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miércoles, 24 de noviembre de 2010

CRISTÓBAL COLÓN FUE PORTUGUÉS.

En realidad, el verdadero nombre de Cristóbal era Salvador Fernandes Zarco. Era hijo del infante y duque de Beja, Don Fernando, hijo del Rey Don Duarte y de Isabel Gonzales da Camara, también llamada por el apellido de uno de sus antepasados Sciarra,  hija del noble, caballero y miembro de la casa Real, D. João Gonçalves Zarco, descubridor de la Isla de Madeira. 




                                                              Joao Gonçalves Zarco. Abuelo de Cristóbal Colón o Salvador Fernandes Zarco.


Al ser fruto de una relación extramatrimonial, pues el duquesito ya estaba comprometido con otra mujer, con su prima Doña Beatriz, y al enterarse de la "mala nueva" para él, se dijo como muchos poderosos hoy día: la envío a algún lugarcito secreto y que tenga ahí su hijito, (que me pidan el examen de ADN). La envió a un palacete que tenía en Cuba, Alentejo, Portugal. Lejos de los chismorreos, y las malas lenguas, nació este hombrecito, Salvador o Cristóbal, sobre el 1446 y permaneció con su madre y probablemente con su abuelo, el descubridor de la Isla de Madeira, quien lo más probable fuera el que le enseñó muchas de las cosas de la navegación. Cuando tenía 6 años, se fue con la madre a Porto Santo, casada ya ella, con el portugués Diogo Afonso de Aguiar, -era cazador del rey o del Duque de Braganza e tenía el mote de "el Altanero", hidalgo de la Casa Real de Household, E de Mécia de Sequeira -justamente lugar, Madeira, donde estaba su abuelo y curiosamente el lugar donde el duquesito de Beja heredó del propio Henrique el Navegante". El padre biológico de Cristóbal o Salvador intentó huir después de casarse a Nápoles, Italia, pero el rey D. Afonso V, informado a tiempo, consiguió interceptar  su navío junto al estrecho de Gibraltar. Permanece un misterio sobre los reales motivos de esta tentativa fuga para Italia. ¿Qué pretendería esconder?


A los 14 años, Cristóbal comenzó a navegar con carabelas hacia las costas de África, y lo hizo justamente en Portugal donde solo un portugués podría hacerlo . 




El Infante Don Fernando padre biológico de Cristóbal/Salvador, tuvo nueve hijos de doña Beatriz, su única esposa legítima. 

Cuatro de estos niños se cruzaron con el legítimo Colón:

Diogo (1450/1-1484), cuarto duque de Viseu, 3 º Duque de Beja. Fue "asesinado" en 1484 por D. Juan II. Colón huyó a Castilla en ese mismo año. 

Leonor de Lancaster (1458 -1525). Nació en Beja. Se casó con el príncipe D. Juan, por lo que una reina de Portugal. Era muy amiga de Colón.

Isabel (1559-21). Nació en Beja. Se casó con D. Fernando II, 3. Duque de Braganza. Este duque fue asesinado en 1483 por D. Juan II. Los hermanos del duque huyeron a Castilla, donde estaban sus amigos y protectores de Colón.

Manuel (1469 -1421). Nació en Alcochete. Duque de Beja, rey de Portugal. Está documentado el encuentro con Colón en 1493, cuando volvió de las Indias. Volvieron a encontrarse en Toledo (1498), aproximadamente un mes antes de salir para el 3er.Viajes. D. Manuel I protegía a todos los portugueses que le apoyaban en España.

Cristóbal o Salvador sabía, obviamente leer y escribir en un perfecto portugués, así como en hebreo (recordemos que su abuelo materno y su madre eran judíos). Por ser de la nobleza y vivir en esos lugares aprendió español, catalán, y algo de italiano.

Esta tesis tiene un problema: no existe - ni puede haber - cualquier documento que certifique el nacimiento de Colón en Portugal. En primer lugar, porque el nombre es falso, porque para su misión era necesario, como veremos más adelante que todo su pasado se ocultara. Por último, los cronistas de Portugal, y muchos otros trataron de destruir pruebas para proteger o sacar provecho de este hecho. Puesto que no hay crímenes perfectos, la verdad, tarde o temprano termina por ser revelada.

Al salir de Portugal, por supuesto debía inventar un nombre, una historia. Sus antepasados habían sido judíos que llegaron a Portugal y se hicieron conversos en este país. En esa época se instituyó la Inquisición en España y los conversos estaban en serios problemas. Además el rey Don Juan II, su primo, era enemigo acérrimo de la familia de su padre biológico. También tanto Portugal como España no pasaban por las mejores relaciones políticas. Por lo tanto tuvo que inventarse una historia lo más creíble posible y que se distanciara potencialmente de sus orígenes. Este nombre de guerra como algunos lo llaman, para ocultar su verdadera identidad, fue el de Cristóbal. ¿Qué apellido elegiría? Recordemos que su bisabuela materna era Cecilia Sciarra Colonna, familia de mucho poder en Roma. "Colonna", ahí tenemos el apellido, que se quedó en Colón. Con este apellido puramente italiano, el país de la cuna de los Papas alejaba el peligro sobre sus orígenes. Recordemos que él siempre se llamó Colón nunca Colombo. Pero esta historia solo la usó probablemente en España. Recordemos lo fácil que era en aquellos tiempos crear registros parroquiales, borrar, y hacerse una nueva identidad. De hecho muchos judíos conversos taparon o borraron totalmente sus orígenes para protegerse de la Inquisición. Si él estuvo viviendo en Génova, fue allí quizás donde se le ocurrió trastocar su historia. 

Mascarenhas Barreto no niega que Cristophoro Colombo efectivamente existió, pero que fue un humilde tejedor genovés que se instaló en Lisboa y posteriormente falleció, cuyo nombre habría sido “usurpado” por un navegante portugués que luego lo adoptaría como espía al servicio de Don João II. 

En el contexto histórico en que Colón vivió es impensable que un cardador de lanas genovés pudiese dominar el griego, latín, castellano, portugués y hebreo, además de poseer profundos conocimientos de cartografía, filosofía y navegación, sostiene, por su parte, el director editorial del semanario lisboeta Prespectiva, Pedro Laranjeira.

El aprendizaje colombino se debió hacer en galeras genovesas primero, como grumete; como marinero, desde los 14 años, y con mando en barco desde los 20 o 22 años. Entre 1470 y 1476 recorrió todas las rutas comerciales importantes del Mediterráneo, desde Quíos, en el Egeo, hasta la península Ibérica, al servicio de las más importantes firmas genovesas. También participó en empresas bélicas, como el enfrentamiento entre Renato de Anjou y el rey de Aragón, Juan II, por la sucesión a la Corona de Nápoles. Se afirma que, al amparo de tantas guerras y conflictos como entonces había, ejerció de corsario, actividad muy lucrativa y reconocida hasta en los tratados internacionales de la época. Su propósito como navegante era emular a su única referencia paterna, su abuelo. Él se había enbebido de las historias como descubridor de su abuelo, y quería ser como él.

Según cronistas contemporáneos, Colón llegó a las costas del sur de Portugal (Lagos), cerca de Sagres, tras un durísimo combate naval acaecido cerca del cabo de San Vicente, el 13 de agosto de 1476. Incendiado su barco, Colón salvó su vida agarrándose a un remo y nadando hasta la costa. Aunque esta teoría parece mentira para algunos. Él fue a Portugal a propósito, no por un accidente. Fue en el pequeño reino ibérico, y de la mano de portugueses, donde aprendió a conocer el océano, a frecuentar las rutas comerciales que iban desde Islandia a Madeira, a tomar contacto con la navegación de altura, con los vientos y corrientes atlánticos y a navegar hasta Guinea. Dicen los cronistas que Colón, una vez repuesto, marchó de Lagos a Lisboa, donde se dedicó al comercio. En 1477 viajó hasta Inglaterra e Islandia, y en 1478 se movía entre Lisboa y el archipiélago de Madeira con cargamentos de azúcar. ¡Qué curioso a Madeira! Hacia 1476, parece que se casó con Felipa Moñiz, siendo noble portugués era lo que le correspondía, además eran familia, pues los Moniz Perestrello y su abuelo D. João Gonçalves Zarco eran familia. Otra vez curiosamente, los dos, Bartolomé Perestrello, padre de Filipa o Felipa Moniz de Perestrello y Zarco fueron navegantes en los mismos viajes. Ahora él, Bartolomé, se convertía en su suegro. De ellos dos probablemente obtuvo cartas de navegación, relatos y pruebas de la existencia de una ruta hacia la India o de que existían tierras sin explorar.Vivieron en las posesiones de los Perestrello en la isla de Porto Santo.Él conocía muy bien Madeira y Funchal pues era el hogar de su abuelo, y pasaba largas jornadas allí. De hecho en la calle Esmeraldo había hasta 1877, una casa conocida como Casa de Colón.


De este matrimonio, nació hacia 1482 en la isla de Porto Santo, del archipiélago de Madeira, su sucesor Diego Colón. ¡Qué curioso como el nombre de su padrastro!.


Hay grandes indicios y alguna prueba razonable, como el preámbulo de las Capitulaciones, de que Colón, cuando elaboró su plan descubridor, sabía más de lo que decía. Tal convencimiento, que se extendió ya desde el principio entre los primeros pobladores y cronistas, se corresponde con el llamado "Predescubrimiento de América". Parece que, entre los años 1477 y 1482, en que Colón no dejó de realizar frecuentes viajes a las islas Madeira, Azores y Canarias, algo trascendental, que él califica de "milagro evidentísimo", le sucedió, si hacemos caso a sus palabras: "Me abrió Nuestro Señor el entendimiento con mano palpable a que era hacedero navegar de aquí a las Indias, y me abrió la voluntad para la ejecución de ello. Y con este fuego vine a Vuestras Altezas".Los defensores del predescubrimiento de América sostienen que ese algo trascendental, repentino y milagroso que le sucede a Colón en cualquier momento de estos años fue que alguien, con conocimiento de lo que decía, le informó de la existencia de unas tierras al otro lado del océano. Tal información aportaba detalles bastante ajustados sobre algunas islas y sus naturales, sobre ciertos parajes y, especialmente, acerca de las distancias. Ese alguien fue, según unos, un piloto portugués o castellano (la conocida como "leyenda del piloto anónimo") que al regresar de Guinea se vio impulsado por alguna tormenta hasta las Antillas. Tras un tiempo allí, regresó, se encontró con Colón, le informó y murió. Según otra teoría, la información colombina procedería, no de un europeo, sino de algún grupo indígena que en un desplazamiento por las Antillas se vio obligado a desviarse océano adentro hasta encontrarse con Colón. Ambas teorías coinciden en señalar que tal encuentro debió producirse a bastantes leguas al Oeste de las Canarias, Azores o Madeira, en una zona que por aquel entonces frecuentaba. Cristóbal Colón se sintió elegido por la Providencia para descubrir aquellas tierras, y, a partir de ahí, comenzó a elaborar su proyecto, sabiendo que la mayor dificultad que iba a tener era cómo articularlo teóricamente para defenderlo ante los mayores expertos del momento: portugueses y castellanos. Evidentemente, castellanos y portugueses no tenían buenas relaciones, por ello, Cristóbal o Salvador también tuvo que inventarse un pasado.


Al morir su suegro Bartolomé de Perestrello, su esposa le dio cartas de navegación y todo lo relacionado con el mar a Cristóbal o Salvador. 

Es curioso que el primer país al que le ofreció el viaje fue a Portugal. Esto no solo fue así porque era el país donde estaba viviendo sino porque era su patria, y a ella quería darle la conquista. Sin embargo, El rey Don Juan II rechazó la propuesta, con lo que no tuvo más remedio que probar en Castilla, donde como quedó claro tenía también intereses familiares pues era el lugar de exilio de su familia paterna biológica. 

Quizás también viajó a Castilla porque sentía que su vida corría peligro.

Colón en Castilla.

A finales de 1484 o principios de 1485 a la muerte de su esposa dejó Portugal lo más secretamente que pudo y entró en Castilla: "Siete años estuve yo en su real corte, que a cuantos se habló de esta empresa todos a una dijeron que era burla", recordaría después. Tras arribar con su hijo Diego a algún puerto del golfo de Cádiz, quizá Palos de la Frontera, visitó el monasterio franciscano de Santa María de La Rábida, en donde siempre halló Colón ayuda material, amigos y conversación.Agostino Giustiniani menciona que Bartolomé, hermano menor de Cristóbal Colón, se había establecido en Lisboa antes de la llegada de éste a esa ciudad, montando una imprenta de mapas, y le enseñó cosmografía a su hermano mayor que pasó a ser socio en la empresa. Durante estos años aunque tenía ciertas rentas que los reyes le suministraban no era lo suficiente como para vivir así que se dedicaba a la venta y después también recibió la ayuda de judíos conversos de los que él era parte.

El 20 de enero de 1486, los Reyes Católicos recibieron por primera vez a Colón en Alcalá de Henares (Madrid), y a continuación nombraron una junta de expertos para valorar el proyecto colombino. La voz de la ciencia, al igual que en Portugal, le fue contraria.
A pesar de que muchos no daban crédito a lo que prometía, nunca faltaron protectores a Colón. Algunos de los más constantes fueron frailes con influencia ante los Reyes, como el incondicional, buen astrólogo y entendido en navegación, fray Antonio de Marchena. Otro religioso influyente, maestro del príncipe don Juan, y siempre favorable a Colón fue fray Diego de Deza. Es posible que el futuro descubridor revelase a ambos sus conocimientos en secreto de confesión. Un tercer religioso, decisivo en 1491 y 1492, fue el fraile de La Rábida, Juan Pérez. En la última fase de la negociación, además de hombres de religión, el genovés contó con el apoyo de algunos cortesanos distinguidos, como fue el caso de Luis de Santángel, Juan Cabrero o Gabriel Sánchez.Entre los años de 1487 y 1488, mientras esperaba en Córdoba la decisión de los Monarcas, conoció a Beatriz Enríquez de Arana, una joven de humilde procedencia, que el 15 de agosto de 1488 le dio un hijo: Hernando o Fernando Colón. De nuevo, de forma curiosa le llamó como su padre biológico. Este hijo fue ilegítimo, pues nunca se casó con ella. Probablemente para que no se descubriera su tapadera y sus orígenes. Para hacer frente a sus necesidades, trabajó con sus manos pintando mapas de marear o portulanos que vendía después a los navegantes, e hizo de mercader de libros de estampa. En 1488, invitado sorprendentemente por el rey portugués Juan II, parece que hizo un viaje rápido a Portugal. Poco después, se movía por Andalucía y visitaba a los duques de Medinasidonia y a los de Medinaceli, mientras llegaba a su fin la guerra de Granada, que tenía ocupados a los Reyes Católicos.




Las Capitulaciones de Santa Fe.

Después de muchas tentativas de que intercediera favorablemente de nuevo el monasterio de La Rábida y fray Juan Pérez, los Reyes Católicos, en un acto personal, no científico, decidieron respaldar el plan colombino. El 17 de abril de 1492 se firmaron las Capitulaciones de Santa Fe o documento-contrato, que estipulaba las condiciones en que Cristóbal Colón haría el viaje descubridor. El documento tiene dos partes, un preámbulo sorprendente que dice así: "Vuestras Altezas dan e otorgan a don Cristóbal Colón en alguna satisfacción de la que ha descubierto en las Mares Océanas y del viaje que agora, con el ayuda de Dios ha de fazer por ellas en servicio de Vuestras Altezas, son las que se siguen". Ese "ha descubierto" es, para los partidarios de la teoría del Predescubrimiento, la prueba documental decisiva, ya que Colón se atribuye, antes de 1492, descubrimientos en el océano que ahora transfiere a los Reyes Católicos, en virtud de lo cual estos le corresponden dándole una serie de privilegios, que forman la segunda parte del documento:
1º) El oficio de almirante de la Mar Océana, vitalicio y hereditario, en todo lo que descubra o gane, y según el modelo del almirante mayor de Castilla.
2º) Los oficios de virrey y gobernador en todo lo que él descubra o gane. No se habla de hereditariedad. Para cubrir los cargos en las Indias, puede proponer terna a los reyes para que estos escojan.
3º) La décima parte de todas las ganancias que se obtengan en su almirantazgo.
4º) Que todos los pleitos relacionados con las nuevas tierras los pueda resolver él o sus justicias. Este punto nunca se cumplió porque estaba condicionado a los precedentes castellanos.
5º) El derecho a participar con la octava parte de los gastos de cualquier armada, recibiendo a cambio la octava parte de los beneficios.
Con este documento capital y otras mercedes, se dirigió a la villa de Palos a preparar la flota descubridora.

El gran viaje.

Tres embarcaciones, Pinta, Niña y Santa María; un presupuesto de unos dos millones de maravedises; y alrededor de 90 hombres, reclutados con la ayuda inestimable de los hermanos Martín Alonso y Vicente Yáñez Pinzón, formaron la flota descubridora más trascendental de la historia. El 2 de agosto de 1492, Cristóbal Colón mandó embarcar a toda su gente, y al día siguiente, antes de salir el sol, dejaba el puerto de Palos.
La primera escala fueron las Canarias, donde tuvieron que arreglar el timón de la Pinta. El 6 de septiembre con el alisio ventando a favor, Colón marcó rumbo al oeste. Comenzaba la gran travesía. Su objetivo era el Cipango (la actual India), y advirtió a la tripulación que nadie se inquietase hasta haber navegado 700 leguas. A partir de esa distancia, no habría que navegar por la noche. Por si fallaba algo, sin embargo, decidió llevar dos cuentas sobre las distancias recorridas: una secreta o verdadera (sólo para él), y otra pública o falsa, en la que contaría de menos. El día 13 de septiembre, descubrió la declinación magnética de la tierra; y el 16 llegaron al mar de los Sargazos. A partir del 1 de octubre se da cuenta de que algo falla. El 6, ya han sobrepasado las 800 leguas y no hay indicios de tierra. Durante la noche del 6 al 7 de octubre, se produjo el primer motín entre los marineros de la Santa María. Los hermanos Pinzón apoyaron a Colón y lo sofocaron. Sin embargo, en la noche del 9 al 10 de octubre el malestar se extendió a todos, incluidos los propios Pinzón. Acordaron navegar tres días más y al cabo de ese tiempo si no encontraban tierra regresarían. No hizo falta: en la noche del 11 al 12 de octubre el marinero Rodrigo de Triana lanzó el grito esperado: "¡tierra!".
Al día siguiente desembarcaron en la isla de Guanahaní (que ellos bautizaron como San Salvador), actual isla de Watling, en el archipiélago de las Bahamas, y tomaron posesión de la nueva tierra en nombre de los Reyes Católicos. El 28 de octubre, arribaron a Cuba, llamada así por su ciudad portuguesa de origen, y el 21 de noviembre se apartó de la flota Martín Alonso Pinzón. El 6 de diciembre llegaron a la isla de La Española; y el 24 encalló la Santa María, con cuyos restos y la ayuda del cacique de la zona, Guacanagarí, construyeron el fuerte de la Navidad. Tras dejar a 39 españoles ahí, siguieron la costa, encontraron a Martín Alonso Pinzón (6 de enero), y navegaron hasta la costa de Samaná. Desde esta zona, el 16 de enero de 1493, el almirante dio la orden de regresar a España. El viaje fue tranquilo hasta llegar a las Azores, donde sobrevino una fuerte tormenta (12-15 de febrero) que forzó a la Pinta a separarse del almirante y arribar a Bayona (Pontevedra). Otra tempestad, cerca de Lisboa (4 de marzo) obligó al descubridor a desembarcar en Portugal. El 15 de marzo, don Cristóbal, al mando de la Niña, entraba triunfal en Palos. Martín Alonso lo hacía con la carabela Pinta pocas horas después. Llegaba muy enfermo, y a los pocos días murió. Tras el éxito descubridor, don Cristóbal informó a los Reyes, que estaban en Barcelona, se dirigió a su encuentro y fue recibido por ellos con todos los honores. Para anunciar el acontecimiento a toda la Cristiandad, escribió la famosa Carta de Colón.

El segundo viaje.

El 25 de septiembre de 1493, el almirante zarpó de Cádiz al mando de 17 navíos y unos 1.200 hombres, portando las primeras simientes y ganados. Al salir de las Canarias, Colón puso rumbo más al sur que en el primer viaje para llegar al paraje que denominó la entrada de las Indias, en las pequeñas Antillas. Después de descubrir la isla de Puerto Rico, llegó hasta el fuerte de la Navidad y comprobó que había sido destruido y los españoles muertos. Fundó la primera ciudad de América, la Isabela. Recorrió la costa sur de Cuba, llegó a Jamaica, y a finales de 1494 descubría América del Sur (Cumaná), aunque lo ocultó hasta el tercer viaje. Comenzaba el poblamiento de La Española, las diferencias entre españoles y los levantamientos de los indios.
A partir de 1495 empezaba el desprestigio del Nuevo Mundo, siendo el grito más escuchado entre españoles: "Así Dios me lleve a Castilla". El 11 de junio de 1496 arribó a Cádiz con la intención de contrarrestar la mala propaganda de las Indias. Llegaba vestido con un sayal de fraile franciscano.

El tercer viaje.

Costó mucho organizar la tercera flota colombina. Las Indias ya no atraían tanto y faltaban tripulantes. Incluso se dio poder a Colón para que embarcara a delincuentes. Ocho navíos y 226 tripulantes componían la flota, que dejó Sanlúcar de Barrameda entre febrero y el 30 de mayo de 1498. Desde Canarias, siguió a Cabo Verde y una latitud más al sur que las anteriores navegaciones, lo que le hizo sufrir una zona de calmas. Descubrió la isla de Trinidad; recorrió la costa de Paria, donde situó solemnemente el entorno del Paraíso Terrenal. Camino de La Española divisó la isla Margarita, donde se pescaban las perlas, para llegar el 20 de agosto a la nueva capital de las Indias, Santo Domingo.
La situación en que encontró a la colonia era grave: la mayoría de los españoles, encabezados por Francisco Roldán, se había rebelado contra la autoridad de los Colón. La llegada del virrey no resolvió el problema. Las quejas contra la familia Colón, agravadas con algún que otro proceder dudoso del Almirante, como ocultar el criadero de perlas de Margarita y Cubagua, llegaron a la corte y los reyes decidieron destituirlo. El 23 de agosto de 1500, Francisco de Bobadilla entraba en el puerto de Santo Domingo para sustituir al virrey y gobernador. Hubo cierta resistencia por parte de los Colón, lo que explica algo la dureza de Bobadilla. A primeros de octubre de 1500, Cristóbal, Bartolomé y Diego Colón regresaban a España cargados de cadenas.

Cuarto viaje.

Los monarcas sintieron el mal trato dado a su almirante, algo lo desagraviaron, pero no lo repusieron en sus oficios perdidos. Prometieron que lo harían, mientras le encargaban el cuarto viaje. Con cuatro navíos y 150 hombres partió de Cádiz el 11 de mayo de 1502. El objetivo era encontrar un paso que permitiera llegar a la Especiería ya que Colón seguía creyendo que la zona antillana era la antesala de Asia. Para atravesar el Océano, siguió una ruta parecida al segundo viaje. Llevaba orden de no detenerse en Santo Domingo. Atravesó el Caribe hasta el cabo de Honduras; siguió hasta el de Gracias a Dios y recorrió la costa de Panamá. No encontró lo que buscaba: ni paso, ni oro, ni especias, pero en cambio sí tuvo muchas penalidades y sufrió la pérdida de dos barcos. El 1 de mayo de 1503 ponía rumbo a La Española, pero se vio obligado a recalar en Jamaica, en la bahía de Santa Ana, donde tuvo que encallar los dos barcos y esperar. La hazaña de Diego Méndez y Bartolomé Fiesco logrando llegar en dos canoas desde Jamaica a La Española logró salvarlos. El 28 de junio de 1504, dejaban Jamaica y el 12 de septiembre, en dos navíos, se dirigían a España. Después de arribar a Sanlúcar de Barrameda el 7 de noviembre de 1504, fracasado y enfermo, siguió hasta la corte y reclamó infructuosamente sus derechos. Murió el 20 de mayo de 1506 en Valladolid. Su hijo Hernando mencionó también, para alejar de ellos la influencia de la Inquisición si hubieran sabido sus verdaderos orígenes, que su padre era de Génova, cuando perfectamente sabía la verdadera historia, que había nacido en Portugal. Imaginemos todos los prolegómenos con que tuvieron que lidiar sin conocerse la verdadera historia de Colón, y añadámosle a esto una historia falsa que pudiera haberse descubierto, por ello Hernando hizo a bien conservar.

El origen de Cristóbal Colón es un enigma sobre el que no existe unanimidad entre historiadores e investigadores, entre otras razones por la confusión y pérdida de documentación referente a sus orígenes y ascendencia. Además su propio hijo, Hernando Colón, en su Historia del almirante Don Cristóbal Colón oscureció aún más su lugar de nacimiento afirmando que su progenitor no quería que fuesen conocidos su origen y patria. Por ésta, entre otras razones, han surgido múltiples teorías sobre el lugar de nacimiento de Colón. Aunque existe un fehaciente testamento en donde Hernando Colón asevera que su padre era genovés: «hijo de Cristóbal Colón, genovés, primero almirante que descubrió las Indias».


El historiador estadounidense Eric J. Steele, uno de sus autores, asevera que “todo parece indicar que estamos ante un espía portugués que condujo en forma magistral a los españoles para un logro, dejando el camino libre a los portugueses para llegar a la verdadera India”, alcanzada por el almirante Vasco da Gama en 1498, estableciendo una ruta bordeando las costas africanas.


Aún tratando de ocultar su vida pasada, uno siempre trata de alguna forma de dejar alguna pista para que se conozca la realidad. Obviamente esta pista tiene que ser harto dificultosa para que tenga variopintas interpretaciones. El orgullo de sangre siempre hace que uno deje quién fue en realidad.  Esto lo hizo también Colón en su firma y en algunos símbolos:



Se identifica como Salvador Fernandes Zarco.












       
                             
Al parecer el más realista retrato de Cristóbal Colón.
                              

     Posible rostro anónimo de Salvador Fernandes Zarco. Tiene cierto parecido con el anterior. Cejas curvas, nariz aguileña y labios gruesos.                          
 

El navegante y explorador italiano Cristóbal Colón murió en Valladolid (España) el 20 de Mayo de 1506, a los 55 años de edad, a consecuencia de un ataque cardíaco. Nació en Génova antes del 31 de octubre de 1451.
Según un estudio, publicado en febrero de 2007 por Antonio Rodríguez Cuartero, del Departamento de Medicina Interna de la Universidad de Granada, Colón murió de un ataque al corazón causado por el síndrome de Reiter (también conocido como artritis reactiva). Según sus diarios personales y las notas de sus contemporáneos, los síntomas de esta enfermedad (quemazón al orinar, dolor e hinchazón de las rodillas, y conjuntivitis en los ojos) eran claramente visibles en sus últimos tres años.
Colón murió rico, gracias al oro que sus hombres habían acumulado en la Hispaniola. Cuando murió estaba todavía convencido de que sus viajes habían sido a lo largo de la costa oriental de Asia.
Sus restos fueron enterrados en Valladolid y luego en el monasterio de La Cartuja en Sevilla (sur de España), por la voluntad de su hijo Diego, que había sido gobernador de La Española. Luego, en 1542, sus restos fueron trasladados a Santo Domingo, en la parte oriental de La Española. En 1795, los franceses se hicieron cargo de La Española, y sus restos fueron trasladados a La Habana (Cuba). Después de que Cuba obtuvo su independencia tras la guerra Hispano-Americana en 1898, sus restos fueron trasladados a la Catedral de Sevilla, donde se colocaron en un elaborado catafalco. Sin embargo, en 1877 fue descubierta en Santo Domingo (República Dominicana) una caja de plomo con una inscripción que identificaba a "Don Cristóbal Colón" y contenía fragmentos de hueso y una bala.
Con el fin de comprobar si las reliquias trasladadas a La Habana eran falsas y los restos de Colón quedaron enterrados en la catedral de Santo Domingo, se tomaron muestras de ADN en Junio de 2003 (Historia del día de agosto de 2003). Los resultados no son concluyentes. Las observaciones iniciales sugirieron que los huesos no parecen pertenecer a alguien con el físico o la edad asociados a Colón. La extracción de ADN resultó difícil y sólo unos pocos fragmentos limitados de ADN mitocondrial pudieron ser aislados. Sin embargo, estos fragmentos parecen coincidir con el ADN del hermano de Colón, lo que apoya la idea de que los dos tenían la misma madre y que el cuerpo que yace en Santo Domingo, por tanto, podría ser de Colón. Las autoridades de Santo Domingo no han permitido que los restos se exhumen, por lo que se desconoce si alguno de esos restos podrían pertenecer al cuerpo de Colón. La ubicación de los restos en la República Dominicana es en el "Faro de Colón" de Santo Domingo.
Otra prueba más, ellos Bartolomé y Cristóbal y demás hermanos, realmente tenían la misma madre pero diferente padre. Tuvieron que adoptar el apellido Colón de su bisabuela y confundirlo con otro Colón de Génova.


Fuentes de apoyo: http://www.me.gov.ar/efeme/colon/biografia.htmlhttp://www.galeon.com/home3/damerica/damerica.html

http://www.atna.com.ar/web/index.php?option=com_content&task=view&id=371&Itemid=1
http://www.dequemurio.com/como/Crist%C3%B3bal_Col%C3%B3n/

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