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martes, 12 de julio de 2011

PEDRO I DE PORTUGAL ENTRE DOS MUJERES.

PEDRO I, "EL CRUEL".

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Era hijo de Alfonso IV, el Bravo y de Beatriz de Castilla y Molina.

Nacía en Coímbra, un 8 de abril de 1320.

Si preguntáramos por su nombre pocos conocerían lo que hizo o quién fue, pero de lo que sí estamos seguros es de que todos le conocen por un solo hecho, el asesinato pasional en el que se vio inmerso.

Sigamos hablando de él, que por cierto, es uno de los antepasados de mi esposa y seguiremos su descendencia hasta ver cómo enlaza con los Egusquiza.

En 1329 tuvo acuerdos para casarse con Blanca de Castilla y Aragón, hija del infante Pedro de Castilla, prima del rey Alfonso XI y nieta de Sancho IV y María de Molina. Nunca se consumó, pues la joven a los 14 años, parecía ser tan enfermiza que el infante renunció a casarse con ella. Blanca se convirtió en Abadesa del Monasterio de las Huelgas.

En el año 1339 contrajo matrimonio por segunda vez con la infanta Constanza Manuel de Castilla (1316-1345), hija de Juan Manuel, duque de Peñafiel.
Constanza Manuel de Villena  - Archivo CSEC                                
Cosntanza Manuel.                                             Cosntanza Manuel.   
                                                                             
 De esta unión nacieron tres hijos:
  • Luis, nacido en el año 1340 y fallecido ese mismo año;
  • María (1342 - 1367), quien se casó con el infante Fernando de Aragón, marqués de Tortosa e hijo de Alfonso IV;
  • Fernando el Hermoso (1345 - 1383), rey de Portugal con el nombre de Fernando I.

Como dama de compañía de la Reina Constanza Manuel, vino a Portugal,la gallega noble Inés de Castro, prima de Cosntanza e hija de Pedro Fernández Castro primer señor jurisdiccional de Monforte de Lemos y de Aldonza Lorenzo de Valladares.
Su padre, Pedro Fernández de Castro, primer Señor jurisdiccional de Monforte de Lemos, precursor de la saga del Condado de Lemos y nieto del rey Sancho IV el Bravo, pertenecía a una de las familias más antiguas e ilustres de Galicia; su madre, Aldonza Lorenzo de Valladares, era descendiente del rey Alfonso VI el Bravo.
Inés queda huérfana de madre siendo muy niña, fue enviada al castillo de Peñafiel (Valladolid), donde creció en compañía de Constanza Manuel, destinada a ser su dama de compañía.

Antes de llegar a Portugal con Cosntanza, Inés y Constanza abandonaron la corte de Peñafiel en 1340, e Inés residió en Lisboa o Coímbra en calidad de dama parente, y añade la tradición que, en el instante de su llegada a la corte de Alfonso IV el Bravo, excitó una viva pasión en el corazón del infante heredero Pedro. Inés de Castro, amada apasionadamente por el heredero del trono portugués, y viviendo la esposa legítima de éste, era de muy noble estirpe para tomar ostensiblemente el título de prostituta real del infante; pero lo cierto es que los amores de Inés y de Pedro excitaron la pasión de los celos en Constanza. 

Don Pedro se enamoró locamente de esta joven, que a la vez era su prima segunda y que probablemente era 5 años menor que él.


La describían a Inés como:  “bellísima, de esbelto cuerpo, ojos claros y colo de garça”


En sus Diarios, Inés de Castro confiesa:

“Lentamente acercó sus labios a mi blanca piel y me desvistió. Como amantes, nos olvidamos de todo: de Constanza, del rey, de los criados que caminaban silenciosos. Jamás existió músico alguno capaz de componer melodía tan dulce, tan perfecta”.



Constanza urde una estratagema para separar a los enamorados; designa a Inés madrina del recién nacido infante D. Luis, confiando en que el parentesco espiritual así adquirido indujese a los amantes a poner término a la relación. No se sabe si el artificio surtió efecto, la fortuna, una vez más, se muestra esquiva con la princesa. El infante muere a los pocos meses y el romance continúa.


Ante el giro de los acontecimientos, el rey decide actuar con energía. Destierra a Inés de Portugal, confiando en que la separación física de los amantes mitigue su ardor. La maniobra surte poco efecto. En espera de tiempos mejores, de acuerdo con D. Pedro, la novia busca refugio en el castillo de Albuquerque, pequeña localidad extremeña a la vista de la frontera portuguesa.

A los nobles portugueses esta relación no les gustó mucho y declararon a sus hijos ilegítimos. Era todo un escándalo en la corte y era la comidilla de los rumores fuera de ella también.

Sin embargo, Cosntanza, el 13 de noviembre de 1345 muere de parto al tener a Fernando.


Pedro rescata a Inés de su destierro y se van a vivir al norte de Portugal alejados de la corte.
En 1354, nueve años después convierte secretamente a Inés, en su esposa,  santificando su unión ante el obispo de Guarda y de algunos servidores; pero si la unión fue bendecida, ningún documento pudo presentarse que lo probara; nada especificó los derechos que adquirían la nueva esposa y sus hijos, y ninguno de los testigos del matrimonio, ni el mismo príncipe, cuando llegó a ocupar el trono, pudieron asignar una fecha precisa a aquel matrimonio clandestino que debía dar una reina a Portugal.

Tuvo cuatro hijos con Inés de Castro:
  • Alfonso (¿? - ¿?), muerto en la niñez;
  • Beatriz (1347 - 1381), quien se casó con el infante Sancho de Castilla, hijo de Alfonso XI el Justiciero y Conde de Albuquerque y Haro;
  • Juan (1349 - 1387), duque de Valencia de Campos;
  • Dionisio (1354 - 1397).


 Mas adelante, ante la aparente calma de la situación, retornan a Coimbra, yendo a vivir en la vecindad del Convento de Santa Clara, en una finca situada en las laderas del valle que baña el río Mondego. En recuerdo de los sucesos que narramos, el solar se donde se asentaba es llamado “Quinta das lágrimas” 
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INÉS DE CASTRO.

 Inés influyó fuertemente en la política interna de Portugal durante el reinado de Alfonso IV. Alfonso IV el Bravo había trasladado su corte a Montemor-o-Velho, cuando varios personajes influyentes, enemigos de la familia Fernández de Castro, persuadieron al rey de que era preciso disminuir las pretensiones de aquella casa poderosa que se hacia temer casi tanto en Castilla como en Portugal, y que el medio más seguro de conseguirlo era quitar la vida a Inés, que iba a subir al trono de Portugal. Los principales instigadores de este atentado fueron tres señores enemigos de los Castro, llamados Alonso Gonçálvez, Pedro Coelho y Diego López Pacheco. Dudó el rey, pues veía por una parte el peligro de su nieto el hijo de Constanza, (Fernando) y por otra parte consideraba acción cruel matar a una mujer inocente de toda culpa. Sea de esto lo que fuere, lo cierto es que el rey aprovechó un día en que el infante Pedro había organizado una cacería, y se dirigió secretamente al Monasterio de Santa Clara, próximo a la “Quinta das lágrimas” en Coímbra. Cuando Inés supo la llegada de su suegro el rey, y sus intenciones, se rodeó de sus hijos y salió a esperar al monarca, a quien supo conmover con lágrimas y súplicas. Se marchaba ya el rey, cuando algunos caballeros que con él iban para presenciar la muerte de Inés, entre ellos Gonzálvez, Coelho y López Pacheco, le suplicaron que les enviase a matar a Inés, y no debió oponerse el rey, puesto que los dichos caballeros entraron adonde estaba Inés y la mataron a puñaladas.


Pedro se levantó contra su padre, pero inexplicablemente le perdonó finalmente.

En el año 1357 al fallecimiento de su padre lo sucedió en la corona portuguesa, exactamente el 8 de mayo. Al ser coronado anunció el casamiento en secreto con Inés y su intención de que fuera nombrada reina de Portugal y también se ocupó de ajusticiar con prontitud a sus asesinos (Pêro Coelho y Álvaro Gonçalves). Según la crónica del propio rey, hizo exhumar y coronar a su lado.


Debido a que el hedor era insoportable, rodeó el cuerpo de Inés con numerosas vasijas llenas de incienso y perfumes exóticos. Por pudor, el rostro de la reina fue cubierto con un velo negro, pero esta tela no alcanzaba a ocultar las cuencas vacías, ni el rostro deforme y podrido del cadáver. Después obligó a los cortesanos a que le rindieran pleitesía a la muerta; todos tenían que darle los honores debidos a una reina, entre ellos besar su mano. El cadáver permaneció allí por años, ante la mirada horrorizada y asqueada de sus hijos y súbditos.
Además de perseguir de forma brutal a los asesinos de su esposa, también persiguió a gente de todas las clases sociales y realizó reformas institucionales para liberar a la corona portuguesa de la intervención papal y de la iglesia. Su esposa Constanza era una princesa castellana; tal vez por esa razón Pedro se unió a una invasión del Reino de Castilla planeada por la Corona de Aragón.



Asesinato de Inés.


Archivo:Tumulo de Ines de Castro.jpg


Sepulcro de Doña Inés de Castro.

Suntuosos fueron los funerales que se hicieron a Inés; su cuerpo fue depositado en Alcobaça en una tumba de mármol blanco, con una efigie coronada que Pedro había hecho preparar de antemano, y cerca de la cual hizo erigir su propia sepultura. Dispuso que los catafalcos se tocaran los pies: quería que el día de la resurrección, al levantarse, su primera imagen a contemplar fuera la de Inés. La descendencia de Inés no ascendió directamente al trono, pero contrajo alianzas con todas las familias reinantes en Europa, en especial su hija Beatriz. Ciertamente de esta se desprendió una gran descendencia materno-lineal, con unos soberanos que posteriormente serían famosos: en primera generación sus hijos, en segunda, la hija de Beatriz, Leonor de Alburquerque, reina de Aragón; en tercera generación, Alfonso V de Aragón, María de Aragón (reina de Castilla), Juan II de Aragón, Enrique de Aragón,Leonor de Aragón (reina de Portugal) y Pedro de Aragón, conde de Alburquerque; en cuarta generación, Enrique IV de Castilla, Alfonso V de Portugal,Fernando de Avis, duque de Viseu, Leonor de Portugal y Aragón (emperatriz germánica) y Juana de Portugal (reina de Castilla); en quinta generación,Maximiliano I de Habsburgo, Kunigunde de Habsburgo (duquesa de Baviera) y Juana la Beltraneja; en sexta generación, Guillermo IV de Baviera y Luis X Duque de Baviera.


La última escena sucede siete años más tarde. Antes de morir el rey encarga tallar para él, otro túmulo funerario en el mismo estilo que el anterior de Inés; ambos tenían que ser colocados pies contra pies para que, el día de juicio, al despertar, lo primero que viese cada amante, con sus miradas cruzadas frente a frente, fuese la figura del otro, Ambas sepulturas, de estilo gótico, pueden admirarse en el Monasterio de Alcobaça. Se consideran los más bellos ejemplares del arte funerario portugués.

De sus relaciones con Teresa Gille Lourenço nació un hijo ilegítimo:
  • Juan el de Buena Memoria (1357 - 1433), Fundador de la Dinastía de Avis, Gran Maestre de la Orden de Avis y rey de Portugal con el nombre de Juan I.

A su muerte en el año 1367, a los 47 años de edad le sucedió en el trono su hijo Fernando.


El tercer hijo de Inés de Castro con Pedro fue el siguiente antepasado de mi esposa, Juan o Joao, quien nació en 1349. Con él seguiremos en el enlace que lleva su nombre: D. Joao, Infante de Portugal, Duque de Valencia de Campos


Fuente:

  • Wikipedia.



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