif Ibn Musa, los Iñigo recurrieron a la familia Banu Qasi para retomar el control de la ciudad. Sin embargo, en el 812 el emir Al Hakam I y Ludovico Pío acordaron una tregua por la que los carolíngios tomaban el control de Pamplona, delegando el gobierno enVelasco al Gasalqí. Al término de la tregua, Al Hakam retomó las hostilidades con los francos y logró recuperar Pamplona en el 816 a cuyo control los francos renunciaron en adelante. Íñigo Arista sería designado primer rey de Pamplona hasta el 851.











MONEDAS VASCONAS.


Arsakos
AS                                              paso s.II al s.I AC25 mm. 6'51 g. V4 (256)
Anverso: Cabeza viril barbada a derecha. Detrás ETa (no apreciable). Delante ON.
Reverso: Jinete con lanza a derecha. DebajoA
RSAKo(S).
AS                                              paso s.II al s.I AC
20/22 mm. 6'36 g. V5 (257)
Anverso: Cabeza viril barbada a derecha. Detrás ON.
Reverso: Jinete con lanza a derecha. DebajoA
RSAKo(S).
Arsaos
DENARIO                                   2ª mitad s.II AC18 mm. 3'78 g. V14 (254)
Anverso: Cabeza viril barbada a derecha. Delante delfín. Detrás arado. Peinado de rizos espirales.
Reverso
: Jinete con doble hacha a derech
a. DebajoARSAOS sobre línea de exergo.
AS                                                     inicio 2ª mitad s.II AC
25 mm. 11'61 g. V5 (253)
Anverso
: Cabeza viril barbada de estilo tosco a derecha. Delante delfín. Detrás arado.

Reverso: Jinete con doble hacha a derecha. DebajoARSAOS bajo línea de exergo.
AS                                                                 2ª mitad s.II AC
23/25 mm. 9'00 g. V10 (253)
Anverso
: Cabeza viril barbada a derecha de tipo Palenzuela. Delante delfín. Detrás arado.

Reverso: Jinete con doble hacha a derecha. DebajoARSAOS sobre línea de exergo.
AS                                                                 2ª mitad s.II AC
23/24 mm. 8'67 g. V13 (254)
Anverso
: Cabeza viril barbada a derecha. Delante delfín. Detrás arado.

Reverso: Jinete con doble hacha a derecha. DebajoARSAOS sobre línea de exergo.
CUADRANTE                           inicio 2ª mitad s.II AC

15 mm. 3'14 g. V8 (253)

Anverso
: Cabeza viril imberbe a derecha.

Reverso: Caballo al galope a derecha. Encima creciente con cruz. Debajo ARSAOS sobre línea de exergo.


Baskunes
DENARIO                                   2ª mitad s.II AC
18 mm. 3'82 g. V12 (251)
Anverso: Cabeza viril barbada a derecha. Detrás BeNKoTa. Peinado con rizos de arcos pequeños juntos.
Reverso
: Jinete con espada a derech
a. Debajo leyendaBaŚKuNES.
AS                                                2ª mitad s.II AC
25 mm. 9'62 g. V5 (250)
Anverso: Cabeza viril barbada a derecha. Delante delfín.
Reverso
Jinete con espada a derecha. DebajoBaŚKuNES sobre línea de exergo.
AS                                                2ª mitad s.II AC
23 mm. 10'05 g. V7 (250)
Anverso: Cabeza viril barbada a derecha, de estilo tosco. Delante delfín.
Reverso
Jinete con espada a derecha. Debajo leyenda curvada BaŚKuNES sobre línea de exergo.




Bentian
DENARIO                                 paso s.II a s.I AC
18 mm. V4 (258)
AnversoCabeza viril barbada a derecha. DetrásBeNKoTa.
Reverso
Jinete con espada a derecha. Debajo BeNTiANsobre línea de exergo.
AS                                                               paso s.II a s.I AC
24/25 mm. 7'37 g. V6 (258)
Anverso: Cabeza viril barbada a derecha. Delante delfín. Detrás BeNKoTa. Peinado de arcos concéntricos.
Reverso
: Jinete con espada a derech
a. Debajo BeNTiANbajo línea de exergo.



Ontikes
AS                                                                      inicio s.I AC

22/23 mm. 7'62 g. V2 (261)

Anverso: Cabeza viril barbada a derecha. Delante arado. Detrás delfín.
Reverso
: Jinete con lanz
a a derecha. Debajo ONTiKeS.





Tirsos
AS                                        inicio 2ª mitad s.II AC
24 mm. 11'70 g. V1 (262) 
Anverso: Cabeza viril barbada de tipo vascón a derecha.
Reverso: Jinete con hoz de guerra a derecha. Debajo leyenda 
TiŔSOS.


Unanbaate
CUADRANTE                           inicio 2ª mitad s.II AC

4,49 g. -no catalogada-
Anverso: Cabeza viril barbada de tipo vascón a derecha.
Reverso: Medio Pegaso a derecha. Detrás U
Ń.
Cuadro que se encuentra en: 

http://moneda-hispanica.com/vascones.htm











LA ESCRITURA EN EUSKERA.


Se desconoce el ámbito lingüístico del euskera en la antigüedad. Para unos llegó a alcanzar desde el Golfo de Vizcaya al noroeste catalán: Gascuña, La Rioja, este de Cantabria, gran parte de Huesca, nordeste de Burgos, noroeste de Zaragoza, noroeste de la actual Cataluña y parte de los Pirineos Centrales, mientras que otros sitúan su origen en Aquitania y creen que su expansión hacia los territorios en los que se habla actualmente se produjo en tiempos históricos.
Los testimonios epigráficos y la arqueología han permitido a los especialistas perfilar las prácticas de culto en la tierra de los vascones desde la llegada de los romanos y la adopción de la escritura, proponeniendo para su descripción la práctica del sincretismo religioso que habría perdurado hasta el siglo I, momento a partir del cual la figura de Júpiter ganó predominancia sobre el culto indígena hasta la llegada del cristianismo, hacia el siglo IV y siglo V.
Se han podido localizar teónimos vascones, datados a partir del periodo republicano, sobre lápidas funerarias o aras en las que se invocan a éstas divinidades con formulaciones en latín donde traslucen los nombres euskéricos.Una evidencia en favor del sincretismo ha sido localizada en Ujué, donde se han encontrado dos aras de igual forma, una dedicada a Lacubegi, identificado como el dios del mundo inferior y la otra a Júpiter, aunque no han podido ser fechadas. En Lerate y en Barbarin, hay dos lápidas dedicadas a Stelaitse fechadas en el siglo I.
Aunque hay muchas hipótesis sobre el origen y parentescos del euskera, todas ellas carecen de fundamentos sólidos. La única probada es la que lo relaciona con el antiguo aquitanoeuskera arcaico o vasquitano del cual sólo se conservan unas 400 breves inscripciones fúnebres dispersas por la actual AquitaniaAragónLa RiojaNavarra y el País Vasco. Es por ello que el único parentesco que se considera demostrado es el del euskera con el antiguo idioma aquitano, ya desde los trabajos de Luchaire en 1877, ampliados posteriormente por Michelena Gorrochategui. De hecho, los especialistas en historia del euskera consideran que el aquitano es simplemente vasco antiguo.

Tres son las teorías historiográficas principales sobre el parentesco:
  • Vasco-iberismo: Durante la mayor parte del siglo XX, se le consideró emparentado con las lenguas íberas prerromanas de la Península Ibérica, a partir de las teorías vasco-iberistas (tesis que defendió Miguel de Unamuno) de las que sólo quedan inscripciones en bronces y monedas, pero los estudios no aportaron gran luz sobre el tema. Aunque no fue su creador, el más conocido defensor de esta teoría fue el padre de la lingüística moderna, Wilhelm von Humboldt, que afirmaba que el idioma íbero era el antecesor del euskera. Para algunos investigadores la relación se limitaría a ser de Sprachbund de las lenguas íbera y vascuence, mientras que otros lo que consideran es que ambas lenguas pertenecían a un mismo grupo lingüístico, pero que el íbero no sería el antepasado del euskera.
  • Lenguas caucásicas: En las décadas finales del siglo XX, tomó cuerpo la hipótesis de que el euskera era el único superviviente de una familia, quizá más extendida, de lenguas de Europa que fue barrida con la llegada de los invasores indoeuropeos a partir del siglo XIII a. C. y cuyo parentesco sería caucásico. Las semejanzas —aunque limitadas— encontradas entre el euskera y la lengua georgiana vendrían a apuntalar esa teoría. De hecho, la idea llegó incluso a recibir respaldo político, con detalles como el hermanamiento entre la capital vizcaína, Bilbao, y la georgiana, Tiflis. (Georgiano: zara, gw, ezer; euskera: zara, gu, eder; castellano: cesto, nosotros, hermoso.)
  • Bereber: A partir del siglo XX, ha habido una explosión de posibles parentescos y relaciones lingüísticas. Las que más difusión han tenido han sido la caucásica y la bereber, aunque algunos lingüistas lo han relacionado también con las lenguas fino-ugrias como el finlandés y el húngaro. La primera relaciona el euskera con las lenguas caucásicas y la segunda con las lenguas bereberes. Ninguna ha ganado la aceptación de la comunidad científica. El deseo de encontrar un pariente lejano al euskera ha hecho incluso que algunos investigadores extranjeros hayan realizado investigaciones de dudosa calidad, con tal de llegar a la conclusión deseada. Ciertos estudios han llegado incluso a aplicar el método léxico-estadístico buscando semejanzas entre palabras vascas y bereberes, utilizando para ello neologismos y préstamos del latín; pese a existir alguna similitud en ciertos vocablos, la sintaxis y la gramática no tienen parecido alguno.
Más allá de las tres principales corrientes historiográficas ha habido otras hipótesis que también han intentado responder al origen de los vascos:
  • Tubalismo: Históricamente, una de las primeras hipótesis míticas del origen del euskera es el tubalismo y relacionada con el vasco-iberismo de Guillermo de Humboldt y el vasco-cantabrismo de Manuel de Larramendi. La teoría entronca con la creencia de que todas las lenguas proceden de Babel y su famosa torre. El vasco sería el idioma original, anterior a la confusión de las lenguas. Algunos apologistas del euskera en el siglo XVIII y principios del XIX llegaron a decir que una lengua tan perfecta sólo podría haber sido inspirada por el mismísimo ingenio de Dios. Entre aquellos autores, destacan Astarloa y Larramendi. Curiosamente, el río Araxes baña el monte Aralar, donde se encuentra la mayor concentración de dólmenes del Pirineo (hay censados más de 400) y fue en el monte Ararat, donde Noé posó su arca, que se encuentra el río también llamado Araxes, lo que ha dado lugar a no pocas interpretaciones sobre el origen del idioma.
  • Lenguas pre-indoeuropeas: Existen diversidad de hipótesis que emparentan el euskera con otras muchas lenguas europeas y el hallazgo de toponimia vasca en diversas zonas europeas incluso provocó la hipótesis de que su extensión fuera a nivel europeo. El ruso Karl Bouda emparentó el euskera con diversos idiomas hablados en Siberia (chukche) y el argentino Gandía reflejó que "El pueblo vasco es el pueblo más viejo de Europa. Su lengua es la que se hablaba desde el Cáucaso al Atlántico y desde el norte de África al norte de Europa en los períodos paleolítico y neolítico. Los arios o indoeuropeos, los etruscos, los íberos y otros pueblos de la antigüedad son posteriores a los vascos."
  • Europeo antiguo: Los estudios efectuados por Theo Vennemann (catedrático de Lingüística Teórica en la Universidad Ludwig-Maximilian de Múnich) en torno al origen de los topónimos europeos apuntan a que la lengua vasca actual está relacionada con la de los habitantes prehistóricos de Europa, antes de la llegada de los pueblos indoeuropeos. Estos estudios vienen a respaldar las tesis que ya a principios del siglo XIX exponía Juan Antonio Moguel en referencia a una lengua común o familias de lenguas con un tronco común, eran las que se hablaban en toda la península Ibérica y en parte de Europa y que estaban emparentadas con el euskera. Pero los estudios de Venneman han sido muy criticados por los vascólogos y no son aceptados por muchos de los especialistas en lingüística. La revista "Scientific American" publicó en 2002 un reportaje realizado por Theo Vennemann y Peter Foster, en el que expresaban que el protoeuskera sería la lengua de los primeros pobladores europeos.
Muchos autores creen que los territorios en que se hablaba han ido retrocediendo por la presión inicial de las lenguas indoeuropeas en las edades del Bronce y del Hierro, lo que supuso una primera merma del solar del euskera, que no conseguiría remontar contra el latín en época romana y posteriormente, tras un periodo de recuperación debido a las repoblaciones de la Reconquista, volvió a retroceder ante el empuje del gascón, el navarro-aragonés, el castellano y el francés hasta quedar restringido a la parte oriental de Vizcaya, al norte de Álava y Navarra, a Guipúzcoa y al País Vasco Francés. Actualmente se encuentra en proceso de recuperación en todo el País Vasco y Navarra.
Por ejemplo, en 1349, en la ciudad de Huesca se promulga un decreto que sanciona a los que hablaran en el mercado en árabe, hebreo o basquenç con 30 soles de multa.

Primeros escritos

Los textos más antiguos de esta lengua encontrados hasta ahora son varias palabras aparecidas en epitafios del siglo II d. C. en Aquitania, investigadas por primera vez por Achille Luchaire, después por Julio Caro Baroja y Koldo Mitxelena, y en épocas más recientes por Joaquín Gorrotxategi. En el municipio navarro de Lerga (Estela de Lerga) se encontró una estela funeraria hispano-romana con antropónimos indígenas, datada en el siglo I. Mitxelena definió el parentesco entre la inscripción de Lerga y la epigrafía aquitana, así como con las inscripciones hispánicas éuscaras que se encontraría posteriormente. Es por ello que hoy en día se considera que el aquitano es simplemente vasco antiguo o euskera arcaico.
Otra foto de la estela procedente de Lerga.
-Estela de Lerga (NA.). (Foto cortesía del Museo de Navarra)
Ver: http://es. geocities. com/los_vascones/vascones_tier ra_toro. htm

http://www.pueblos-espana.org/navarra/navarra/lerga/325689/

Célebre estela de Narhunges, Abissunhari filius (fig. 6), hallada en Lerga, NA. (Castillo et al. 1981: nº 50), dedicada a un joven difunto de 25 años, probablemente por su primo Umme, Sahari f (ilius), porque quizá pueda atribuirse con más provecho a este mismo grupo. Se trata de una familia más acomodada, tanto en sentido económico (parece un joven jinete) como cultural, a la región en la que vive, a cuya más habitual cabecera semicircular se ciñe la estela. Pero véase la composición central: Bajo la línea primera del epígrafe, entre dos crecientes lunares (quizá mejor que «guirnaldas»), hay un marco arquitectónico como los de la Sierra de Codés, sólo que columnado; en él aparecen dos figuras en plena danza fúnebre, levantando sus manos, que se unen a través del objeto rectangular que entre ambas sostienen. Como aquí sí parece tratarse de soldados, quizá de commilitones, y el de la derecha sujeta, esta vez claramente, una lanza, quizá en este caso sí pueda decirse que muestran la urna cineraria del difunto (así pensó Marco Simón, 1978: nº N 29, y véase también la de Narvaja, Álava), o danzan con ella, aunque el objeto, con sus laterales elevados, no se preste a encontrarle paralelos arqueológicos. Parece así que tenemos en Lerga a un joven originario de la zona occidental vascona, enterrado lejos de su tierra. Y entonces su onomástica, quizá la más vasco-aquitana de toda Navarra, al decir de L. Michelena, parece indicarnos quiénes eran, menos romanizados pero en contacto, los habitantes primigenios de la Sierra de Codés, a lo mejor llamados Cuda/enses. Puede, por tanto, que por el lado occidental el límite del ager Vasconum pudiera precisarse más por esta meridiana. 


Que leo, con ligeras diferencias de otros autores:

Umme Sahar(i) fi(lius) // Narhungesi Abi /3 sunhari filio / ann(orum) XXV t(estamento) p(osuit) s(obrino) s(uo)
traducido:
“Umme, hijo de Sahar, puso este monumento a su primo Narhunges, hijo de Abisunhar, de 25 años de edad, según su testamento.”



La información disponible sobre el euskera medieval es bastante escasa y fragmentaria. La mayor parte de la información sobre el euskera medieval proviene del estudio de la toponimia y la antroponimia, además de algunas pocas palabras (como términos jurídicos del Fuero General de Navarra) y algunas frases cortas. El latín y los romances fueron las lenguas del saber,
 de las minorías cultas y de la administración oficial, tanto civil como eclesiástica. Pero aquellos grupos también debían de conocer la lengua de los collazos y siervos. Los escribanos utilizaban el romance para escribir, aunque la lengua de uso cotidiano fuera el euskera. Del siglo XI, existen las glosas halladas en el monasterio de San Millán de la Cogolla situado en La Rioja (donde también se encontraron los primeros escritos en lengua romance), en forma de pequeñas anotaciones de traducciones, las llamadas Glosas Emilianenses, de las cuales la 31 y 42 son frases en euskera. Estas glosas son las siguientes:


jzioqui dugu
guec ajutu ez dugu
hemos encendido,
nosotros no nos arrojamos
En una escritura del siglo XI, la donación del monasterio de Ollazábal (Guipúzcoa), además de fórmulas latinas, están los detalles ofrecidos de los linderos del terreno en euskera. También se encuentran huellas de esta lengua en una guía para peregrinos de Santiago de Compostela del siglo XII y atribuida a Aimeric Picaud, que incluye un pequeño vocabulario en euskera.
A medida que avanza la Edad Media la información es más abundante, aunque no llegamos a tener textos extensos hasta los siglos XV y XVI. Son de gran interés los fragmentos de romances y cantares que citan las crónicas históricas, como el Cantar fúnebre de Milia de Lastur que recoge en sus Memorias Esteban de Garibay en 1596. El Refranes y sentencias publicado por la misma época en Pamplona es un recopilatorio de refranes populares, probablemente del entorno de Bilbao, según Joseba Lakarra. Cartas personales y otros textos manuscritos o actas de testigos en juicios se consideran de un valor preciadísimo, como raros testimonios del euskera hablado en aquellos siglos. Entre la correspondencia personal destaca la de fray Juan de Zumárraga, primer obispo de México, que en 1537 escribió a su familia una carta redactada en dialecto vizcaíno y en castellano. Por su importancia, esta carta ha sido publicada por la revista Euskera, órgano oficial de la Real Academia de la Lengua Vasca. Es probablemente el texto vasco en prosa más largo conocido anterior a los primeros libros en euskera.
El primer libro conocido se imprimió en 1545, con el título Linguae Vasconum Primitiae (Primicias de la lengua de los vascos) y firmado por el sacerdote bajonavarro Bernat Dechepare. Es una colección de poemas de tema erótico, autobiográfico y religioso. Dedica también versos al euskera, y es de reseñar que el autor es consciente de que el suyo es el primer intento de llevar su lengua a la imprenta. En su poema Kontrapas dice lo siguiente:
Berce gendec vste çuten
Ecin scriba çayteyen
Oray dute phorogatu
Enganatu cirela.
Heuscara
Ialgui adi mundura.
cuya traducción es:
Otras gentes creían
Que no se te podía escribir
Ahora han demostrado
Que se estaban engañando
Euskera,
Sal al mundo.
Entre 1564 y 1567 Juan Pérez de Lazarraga escribe su manuscrito, recientemente descubierto y compuesto por 106 páginas. En él podemos encontrar poesías y novela pastoril renacentista.
La siguiente obra conocida es la traducción del Nuevo Testamento (Iesu Christ Gure Iaunaren Testamentu Berria), encargada por la reina de Navarra Juana de Albret al ministro calvinista Joanes Leizarraga, impresa en 1571 en La Rochelle.
La Contrarreforma trajo consigo una nueva "política lingüística" por parte de la Iglesia Católica. Así pues, se tradujeron catecismos y otras obras de la literatura cristiana, destinados a la formación de los fieles. En el siglo XVII en el País Vasco francés hay un grupo de escritores, hoy día llamado "la escuela de Sara", que basándose en el habla de la costa de Labort (zona de gran importancia económica) desarrollará un modelo literario para la lengua vasca. El mayor exponente de estos escritores es Pedro Axular.
En el País Vasco español a partir del siglo XVII también aparecerán libros impresos en euskera, consagrando el uso literario de los dialectos vizcaíno y guipuzcoano primero, y del resto con el devenir de los siglos. Es preciso reconocer que inicialmente, en el siglo XVIII, esta labor literaria se limitó a traducciones mediocres de textos religiosos, aunque Agustín Kardaberaz destacara por la calidad de su obra religiosa y retórica.




MITOLOGÍA VASCA.

Mari, la divinidad femenina.


Representación de Mari, la Madre Diosa.

Esta religión precristiana estaba aparentemente centrada en un genio o divinidad central de carácter femenino: Mari. Su consorte Maju o Sugar parece tener también cierta importancia. Esta pareja ctónica (subterránea) parecía tener el poder ético supremo y también el poder de crear y destruir. Se decía que cuando se reunían en las cuevas de las cumbres sagradas, engendraban tormentas. Estas reuniones las celebraban los viernes por la noche, el día de los aquelarres. Los "zezen gorri" o "behi gorri" (Betizu), toros salvajes autóctonos de la zona, eran los encargados de proteger los tesoros de las grutas donde vivía la diosa.
Se decía que Mari vivía en el monte Anboto, y que periódicamente cruzaba los cielos como una luz brillante para ir a su otra casa en el monte Txindoki. Según una de las tradiciones, cada siete días Anbotoko Mari viajaba desde su cueva en el monte Anboto a otra en otro monte (según cada historia, este cambia); el tiempo era húmedo cuando estaba en el monte Anboto, y seco cuando estaba en Aloña, o Supelegor, o Gorbea. Es difícil saber la antigüedad de esta leyenda; a pesar de los elementos paganos, uno de sus nombres, Mari Urraca, la relaciona con una princesa navarra histórica de los siglos XI y XII y otras leyendas dicen que tenía un hermano sacerdote católico, o que su marido era el primer señor histórico de Vizcaya, Diego López de Haro.

Urtzi, el Jovis vascón.

Otra supuesta divinidad celeste era Urtzi (u Ost, Ortzi: cielo), asimilable al Júpiter latino, pero esta parece ser importada, dado que las leyendas no la mencionan. Sin embargo su nombre aparece en los días de la semana, en el nombre de los meses y en fenómenos meteorológicos. En la Edad Media, Aymeric Picaud, un peregrino francés, escribió sobre los vascos, diciendo: et Deus vocant Urcia ("y llaman Urci-a a su dios"; la -a es el nominativo vasco, o un artículo de sufijo.

La antigua religión vasca es por tanto de carácter ctónico, teniendo todos sus personajes su morada en la Tierra y no en el firmamento, que aparece como un pasaje vacío por el que Mari o Maju viajan de montaña en montaña o pastorean rebaños de nubes.

mitologia vasca

Fuente: http://www.elsecretodelaspiedrasrojas.com/ruta/mitologia-vasca2.html
Los genios o entidades mitológicas.
Las leyendas también hablan de muchos genios, como:
  • Jentilak, equivalente a gigantes.
  • Lamiak, equivalente a sirenas, ninfas o hadas, es resaltable que algunos toponímicos recogen este nombre, como Lamiako.
  • Mairuak, constructores de los cromlechs o círculos de piedras, que literalmente quiere decir Moros, en este aspecto hay que apuntar que en muchas partes de España se denomina genéricamente Moro a los seres mágicos, como por ejemplo a las encantarías o hadas pirenaicas aragonesas también se les denomina moras o moricas.
  • Iratxoak (que viene a significar "duendecillos").
  • Sorginak, brujas sacerdotisas de Mari, o simplemente brujas.
  • Basajaun es la versión vasca del hombre salvaje del bosque, aunque tiene una gran importancia dentro del imaginario pagano vasco, en varios aspectos diferentes, ya sea como protector de los rebaños y pastores, o haciendo funciones de fauno, o como dios al que se le roban los secretos tecnológicos (como la sierra, la agricultura, etc., en la parte aragonesa del pirineo se conoce en algunos lugares como basarajaun, y en la parte catalana también se recogen mitos similares, como recoge Violant i Simorra.


Fuente: http://cernunnos-elbosquedelosmitos.blogspot.com/

Basajaun o Baxajaun es el señor del bosque, un personaje de la mitología vasca de prodigiosa talla y fuerza. Habita en los bosques y cavernas. Posee forma humana, con el cuerpo cubierto de pelo y una melena muy larga. Uno de sus pies tiene la planta circular, como la pezuña de una ternera.

Lejos de ser agresivo, es el genio protector de los rebaños de ovejas y éstas indican su presencia con una unánime sacudida de cencerros. Cuando se acerca una tempestad o los lobos, da gritos y silbidos en la montaña para prevenir a los pastores.

Basajaun aparece a veces en los relatos como un genio terrorífico de fuerzas colosales, mientras que en otros aparece como el primer agricultor del cual los hombres aprendieron mediante un ardid a cultivar el trigo.

Junto con Tartalo y los Gentiles (o Jentil), forma parte del grupo de gigantes de montaña en la mitología vasca.

Son por lo general retratados como personajes positivos, avisando mediante silbidos cuando se acerca tormenta y vigilando los rebaños por la noche para que los pastores puedan dormir tranquilos. A cambio, los Basajaun reciben como tributo un trozo de pan que recogen mientras los pastores duermen.

En los orígenes, los Basajaun eran los poseedores de los secretos de la arquitectura, agricultura, herrería y la vida sedentaria, y fue el civilizador Martintxiki o San Martinico quien mediante argucias les arrebató el secreto para divulgarlo a la humanidad.
  • También aparece San Martín Txiki ("San Martín el Pequeño"), que es una figura legendaria, así como algún sacerdote católico, que en la mitología vasca actúa de facto como un genio más.
  • Mamarro, que son los duendecillos del hogar, que también se conocen en otras partes del pirineo como enemiguillos, o en la parte aragonesa de la cordillera como "nemos", que pueden ser benéficos o traviesos, pero también se da algún caso en el que un humano (frecuentemente un cura) los ha domesticado.
Se sabe que muchas de estas historias pasaron a formar parte de la cultura vasca hace pocos siglos, o como parte de las supersticiones romanas. Otros personajes de la mitología vasca son Gaueko, Tartalo, los galtzagorris, el dragón primigenio o Herensuge, etc.

Los jentilak.
Por otro lado, los jentilak ("gigantes") eran un pueblo legendario de la Edad de Piedra que vivía en las tierras altas y que no conocía el hierro. Muchas leyendas dicen que eran muy grandes y muy fuertes, pero que fueron desplazados por los ferrones, o herreros, hasta su total desaparición. Eran paganos, pero uno de ellos, Olentzero, supo de la llegada de Jesucristo y fue a dar la buena nueva a todos los habitantes de su tierra; pues con este nacimiento todos los seres mitológicos antes descritos desaparecerían para siempre. Olentzero, después de encerrar a los demás jentiles en una cueva, marchó a dar la noticia. Después de eso la tradición cristiana lo ha convertido en carbonero y trae carbón a los niños malos por Navidad y regalos a los buenos en el País Vasco, Navarra y los territorios vascofranceses.Todos estos seres mitológicos son la base de muchos topónimos, como Jentilbaratza.
Es de destacar que figuras similares pueden encontrarse en las mitologías de toda el área cantábrica y en Galicia, donde también se habla de mourosmouras, bueyes que guardan las cuevas y xentis (gentiles). Asimismo destaca la figura de una misteriosa Raiña Lupa o Reina Loba, que aparece como el ama de las tierras donde se instala el sepulcro del Apostol Santiago, lo cual nos reconduce a la idea de la diosa como encarnación del territorio. Rastros del mismo sistema de creencias se pueden rastrear por toda el área mediterránea y Atlántica Europea, lo cual podría apuntar a un origen neolítico de tales creencias, anterior incluso a la llegada de los indoeuropeos, como indican las semejanzas entre las versiones vascas y las de zonas.

Actuales chicas vascas:

  
Lorena Bernal, Miss España 1999.

TRAJE TÍPICO.


Mis cachorritas


Rebeca Linares.

Fuente: http://missgloveblog.blogspot.com/2009/04/traje-tipico-vasco.html


Fuentes: 
  • Wikipedia.
  • http://terraeantiqvae.com/profiles/blogs/la-arqueometria-y-la









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